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Cambio de paradigma: "Los animales son titulares de derechos, no cosas"

La historia de los dos guacamayos exhibidos en una vidriera de la calle Urquiza de Gualeguaychú es ampliamente conocida por todos. Pero ¿qué hay detrás de la denuncia de la Asociación de funcionarios y abogados por los derechos de los animales? La Justicia argentina marcó un camino con diversos fallos previos: la libertad y el respeto a la naturaleza animal.

Por Mónica Farabello

A diferencia de lo que muchos opinaron sin mayor información, la denuncia no la hizo algún vecino o vecina aburrido en medio de la cuarentena; se trata de una presentación judicial de A.F.A.D.A., (Asociación de Funcionarios y Abogados por los Derechos de los Animales).

Afada es una ONG (Organización NO Gubernamental) nacional que se creó en el año 2012. Cuentan con personería jurídica, y constituye una entidad sin fines de lucro, integrada principalmente por abogados y funcionarios judiciales de todo el país y del exterior, destinada a la asistencia y representación jurídica de los intereses y derechos básicos fundamentales de los Animales No –humanos, en los distintos procedimientos administrativos y o causas judiciales de todo el territorio nacional y del exterior.

Desde el 2013 trabaja en la provincia de Entre Ríos con su representante, la abogada Juliana D’Arrigo quien conversó con ElDía por el largo debate social que se dio tras el traslado de los dos guacamayos.

La letrada explicó que el pasado mes de julio de 2020 se efectuó una denuncia en el Juzgado Federal de Gualeguaychú para que se investiguen los posibles delitos de “comercio ilegal, tenencia ilegal y exposición y exhibición ilegal de 2 guacamayos, que se encuentran en peligro de extinción, y que son especie protegida por la ley nacional de fauna silvestre, por la Constitución nacional, (artículo 41 y tratados internaciones) sobre comercio de especies de fauna silvestre amenazadas, y la ley nacional de ambiente n° 25.675”.

En nuestra ciudad, la representante de AFADA es la doctora Amalia Lenzi, quien junto al doctor Fernando De Benedetto, presentaron la denuncia para que la Justicia investigue sobre la procedencia de estos animales y que se investigue a los responsables peticionando el allanamiento del lugar y el secuestro de los animales, que finalmente fueron trasladados al santuario nacional Tekove Mymba.

La ONG también peticionó que se solicite a Fiscalización de Recursos naturales de la provincia de Entre Ríos, encargada del contralor de la tenencia de estos animales silvestres amenazados, para que se expida sobre la tenencia legitima de estos.

“Claramente, la naturaleza de estos animales es volar. Desde su nacimiento han sido capturados y maltratados, toda vez que se les ha prohibido vivir y desarrollarse según su naturaleza, es decir libre y volando”, explicaron en el escrito acercado a la Justicia.

Además agregaron que: “acciones como estas que llevaba adelante quien dice ser la dueña, exponiéndolos en la vidriera del comercio, cual mercancía y cosificándolos, deben ser repudiables no sólo desde la Justicia, sino desde la sociedad”.

Informaron que Afada “tomó conocimiento que los guacamayos fueron comprados en 2002 y 2003 en un criadero de Corrientes, sin embargo el permiso de legítima tenencia recién fue adquirida en el año 2014 y quien hizo la compra de los animales, no coincide con la señora que es titular de esta tenencia.Por eso le pedimos a la Justicia que investigue que los papeles estén en forma regular”.

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Juliana DArrigo y Fernando De Benedetto, delegados de AFADA y denunciantes de los Guacamayos
Juliana DArrigo y Fernando De Benedetto, delegados de AFADA y denunciantes de los Guacamayos

“Seres sintientes”

Es interesante hacer un apartado acerca del “sentir de los animales”. Los paradigmas van cambiando, las sociedades van evolucionando; ver un caballo explotado o tirando de un carro ya no pasa desapercibido, tampoco un perro atado de una cadena.

En el caso de los guacamayos fueron muchos los mensajes hablando sobre “la tristeza” que sentirían los animales al ser separados de su dueña; es decir, se reconoce la capacidad de sentir de estos “animales no humanos”, tal como los cataloga la Justicia argentina; la misma tristeza que habrán sentido al haber sido separados de du hábitat natural prohibiéndoles desarrollar su naturaleza más primaria: volar.

Desde AFADA expresaron que “se ha comprobado científicamente que los animales son seres sentientes y desde allí, el humano les debe respeto. Cada animal debe vivir libremente y sin ser objeto de explotación y sufrimiento por parte de los humanos que nos decimos seres pensantes y racionales. También debe recordarse que la provincia de Entre Ríos, se ha adherido por ley provincial a la declaración universal de los derechos de los anímales y en función de ello es el Estado provincial quien debe velar por el bienestar de los animales no humanos”.

