Cada minuto es precioso
En el Accidente Cerebro Vascular la atención dentro de las primeras tres horas de ocurrido el evento es fundamental para lograr mejores resultados en la recuperación. El derrame, que en medicina se llama Accidente Cerebro Vascular (ACV), es una de las principales causas de mortalidad en el mundo, junto con las enfermedades coronarias y el cáncer. Actualmente, se sabe que quien tiene hipertensión arterial (hipertensión), hipercolesterolemia, diabetes mellitus, obesidad, sedentarismo e historia de tabaquismo (fumadores crónicos), tienen una mayor predisposición al derrame. Tras cambiar los hábitos alimenticios, disminuir el tabaquismo y diagnosticar y tratar precozmente las enfermedades citadas, se consigue disminuir el riesgo de derrame, así como de infarto agudo de miocardio (IAM).Dividido en dos grupos - isquémico y hemorrágico -, el ACV se origina por la obstrucción de las arterias cerebrales, vasos que llevan la sangre al sistema nervioso central. El derrame isquémico, mucho más común, es responsable de cerca del 80% de los casos y se origina por un trombo (coágulo sanguíneo que obstruye la arteria). La falta de irrigación sanguínea en la región del tejido nervioso provoca que mueran las células nerviosas. El derrame hemorrágico corresponde a cerca del 20% de los casos y se caracteriza por la ruptura de los vasos con liberación de la sangre que va al tejido nervioso, lo que provoca también la muerte de las células nerviosas. En la mayoría de los casos, los síntomas se inician súbitamente y pueden o no agravarse. Los primeros síntomas, descritos como "sensación extraña", suelen aparecer por la mañana, después de que despierte la persona y varían de individuo a individuo y dependen del área del cerebro afectada. Normalmente, la enfermedad se manifiesta a través de debilidad de los músculos de la cara, brazo y pierna de un mismo lado del cuerpo. Pero puede presentar dificultad en el habla o entendimiento, alteraciones súbitas del campo visual, disminución de la sensibilidad (tacto) en un lado del cuerpo, cuadros de desorientación mental, o, la combinación de estos síntomas, con debilidad de un lado del cuerpo y dificultad para hablar.El diagnóstico del derrame se hace a través de los síntomas presentados por el paciente junto a exámenes de imagen, tales como la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética nuclear (RMN). Con estos exámenes es posible identificar si el derrame es isquémico o hemorrágico. El tratamiento del derrame depende de su tipo. Hasta hace pocos años, el derrame isquémico no tenía ningún tratamiento eficaz fuera de las medidas de cuidado general para prevenir complicaciones y de rehabilitación, como fisioterapia y fonoaudiología. Tras la aparición de fármacos que "disuelven" los trombos arteriales, llamados trombolíticos, hoy disponemos de mejores tratamientos y con la oportunidad de padecer menos secuelas a largo plazo. Sin embargo, debido a la posibilidad de que presenten efectos adversos, sólo es posible utilizar estos fármacos hasta tres horas después del inicio de los síntomas y sólo en casos bien diagnosticados. Para poder atender el mayor número de pacientes posible en este intervalo, se necesita que los pacientes con síntomas de derrame busquen rápidamente atención médica. Ante esta situación cada minuto es precioso. En relación al derrame hemorrágico, hay casos en que, además de las medidas generales de soporte, puede necesitarse realizar una cirugía para drenar la sangre extravasada (hematoma). Incluso con los últimos avances, existe un gran número de pacientes que mueren o viven con secuelas neurológicas; por tanto, las mejores armas son, la prevención y la rapidez en la atención. ---------------------------------------------------------------------
- La anemia, una señal de alerta Existen muchos tipos y causas potenciales que la provoquen, pero siempre requiere de un seguimiento médico. La anemia indica que algo en el organismo no está bien. Causada por la reducción de la masa de glóbulos rojos (hematíes) en el organismo, varias pueden ser las causas del problema. Pero, al contrario de lo que muchas personas piensan, no siempre la anemia está relacionada con la alimentación.La anemia tiene como principales síntomas la palidez de la piel y de las mucosas, cansancio, debilidad, y falta de aire al hacer esfuerzos. En casos más graves puede causar dolor en el pecho y problemas cardíacos. La presencia y la gravedad de los síntomas dependen del tiempo de instalación de la anemia. Cuando el problema surge de forma súbita, los síntomas son más evidentes; si ella se desarrolla gradualmente, muchas veces, la persona puede no quejarse de nada.Algunos tipos de anemia poseen características específicas, por ejemplo: en la anemia por falta de hierro (anemia ferropriva), las uñas se vuelven quebradizas y surgen manchas azuladas en los ojos (escleras azules). Ya en algunas anemias hemolíticas (anemia por destrucción de los glóbulos rojos), además de la ictericia y ojos amarillos, aparece el incremento del bazo (esplenomegalia). En la anemia por carencia de vitamina B (anemia megaloblástica) puede haber también algunos síntomas neurológicos.En general, son dos las mayores causas de anemia:1. Existe producción adecuada de glóbulos rojos en la médula ósea (fábrica de sangre), sin embargo hay destrucción de los glóbulos rojos. Forman parte de este grupo las anemias hemolíticas adquiridas (ejemplo: anemia hemolítica autoinmune) y hereditarias (ejemplo: anemia falciforme).2. Existe producción inadecuada de glóbulos rojos por la médula ósea. En este grupo están las anemias ferropriva y las anemias por deficiencia de vitaminas (falta de vitamina B12 y de ácido fólico).El diagnóstico de anemia se confirma en laboratorio a través del hemograma, examen de sangre que mide la cantidad de glóbulos rojos. Otros exámenes de sangre son necesarios para aclarar la causa de la anemia y, a veces, es necesaria también la realización del mielograma (examen de la médula ósea).El tratamiento depende de la causa. Si la anemia es provocada por la falta de hierro, la persona deberá recibir comprimidos de sulfato ferroso hasta que sean rehechas las existencias de hierro del organismo y se evalúen con relación a la posibilidad de pérdida sanguínea. Para algunas anemias, se necesita la prescripción de vitaminas u otros tipos de medicamentos, como el corticoide (en las anemias hemolíticas auto-inmunes). Cuando la anemia es muy intensa, puede ser necesario realizar una transfusión de sangre antes de iniciarse el tratamiento específico.
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