Cambios en los usos y costumbres funerarias
El entierro y las ceremonias celebradas para los difuntos varían según las culturas. En Occidente, una industria crece detrás de la despedida de quienes se van de este mundo.La muerte es un evento universal, como lo son el nacimiento, la pubertad o la paternidad. Sin embargo, cada cultura difiere acerca del significado que les otorga a esos hechos humanos.Eso da lugar a creencias y prácticas diversas según los grupos y colectividades. Los rituales funerarios están conectados, así, con profundas tradiciones culturales y con el concepto que se tiene del más allá.Lidiar con la muerte siempre ha sido una cuestión seria en todas las culturas. En las orillas del río Ganges, en la India, se sigue cumpliendo uno de los ritos milenarios de ese país: la cremación de cadáveres.El sacerdote hindú prende fuego a la pira sobre la que se encuentra el difunto, en medio de los cánticos de los familiares. El fuego purificador libera el alma del cuerpo, considerado una prisión.Finalmente, se arrojan las cenizas desde los túmulos al Ganges. A los occidentales les sorprende ver cómo los hindúes sin inmutarse siguen con su baño e incluso beben de las aguas del mismo río en el que los restos son esparcidos.En varias culturas precolombinas la muerte era un elemento que seducía y fascinaba. Y de hecho es un tema omnipresente en los ritos religiosos y festivos. En algunos pueblos originarios los sacrificios humanos eran prácticas habituales.En Occidente, la muerte ha dejado de ser lo que era, al menos en su forma de organización. En las grandes urbes modernas, por ejemplo, se ha venido desarrollado un concepto asociado a la cultura del marketing.Es un reflejo de cómo el mercado se introduce en áreas de la vida que se habían mantenido fuera del dominio de los negocios. Si la muerte representaba en este sentido un tabú, eso empezó a quebrarse, al calor de una industria en ascenso.Días atrás en Buenos Aires tuvo lugar 'Funexpo', la convención internacional de servicios exequiales más grande de América Latina. Allí se vio lo que el mercado está ofreciendo.Desde velatorios que se pueden seguir desde otro país por Internet, pasando por diamantes hechos con pelos de personas muertas, hasta cocherías que ofrecen terapias de grupo post velatorio para hacer el duelo.Hay ataúdes "de lujo" que pueden costar unos 18.000 pesos. Una joya confeccionada con cabellos de personas puede tener un costo de 10.000 pesos. Los valores explican el movimiento de una industria que en Argentina ya emplea a unas 19 mil personas y factura 4.500 millones de pesos al año.Algunos servicios fúnebres ofrecen seguir los velatorios por Internet. "Tenemos cámaras instaladas que sólo apuntan al ataúd y otras que abarcan toda la sala, para que la persona que no puede llegar al velatorio pueda formar parte de la despedida", explicó un empresario argentino del sector.Otras empresas extranjeras van más allá: ofrecen poner una pantalla en el velatorio para que la cara de la persona que está lejos aparezca en escena e interactúe.En la feria 'Funexpo', un stand ofrecía una red social para dejar sorpresas. "El usuario puede dejar recuerdos o mensajes que serán habilitados para sus deudos. Además, tenemos un servicio llamado 'bóveda', para dejar claves de mails o bancarias. Cuando la persona deja de estar activa en la red y se confirma que murió se entrega la información a los familiares", apuntaron desde la firma 'Still Here' ('Todavía aquí').El hecho de que exista un marketing funerario, y de que su modalidad se expanda, revela hasta dónde ha llegado el mercado en la sociedad actual.
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