¡Bienvenido, Jesús Resucitado!
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La Pascua es celebración de la vida nueva de Jesús. Es fiesta por la resurrección. En algunos relatos evangélicos se resalta la perplejidad y el miedo que tuvieron ante la noticia de la resurrección algunos discípulos, los apóstoles y las mujeres que seguían los pasos del Maestro. Monseñor Jorge Lozano*Les costaba abrirse a la novedad. En ellos podemos reconocer aquello de "mejor malo conocido que bueno por conocer".El ángel Gabriel le había dicho en la Anunciación a la Virgen: "No hay nada imposible para Dios" (Lc 1, 37). No hay pecado que Dios no pueda perdonar, o situación que no pueda cambiar. La Pascua nos acerca a renovar la esperanza, es camino para una vida nueva.Una canción que solemos rezar en este tiempo repite con convicción: "Es posible nacer de nuevo". Y de verdad es así.Jesús está vivo, y Él irrumpe en tu vida y la mía para ofrecernos la libertad de construir la historia personal y social basada en el amor, la libertad y la paz.El Papa Francisco nos decía en la Pascua: "Cuántas veces tenemos necesidad de que el Amor nos diga: ¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? Los problemas, las preocupaciones de la vida cotidiana tienden a que nos encerremos en nosotros mismos, en la tristeza, en la amargura..., y es ahí donde está la muerte. No busquemos ahí a Aquel que vive. Acepta entonces que Jesús Resucitado entre en tu vida, acógelo como amigo, con confianza: ¡Él es la vida! Si hasta ahora has estado lejos de él, da un pequeño paso: te acogerá con los brazos abiertos. Si eres indiferente, acepta arriesgar: no quedarás decepcionado. Si te parece difícil seguirlo, no tengas miedo, confía en él, ten la seguridad de que él está cerca de ti, está contigo, y te dará la paz que buscas y la fuerza para vivir como Él quiere".Jesús viene a nuestra vida para acompañarnos y ponernos en camino. No para "instalarnos" o "acovacharnos". Él quiere movilizarnos y sacarnos del encierro y el egoísmo. Nos llama para ir al encuentro de otros hermanos. El Papa Francisco nos está insistiendo en "ir a las periferias geográficas y de la existencia" para hacer resonar allí la Buena Noticia de la vida nueva. Nos convoca a la misión.Este domingo leemos en las misas el relato evangélico de las dudas del Apóstol Tomás. Ante el testimonio de los otros diez que habían visto a Jesús, Tomás no les creyó y les dijo: "si no lo veo, no lo creo". Cuando Jesús volvió a aparecer pensando en nosotros le manifiesta: "Felices los que creen sin haber visto". (Jn 20, 19-29).La experiencia de encontrar a Jesús vivo en nuestra vida cotidiana nos renueva en la alegría de la fe.Celebramos hoy al Jesús de la Misericordia. Miles de fieles acuden a los santuarios a Él dedicados o a otros Templos para rezar. La Pascua es la fuente de la reconciliación de los hombres con Dios.Él quiere sanar las heridas que el pecado deja en el interior de la persona y en las vinculaciones humanas. Acerquémonos a Él. Siempre tiene algo bueno para darnos.* Obispo de Gualeguaychú y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social.
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