Botnia no aporta al PIB de Uruguay
A los inicios del debate regional acerca de la instalación de la planta de celulosa de UPM-Botnia en Fray Bentos el argumento central que esgrimían las autoridades del Frente Amplio, divisa política que gobierna desde aproximadamente una década el vecino país, era que sería un aporte significativo a su PIB.Los números que exhibían sobre el aporte del Producto Interno Bruto de la empresa finlandesa, eran: "nuestras exportaciones totales son de unos 10.000 millones de dólares y BOTNIA las acrecentará en casi un 10%".Los primeros años de funcionamiento de la planta incluso en las cuentas públicas sumaban la producción de la empresa finlandesa al total exportado.Pero los analistas externos denunciaban que no debían sumarse por razones que aquí apuntamos.Por estos días el portal oficial del gobierno uruguayo a dado a conocer sus informe de exportaciones, en un estudio titulado La Evolución de las Exportaciones en el Presente AñoComo aclaración del cuadro estadístico incluido en dicho estudio consigna en una llamada: "Datos correspondientes solicitudes del mes de noviembre. No se incluyen movimientos de mercaderías que tienen origen o tránsito en enclaves aduaneros (Zonas Francas y Depósitos Aduaneros) (SIC)".Esta aceptación formal de las autoridades orientales de lo que ocurre realmente en su economía se debe a que nunca pudieron engañar a nadie con la inclusión de los montos correspondientes a lo exportado por Finlandia desde su enclave neocolonial de Fray Bentos.En la realidad la planta de UPM-BOTNIA actúa como si estuviera localizada en la península escandinava y recibiese allí la materia prima exportada desde Uruguay para procesarla en su propio territorio. Por las concesiones extraordinarias otorgadas en ese país a los capitales extranjeros habilitados por el Tratado de Reciprocidad de Inversiones diseñado por los gobiernos del Partido Colorado y ratificados por los del FA, la actividad económica de estas empresas, en este caso UPM-BOTNIA y STORA ENSO, no es alcanzada por la legislación local y ningún tipo de regulaciones económicas.Sus ventas no son gravadas, sus ganancias tampoco y estas últimas ni siquiera pasan por la banca oriental, dado que por el convenio firmado por Sanguinetti y ratificado por Vázquez y Mujica, los montos de las ventas se depositan en Finlandia sin pasar por Montevideo.En forma efectiva, la planta de UPM-BOTNIA está tan fuera de Uruguay como lo está de Argentina, directamente es un pedazo de Finlandia ubicado entre nuestros respectivos países.La incidencia real en la economía local de la empresa está incluida en el rubro Madera en Bruto que es, una parte de este monto, lo que exporta Uruguay a la planta finlandesa y que ésta procesa y reexporta, libre de controles y gravámenes.El contraste es contundente, mientras que Uruguay exporta a Finlandia (zona franca BOTNIA) poco mas de 200 millones de dólares de materia prima (rollizos) los nórdicos la transforman en alrededor de 800 millones de esa moneda, quedándose con el total de la diferencia, libre completamente de impuestos; lo que se dice un negocio fabuloso.A pesar de la evidente exacción colonial, el gobierno uruguayo, ha ratificado nuevamente estos privilegios a la planta que se inaugurará por estos días en Conchillas, en el territorio cedido a Suecia para que replique, corregido y aumentado, este fabuloso negocio, del que las plantas obtendrán una cifra de utilidades no menor a 1.400 millones de dólares. Transferencia directaSignifica una transferencia directa de los ciudadanos uruguayos a sus pares escandinavos de unos 470 dólares anuales por ciudadano y por año, esto sin contar con el deterioro de la fertilidad que estos cultivos significan y el uso gratuito de ingentes volúmenes de valiosa agua dulce en las plantaciones y el proceso industrial y la inequidad socioeconómica que provoca este modelo productivo que concentra dramáticamente la propiedad de la tierra y la riqueza en pocas y extranjeras manos.Formalmente, el propio gobierno reconoce que el PIB producido por estas plantas de celulosa no es técnica ni prácticamente producción propia, sino de los países propietarios de las concesiones de estas Zonas Francas, en las que ya no rige, durante el período otorgado, la soberanía local.Lo que asombra del modelo económico elegido es que a pesar de su evidente (y ahora reconocida oficialmente) falta de aporte a la riqueza local, las autoridades insistan en él, comenzando a hablar de una nueva pastera en las costas del Río Negro, tributario del compartido Río Uruguay.Fundavida
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