Basta de mentiras por favor…díganle la verdad a Néstor
**** La espiral opositora sube como una espuma. Envalentonados por el trabajo realizado durante el verano, empezarán a trabajar esta semana en algunos puntos clave del universo kirchnerista, en los que hay consenso casi unánime para modificar. No sólo el DNU de las reservas está en la mira, el INDEC, una reforma a la Ley del Consejo de la Magistratura y el impulso de la modificación del impuesto al cheque, haciéndolo coparticipable, figuran entre las prioridades. Cualquiera puede imaginar que un ataque de caspa le daría a la Rosada si avanzan estas modificaciones. Por estas horas ese escenario no sólo es posible sino probable y la oposición parece dispuesta a tomar el toro por las astas y dar señales definitivas de cambio.¿Qué estrategia pergeñan en la Casa Rosada? Varias aunque Néstor aún no ha trazado el camino. Si bien la política de 'seducción' de gobernadores e intendentes sigue viento en popa (a todos les prometen su parte de las reservas) ya no tiene los mismos efectos que antes y no es tan fácil encolumnar a los más díscolos. Ejemplos de rebeldes como el del intendente de La Plata, Pablo Bruera, amagan con multiplicarse, dejando al kirchnerismo expuesto a más fugas.Encima, desde el norte de Santa Fe, fiel a su estilo cablegráfico, Carlos Reutemann dio señales de vida. Y vaya si las dio. "En el 2.001 la gente va a estar contesta si no se afanan la Casa Rosada y la Plaza de Mayo...", disparó ante un medio pequeño en medio de una reunión con productores agropecuarios. Aleluya, dio señales de vida, dijo la partera. Es que la indefinición del ex corredor de Fórmula 1, amenaza con dejar huérfano al Peronismo Federal, repercutiendo automáticamente en las chances de la UCR. Todo voto opositor, filo peronista o independiente pero profundamente antikirchnerista, que los peronistas disidentes dejen en el camino, será caldo de cultivo para los opositores radicales. En una interna eso no contará, pero en una general con doble vuelta, como estipula el sistema electoral argentino, podría terminar inclinando la balanza. Paradójicamente, en ese caso hipotético aunque no lejano, Néstor Kirchner podría terminar siendo el Menem del 2.003, pero en el 2.011. ¿Por qué? Es probable que se imponga en una interna peronista, pero sus chances de alcanzar la mayoría necesaria para evitar la segunda vuelta, serán casi imposibles. En ese escenario del mano a mano, llevará las de perder y no precisamente, a manos de un candidato de origen peronista. Si el voto anti se concentra, como le iba a suceder a Menem en el 2.003, la Argentina se asomará a una alternancia en el poder y el caótico peronismo deberá pasar a las filas opositoras.Alguno podrá acusar al autor de esta nota de hacer futurología, pero lo planteado no es descabellado. A juzgar por las encuestas serias, la interna peronista definirá al próximo presidente, para adentro o para afuera. Por acción o por omisión, siempre los descendientes de Perón (¿serán?) tienen en sus manos el futuro de la Argentina. ¿Estarán a la altura de las circunstancias?
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