Cambiemos ya escribió los primeros seis meses de su historia
En cinco días se cumplirán seis meses de la asunción del nuevo gobierno de Cambiemos. Parecidos a una montaña rusa con sus subidas, bajadas y hasta detenciones bruscas, los meses que se avecinan serán la gran apuesta. Jorge Barroetaveña ¿Se terminó el ajuste? ¿La sociedad soporta otra vuelta de torniquete? Desde Roma, el Papa pidió a los jueces que aguanten las presiones y decidan en libertad. La justicia, siempre la justicia.Más allá de las formas y los contenidos, el gobierno macrista tiene algo que, para algunos puede constituir un peligroso signo de debilidad pero para otros es una virtud: si siente que se equivoca da marcha atrás. Quizás tenga que ver con la formación y el carácter del líder, con la falta de experiencia de gobierno de muchos de los que lo acompañan o, simplemente, con la falta de prejuicio de admitir que se pueden equivocar y que lo mejor que se puede hacer es enmendar el error.Los de las tarifas es una muestra. La situación de Juan José Aranguren, mandamás en el área energética, quedó en capilla esta semana, después de la enésima reunión con los gobernadores, en la que el Ministro de interior Rogelio Frigerio tuvo que mediar. Con cintura, Frigerio, reconoció la equivocación en el trazo grueso del tarifazo. La Patagonia y el norte, sufrieron el impacto del tarifazo, descomunal en muchos casos. Aranguren casi no pronunció palabra en el encuentro con los mandatarios provinciales. Fue Frigerio el que llevó la voz cantante y acordó rebajas y topes para los aumentos. A la salida, los rumores de alejamiento del Ministro de Energía se multiplicaron, a punto tal que lo obligaron a salir a desmentirlo: "si renuncio es para irme", dijo a la prensa, negando que el Presidente le hubiera rechazado dos veces la renuncia como trascendió.El área energética es emblemática de la herencia que los doce años de kirchnerismo le dejaron a la Argentina. A Aranguren le tocó bailar con una de las más feas, pero su brutal sinceridad no se corresponde con el tacto político que se debe tener en un área tan sensible. El ex CEO de Shell es brutalmente honesto, cualidad importante para cualquier actividad pública o privada, pero políticamente incorrecta. Es cierto que el atraso tarifario que dejó el kirchnerismo es, y sigue siendo descomunal, pero los bolsillos de la gente están flacos y agujereados, cansados de soportar una inflación que se viralizó en pleno proceso electoral del año pasado y pegó el salto después de la devaluación de diciembre.En estos días ANSES empieza a pagar el medio aguinaldo a millones de jubilados, pensionados y planes sociales. También empezará a hacerse sentir el impacto de los arreglos en paritarias, en muchos sectores que acordaron aumentos desdoblados. Esa inyección de dinero, apuesta el gobierno, empezará a cambiar el humor social y quebrará la caída del consumo que ya lleva cuatro meses consecutivos, repercutiendo en la producción industrial y el nivel de empleo. En la Provinckia de Buenos Aires, con el Conurbano profundo como eje, María Eugenia Vidal intensificará los esfuerzos para recuperar lo que alguna vez tuvo: el famoso Fondo de Recuperación Histórica. Aquel nombre rimbombante que le puso Duhalde en tiempos de Menem, pero que representaba para la provincia una reivindicación ante la pérdida constante de fondos coparticipables. Buenos Aires concentra el 40% de los pobres de la Argentina pero recibe sólo el 23% de la tora federal. Tienen razón en reclamar. El Presidente lo sabe tanto como la importancia que ese inmenso territorio tendrá el año que viene en el proceso electoral. Cambiemos se jugará sus últimos dos años allí y necesita dar muestras de vitalidad. Ya no estará Aníbal Fernández para jugar en la cancha y hacerse un festín. Gobernar es infinitamente más complicado y somete a un desgaste que la oposición no conoce. Pero esas son las reglas del juego.Por una vía u otra, todos los especialistas sostienen que la inflación se está desacelerando. Ortodoxos o heterodoxos, apuntan que la tendencia será declinante a medida que nos acerquemos a fin de año. En lo que no se ponen de acuerdo es en el impacto que tendrá en la actividad económica y cuándo, los números de la producción y el empleo empezarán a recuperarse. Es que ahí está el principal desafío del gobierno. El kircherismo apostó, como cápite de su modelo al mercado interno. Cambiemos busca, afirman, un equilibrio entre lo uno y lo otro, con el norte puesto en la llegada de inversiones. Es, al cabo, una apuesta al mercado, sostienen diferente a la de los '90 que se basó en los servicios y las privatizaciones. En la Argentina ya no existe ninguna de las dos cosas. Con los servicios solos no alcanza y las privatizaciones dejaron de ser una alternativa hace rato para financiarse. En el gobierno, y fue Michetti la que lo admitió, sienten que pecaron de ingenuos con el empresariado nacional. Ilusos, se olvidaron que son los mismos que durante 12 años aplaudieron los discursos de Cristina en la Casa Rosada y consintieron en silencio los gritos y las apretadas de Moreno. La misma comparación podría hacerse con los sindicatos.Gobernar es un arte difícil. Sino habría que preguntarle al peronismo que es, lejos, el que más experiencia tiene en este tema en la Argentina. Cambiemos intenta abrirse paso en una selva de demandas. El tiempo pasa y las horas se clavan como agujas en el nuevo tiempo político que vive la Argentina. Pasaron seis meses de una nueva experiencia política, inédita para la joven democracia criolla. La historia se está escribiendo, ahora. Y somos testigos.
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