Brasil conmovido: ¿utopía o protesta?
Las movilizaciones que se suceden estos días en Brasil, ¿son una batalla contra el sistema capitalista, de suerte que esos jóvenes que tomaron las calles imaginan una reinvención social? ¿O sólo se quejan porque quieren más bienestar? ¡Indignados del mundo, uníos! Si Carlos Marx viviera acaso se entusiasmaría con las movilizaciones que se dan en tantos lados, como en el mundo árabe o Europa, y ahora sorprendentemente en Brasil. Y llamaría, como lo hizo en el Manifiesto Comunista en 1848, a los desheredados del mundo -enrolados dentro del mítico proletariado- a voltear el sistema, causa de todos los males y desdichas humanas. La agitación y el descontento en Brasil sorprenden porque tienen lugar dentro de un sector del mundo que se ha venido beneficiando con la globalización capitalista. El malestar árabe o europeo da pábulo para quienes adhieren a la predicción marxista de una muerte violenta del capitalismo a manos de sus víctimas. La revolución social antisistema podría no desentonar, entonces. En Medio Oriente la pobreza es endémica, en tanto que en Europa se cae a pedazo el estado de bienestar. Allí por tanto hay más elementos de juicio para ver la revuelta como un epifenómeno de una crisis sistémica. ¿Pero por qué en Brasil, un país beneficiado estos años con los términos del intercambio, donde millones de personas se han sumado a una vibrante clase media y cuya economía ya es la sexta más grande del globo? Los reportes internacionales dan cuenta que en Brasil erupcionó un volcán dormido, pero no hay unanimidad alrededor de la naturaleza del fenómeno. Lo que hay sí -sobre todo en la dirigencia política carioca- es perplejidad. ¿Qué hay del "milagro brasileño"? ¿Dónde se incubó tanta insatisfacción y cómo es que nadie previó su estallido? ¿Acaso surge de las grietas de un modelo que es más retórico que real? ¿Cómo es posible que esto ocurra, además, durante un gobierno identificado con la izquierda? Ahora los ojos del mundo están puestos en estos sucesos imprevistos que interpelan la capacidad analítica de los observadores. Quienes se parapetan en instrumentos intelectuales conocidos, de los que provee por ejemplo el marxismo, atribuyen la reacción a un deseo de emancipación antisistema de los de abajo. Hablan de la rebelión de las masas explotadas contra las formas específicamente capitalistas de organización social. Es un capítulo de un proceso que anticipa una revolución, un cambio profundo de orden sociopolítico con alcance ecuménico. El sujeto histórico de este cambio son los jóvenes, quienes han vuelto a Utopía, a reencontrarse con la convicción de que es posible un mundo radicalmente distinto del que es. La gran transformación, imaginada por Marx, está en marcha, se ilusionan. Del otro lado, están quienes se muestran escépticos respecto de este pronóstico apocalíptico. No hay utopía, sólo protesta; nada de reinvención social, sólo deseo de integrarse al orden burgués; nada de revolución, apenas la aspiración al bienestar individual y familiar. Es una épica brasileña, argumentan, en contra de la corrupción y el despilfarro, y por mayores inversiones en educación, salud y servicios públicos. Vista en estos términos, la rebelión empalmaría con un renacer de la conciencia cívica de parte de la población. "No es contra el PT, es contra todo el sistema político, contra la manera de hacer política sin tener como prioridad a la gente. Queremos que todos entiendan el mensaje", dijo al respecto una manifestante.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

