Cantar para vivir mejor
Evitar elevar la voz en exceso es una de las tantas medidas saludables de protección de las cuerdas vocales. En esta nota están presentes pequeñas y sencillas pautas para tener en cuenta. Colaboración con el Suplemento SaludLic. María Cristina Bechelli (*) Permanentemente esperamos que la ciencia descubra nuevos elementos terapéuticos, nuevos fármacos y aparatos, pero el canto, tan antiguo como el hombre mismo, puede ser usado como terapia para tratar ciertas patologías de la voz.Todos podemos cantar y debemos hacerlo. Tal vez el mensaje de siempre "Sos un desafinado", "Sos un desastre ", "No podés cantar", pegan muy fuerte e inhiben a cualquiera, más aún si uno tiene dificultades en la voz, como en el caso de las disfonías.Sin embargo todos podemos cantar y debemos hacerlo, porque el canto libera, nos hace sentir emociones muy profundas, recordar momentos. El canto como terapiaEn los pacientes que presentan alteraciones en la voz, específicamente en las disfonías de origen psíquico (psicógenas) de origen funcional, se puede utilizar el canto como recurso terapéutico. El concepto de terapia está vinculado al medio o método que permiten la curación o el alivio de la enfermedad o síntoma, y el canto es un excelente método.En los chicos se utiliza con buenos resultados, pero el gran desafío era utilizar el canto con los adultos mayores, con los pacientes de la tercer edad.En esta etapa de la vida puede pasar que las personas se sientan sin estímulos, se sientan solos, a la vez que van perdiendo ciertas capacidades. Todo ello los lleva a un deterioro de la calidad de vida.Al ser derivados a tratamiento foniátrico por presentar disfonías, se utilizan todas las técnicas fonoaudiológicas, basadas en la relajación, respiración, vocalizaciones, tratando de coordinar cuerpo con mente.Acá aparece el canto como una opción válida que permite mejor evolución en los tratamientos, eso se evidencia en las mejorías notorias en los pacientes. De a poco hasta cantarEl tema no es cantar y listo, así de simple, todo tiene sus pasos. Primero se le entregan fotocopias con las canciones, las cuales se las llevan a sus casas, las que se les pide que copien a mano, excepto en el caso que exista una afección en la motricidad fina, en donde es lógico que saque una fotocopia.Así se va familiarizando con el texto, el cual en la sesión siguiente se llega a la lectura del mismo, luego, en otra sesión, se lo recita, y así hasta llegar por último al canto.Esta tarea les permite estimular la memoria, la atención, el análisis, logrando un aprendizaje que los ayuda a sentirse mejor.Sorprende la motivación que desarrollan, preparando carpetas con folios para cada canción. Comienzan a pedir temas determinados, tangos, baladas, valses criollos, folclore, lo que a ellos les gusta y soñaron poder cantar algún día y que la disfonía y su connotación social no les permitía.Además, se suma la prolijidad con que escriben las letras de las canciones, con letra pareja, aunque comentan que la mayoría tarda mucho en hacerlo, pero el esmero es superior. La velocidad no importa, sino lograr el objetivo paso por paso.Los pacientes refieren sentir cambios, mayor seguridad, esto lo generan las letras que son leídas aplicando técnicas respiratorias, voz hablada, voz cuchicheada y otras técnicas. Mayor entusiasmo y mejor calidad de vidaDe esta manera, el paciente de la tercera edad, que se siente raro al tener que acudir a una fonoaudióloga, comienza a sentir deseos de concurrir porque las expectativas son otras, se siente más contenido y desea llegar al consultorio. Además, luego de sentir durante años inhibiciones de expresarse por tener una voz disfónica, por esas injusticias de la interrelación humana, ahora por fin liberan la personalidad y cantan, se emocionan, sienten pasión por esa posibilidad que no tenían, o que sí tenían pero no se animaban.El respirar bien, el haber aprendido a relajarse, más la felicidad de poder cantar, repercute en la voz, porque las cuerdas vocales mejoran su tonicidad y permiten emitir una voz de mejor calidad, y todo eso sumado, por supuesto redunda en una mejor calidad de vida. (*) - Licenciada en Fonoaudiología- Psicóloga- Profesora de Audición, Voz y Lenguaje- Terapeuta vocal
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