¿Qué significa ser titulares de derechos?

Los humanos somos sujetos de derechos; podemos comprenderlos, ejercerlos y reclamar por su cumplimiento. Aunque los animales no humanos no puedan velar o reclamar por sus derechos, sí los tienen y son contemplados en las leyes que rigen en nuestro país.

De esta manera, los abogados de Afada sostienen que “a partir de una interpretación jurídica dinámica y no estática es menester reconocer al animal el carácter de titular de derechos, por lo que se impone su protección en el ámbito competencial correspondiente”.

Así también, el abogado constitucionalista Daniel Sabsay, realizó un comentario sobre el caso de la orangutana Sandra (ver apartado), el Dr. Eugenio Zaffaroni, ex juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y actual miembro de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, quien en su obra denominada “La Pachamama y el ser humano”, entiende que el bien jurídico protegido en el delito de maltrato de animales no es otro que el Derecho del Propio Animal a no ser objeto de la crueldad humana, para lo cual es menester reconocerle el carácter de titulares de derecho.

El antiguo paradigma (antropocentrismo) consideraba a los animales como cosas al servicio y uso del ser humano. Esta concepción cosificanteno sólo es antigua sino que ya no tiene amparo en lo legal.

“El nuevo paradigma reconoce a los animales como seres sintientes, titulares de derechos, pero incapaces de hecho, este nuevo paradigma ya es un hecho en diversos países de Europa y América Latina, y ya en la Argentina contamos con fallos que declaran a los animales seres sintientes”, manifestaron desde la ONG que lucha por la protección animal.

La orangutana Sandra, “persona no humana”

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Este caso marcó un antes y un después en la Justicia argentina. Sandra es el primer animal en ser considerado “persona no humana” para los estrados judiciales de Argentina.

Ella nació en el Rostock Zoologischer Garten de Alemania el 14 de febrero de 1986. Allí vivió 9 años en una jaula de cemento. Conoció por primera vez la tierra cuando llegó al Zoológico de Buenos Aires, el 20 de septiembre de 1994, cuando la especie ya estaba consideraba en peligro de extinción.

Tras 33 años en cautiverio y más de una década en soledad, finalmente, Sandra logró acercarse a un orangután y entablar una relación de confianza. Fue en un santuario de Estados Unidos donde comenzó una nueva vida: libre de rejas y en contacto con la naturaleza.

“La gente indignada”

Por Azul Maciel Francisconi*

Me asusta la cantidad de gente indignada porque le sacaron los guacamayos a los de Mundo Animal, diciendo “pobres dueños, los guacamayos eran parte de su familia”.

  • Debería indignar que el allanamiento se hizo después de veinte años (¡20!) ¿Por qué tardaron tanto?
  • A los dueños y al sector de la sociedad que los defiende se les debería dar una clase sobre mascotismo urgente ¿Cómo es que a esta altura del partido la gente no entiende las consecuencias de domesticar fauna silvestre?
  • El plumaje del ave es reflejo de su salud: un guacamayo hace años tiene problemas para mudar el plumaje y el otro tiene el pico crecido por falta de desgaste. Aún así hay gente afirmando que estos estaban bien cuidados. ¿Qué concepto se tiene por cuidar? Igual no quiero saberlo.
  • En Argentina el guacamayo está catalogado como una especie críticamente amenazada, y en algunas provincias donde antes habitaba se la considera extinta. Pero bueno un sector de la sociedad siente pena por los dueños!!??! Además del valor cultural que representa, el guacamayo cumple un rol clave al controlar y dispersar los frutos y semillas de los árboles nativos. Aún así este sector prefiere verlos en una vidriera del centro y no en su hábitat natural.
  • ¿Sabías qué por la ley de Conservación de la Fauna Silvestre (Ley Nac. N° 22.421) todos los habitantes de la Nación tienen el deber de proteger la fauna silvestre?

Escribo todo esto porque lo que más me asusto fue leer a personas jóvenes indignadas, pocas por suerte, pero ¿Qué le depara a la naturaleza con cabezas tan jóvenes llenas de pensamientos con tamaña consecuencia? Tampoco quiero saberlo.

PD: Lamentablemente ya es tarde para devolverlos a su hábitat. Pero mejor en una reserva donde los alimentan bien y son cuidados por veterinarios, que encerrados en condiciones aberrantes como lo estuvieron 20 años.

*Estudiante de Ingeniería Ambiental en la Universidad Nacional del Litoral

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