Busti y Urribarri se mueven al compás de la interna peronista
Por Jorge Barroetaveña
De la redacción de El Día de GualeguayMalhumorado por un piquete en la Paramericana que hizo retrasar más de una hora su llegada a Gualeguay, el ex gobernador y actual Presidente de la Cámara de Diputados de la Provincia, Jorge Busti hizo una visita rasante el viernes para hablar del proceso de reforma que desembocó en la nueva Constitución de la Provincia. Viejo zorro, para Busti es un pretexto ideal. Recorre la provincia, refrenda la autoría de la iniciativa y mientras tanto va auscultando el devenir de la interna peronista que está en marcha.Acompañado de su esposa, la actual diputada nacional Cristina Cremer, el diputado José Jodor y del ex diputado nacional José Carlos Ramos, Busti se encargó, ante los medios, de criticar puntualmente la gestión politica del kirchnerismo, de quien dijo no tolera las críticas ni los pensamientos diferentes. "El conflicto del campo fue un quiebre, Kirchner nunca lo entendió ni lo quiso entender. Ese día, y lo tengo bien grabado, fue el 18 de marzo de este año. En ese momento dije basta, con este hombre no se puede", confesó el ex gobernador.Pero fue un poco más lejos, contrastando con el pedido que, un puñado de horas antes había hecho su antiguo compañero de ruta Sergio Urribarri. Recordó, con no poco grado de sorna, cuando antes de visitar Entre Ríos Néstor Kirchner le pedía que evitaran las fotos de Perón y Evita y la Marcha Peronista en los actos.De todas maneras para Busti la situación no deja de ser incómoda. ¿Porqué? Porque es presidente de la Cámara de Diputados y corre el riesgo de ser acusado de desestabilizar al gobierno provincial. Algo de eso insinuó en su paso por Gualeguay el viernes, aclarando que los cuestionamientos al presupuesto 2.010 no tienen nada que ver con eso. "Me preocupa el nivel de endeudamiento de la provincia", arrancó para desgranar una serie de explicaciones que impactan de lleno en la política de obras públicas fijada por su antiguo Ministro de Gobierno.El ditirambo de Busti hasta las internas, que aún no se sabe cuándo ni cómo se harán, será zigzagueante. No le queda otro remedio. Buscará hacer equilibrio desde Diputados, pero marcará la cancha cada vez que pueda. Su entente con Eduardo Duhalde parece firme. El jueves compartió el enésimo encuentro en Buenos Aires, en ocasión de un homenaje a Jorge Sarghini que termina su período como legislador. En Gualeguay, fue más que sugestiva la presencia del ex diputado nacional "Conde" Ramos junto a Busti. Ramos fue asesor de Duhalde durante su presidencia y se ha convertido en el nexo entre ambos.
********El gobernador Sergio Urribarri precedió a su anterior jefe por unas horas apenas en Gualeguay. Después de casi dos años de ausencia (vino sólo dos veces pero no en visita oficial) el mandatario provincial aprovechó la volada para tratar de juntar las cabezas de la díscola interna que se vive. Arriba de una camioneta, bajó línea suficiente y clara para todos los interlocutores. En realidad pudieron haber estado escuchándolo cualquiera de los otros referentes departamentales que hubiera sido lo mismo: "o se urribarrizan...o se urribarrizan..."..Es que la tropa, acorde al lenguaje bélico que el propio Urribarri inauguró días pasados en La Paz, deberá empezar a definir dónde está alineada y demostrar con hechos y no con palabras, el grado de lealtad. El proyecto Néstor Kirchner 2.011 ya está en marcha. La renuncia 'indeclinable' del ex presidente a la titularidad del PJ ha mutado por un operativo clamor que pide su retorno. Igual, en el fondo, al santacruceño no le interesa demasiado el partido. El 28 de junio quedó demostrado que no es imbatible y que la 'amistad' con los movimientos sociales fue mucho más redituable políticamente.Por eso, el gobernador, en su traje de militante de la causa, no deja margen para las dudas. En su visita a Gualeguay, repitió calcados los elogios grandilocuentes para el gobierno nacional que, sostuvo, es el que más ha hecho en toda la historia por la Provincia de Entre Ríos. Acompañado de un grupo de militantes de Concordia y Paraná, que lo ponen a salvo de cualquier reclamo, el gobernador hizo lo mismo que Busti: campaña. Y tampoco se privó de lanzar algunos dardos, pidiendo que los trapitos sucios se laven en casa. "Alguna vez un peronista más viejo que yo me dijo que me cuidara de criticar a otro peronista", disparó. Busti no estaba pero es como si estuviera.En medio de la pelea, los números de la provincia han dejado de ser los mejores. Los 850 millones de deuda que figuran en el proyecto de presupuesto provincial del año que viene son una luz roja en el camino de la administración peronista. Sabedor de los vericuetos de la caja, Busti alertó sobre obras anunciadas por el gobierno nacional para la provincia que implicarán un mayor endeudamiento. "No es plata genuina, son créditos que deberán ser devueltos", advirtió poniéndole marco al debate que se viene en la legislatura.Lo cierto es que la interna peronista en Entre Ríos se mueve al ritmo de la nacional. Hasta dónde llegará sólo los protagonistas lo saben. El detalle, grande y no pequeño, es que el peronismo está en el ejercicio del poder. En las úlitmas elecciones quedaron en evidencia las divisiones y hasta dónde perjudicaron las chances de victoria oficialistas. Hoy, algunos han dejado de serlo, y militan en el Peronismo Federal. Son los que dicen estar cansados de los modos y las políticas del kirchnerismo, aunque no tienen claro aún cómo lo harán.La oposición, devaluada y sin liderazgos claros, se sigue frotando las manos. Es que el peronismo hace todo. Hasta lo malo.
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