Cannabis: Cambio de reglas e impacto sobre la calidad de vida
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/230/0000230903.jpg)
Tras la sanción en el Senado del proyecto que regula la investigación médica y científica del uso medicinal de la marihuana, autoriza su importación y habilita al Estado a cultivar plantas para proveer a los usuarios, nos quedan algunas certezas y muchas otras incógnitas.Lic. Federico Peralta* MN: 12024, MP: 1405Sin lugar a dudas, esta aprobación es un salto cualitativo en legislación en salud. Que el Estado tome cartas en un hecho concreto que se viene comprobando no sólo en el uso regular de muchas personas sino también en el desarrollo de la investigación científica, es sumamente importante. Naturalmente, cuando hablamos de tratamiento en salud hablamos de calidad de vida, pero también hablamos de intereses económicos.En relación a la calidad de vida de la población, esta aprobación tiene un impacto inconmensurable para las personas que ya reciben tratamiento con aceite de cannabis. Poder correrse de la marginalidad y que su mejora en calidad de vida no sea vista como un delito por parte del Estado, no es menor. En los últimos años la producción científica en relación al cannabis medicinal ha aumentado considerablemente. Muchos trabajos hablan de beneficios indiscutibles, otros sugieren que se necesita más investigación, y sin dudas que así es, se necesita más investigación, y justamente ahí está uno de los fuertes en la aprobación de este proyecto. Investigar una droga ilegal es prácticamente imposible. No existe un comité de ética o de docencia e investigación que apruebe un protocolo de investigación que viola la legislación del país donde se desarrolla. Con lo cual, quien haya investigado con personas y cannabis medicinal hasta ahora lo ha tenido que hacer desde la marginalidad. Por otra parte, este tipo de trabajos no son publicables en revistas de investigación por el mismo motivo. Entonces, este reconocimiento de una situación innegable es fundamental.Por otro lado, los trabajos que han reportado beneficios en distintas patologías naturalmente preceden de una evaluación de la persona con enfermedad y un tratamiento como consecuencia de esa evaluación. Para esto se requiere de un profesional de salud formado para evaluar y poder indicar el mejor tratamiento para esa persona en ese momento. Este es uno de los motivos por los cuales, al menos así lo entiendo yo, los tratamientos hasta hoy ilegales muchas veces no han mostrado resultados satisfactorios o al menos no coinciden con los que muestra los trabajos de investigación. Sin médicos capacitados en este tipo de tratamiento, las personas que los llevan a cabo muchas veces, o bien la mayoría de las veces, lo hacen sin asesoramiento profesional. Este punto no es menor, y quedará en los profesionales de salud elegir formarse para poder aplicar este tipo de tratamiento. Como eje central, la calidad de vida de las personas en situación de enfermedad. Eso debería ser suficiente para correr cualquier manto de dudas y conflictos éticos o morales relacionados al cannabis.Los procesos de investigación de nuevas estrategias terapéuticas generalmente tienen ciertas características comunes, y el cannabis no ha sido la excepción. Cuando se investiga una droga nueva generalmente se comienza por las personas con patologías en las cuales la medicina tradicional no ha logrado dar resultados satisfactorios. Este es el caso de la epilepsia refractaria y el cáncer. En ese aspecto los resultados hallados con el uso de cannabis medicinal son más que importantes. Previamente, y también constantemente, se continúa investigando qué sucede a nivel químico y celular con la aplicación de estas drogas. Como consecuencia de la aprobación de la ley, por un lado, el proceso de investigación sufrirá una aceleración necesaria para poder evacuar las dudas que aún persisten; por otro, seguramente abra las puertas para investigar en poblaciones con otro tipo de enfermedades. Hasta enfermedades que el tratamiento médico tradicional ha dado respuestas.Con el paso de los años, y haciendo un poco de "futurología", el aceite de cannabis seguramente será estudiado en poblaciones sin enfermedad. Es decir, es probable que se compare la calidad de vida de las personas que lo utilizan de manera preventiva y las que no.Pasando por las enfermedades sin respuestas, a las que sus respuestas son insatisfactorias, luego las que los tratamientos han dado buenos resultados y por último en poblaciones "sanas", la utilización y consecuente investigación nos irá quitando las dudas, mucho menores ya, que tiene el tratamiento con cannabis medicinal.Cuando hablamos de salud hablamos de un mercado, eso es claro. Y en todo mercado hay reglas que determinan cómo se mueven los diversos intereses que conviven en el mismo. El cannabis no escapa a esa regla, y la industria farmacológica está jugando uno de sus partidos más difíciles. La cuestión estará en cuánto el Estado entiende que debe regular y/o manejar este mercado. Como en todo, mientras menor sea la intervención del Estado mayor será la de los privados. O mejor dicho, menos regulada estará la actividad del privado.¿Cuál es el riesgo de esto? En principio, los resultados de una empresa se miden en rentabilidad, y lo que se pretende modificar, en este caso, es la calidad de vida de las personas. Eso explica por qué patologías poco comunes, como la Esclerosis Lateral Amiotrófica, tienen muy poco o casi nada de estudio. No sería rentable investigar para dar resultados a pocas personas y que además viven poco, ya que la sobrevida de un enfermo con ELA es menor a los cinco años desde el diagnóstico. La diferencia está en que si quien regula o bien establece las reglas del juego es el Estado, la cosa cambia. La variable de resultado de un Estado debe ser la calidad de vida de su población. Desde lo cultural, deportivo, laboral y, obviamente, en salud también. Entonces, ante ese posible escenario es, cuanto menos, mucho más probable que se pueda mover la variable más importante y en la mayor cantidad de personas posible, la calidad de vida.Este último punto es el más débil de lo aprobado por el Poder Legislativo. El autocultivo con fines medicinales daría respuesta a este potencial problema, pero no fue abordado en esta oportunidad. Se ve que aún nos falta. O bien, se ve que aún hay ciertos intereses que pesan más que la óptima aplicación de un tratamiento. En el camino estamos, estudiar, investigar y seguir dando la discusión del autocultivo es lo que nos queda por delante. *Licenciado en kinesiología y fisiatría UBA orientado a rehabilitación neurológica, trastornos vestibulares y del equilibrio; docente UBA, investigador y responsable de CIRIC Formación Permanente.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios


