Carnaval: ante un boom económico
La suba no deja de ser sorprendente si se piensa que la mayoría de las actividades económicas en Argentina muestran un descenso interanual, en un contexto de debacle internacional.
¿Qué otro negocio experimentó una curva ascendente en su facturación, comparando los meses de enero de 2008 y 2009? A este ritmo, y suponiendo que el clima acompañe, Gualeguaychú cerrará una temporada vibrante en lo económico.
En efecto, ahora la fiesta entra en su mejor etapa. Ocurre que siempre febrero convocó a más público. Y las previsiones indican que esta vez se alcanzarán picos de 30.000 espectadores en cada una de las noches en el Corsódromo.
El encargado de llevar los números del Carnaval, Diego Fernández, vaticina un saldo de divisas superavitario respecto de la temporada anterior. Superará los 80 millones de pesos, dice, contra los 63 millones del verano pasado.
Es decir, si nada interfiere en febrero, si las cosas ocurren con normalidad, Gualeguaychú tendrá un cierre económico récord en materia turística.
¿Cómo se mide este efecto riqueza?. El cálculo económico se establece a partir de analizar el gasto que realiza por día en Gualeguaychú el turista del Carnaval. Este verano ese consumo per cápita ronda los 145 pesos.
Según Fernández, gran parte del secreto de la mayor riqueza obedece a que en esta temporada ese turista se queda más tiempo en la ciudad. Es decir no sólo llega para presenciar el espectáculo, sino que permanece unos días.
En este sentido, esta tendencia marcaría un acercamiento a una meta anhelada por el sector turístico local: lograr que el público del Carnaval sea atraído por otras ofertas de la ciudad.
¿Pero por qué a Gualeguaychú le va bien mientras a otras plazas turísticas del país les va regular, a juzgar por las mermas experimentadas, por ejemplo, en la costa bonaerense?
La explicación que dan los operadores locales, y los propios organizadores del Carnaval, es que esta paradoja se vincula al hecho, confirmado por experiencias anteriores, que las crisis económicas empujan al público hacia el sur entrerriano.
Es que la Capital del Carnaval está muy cerca del principal conglomerado urbano del país. Aparece así como un destino atractivo para el porteño o bonaerense, impedidos por razones presupuestarias de ir lejos o de viajar al exterior a veranear.
Además, jugaría a favor de Gualeguaychú este verano la misteriosa tendencia, avalada por las series estadísticas del Carnaval, de que los años impares –como lo es el 2009- son las mejores.
Por otro lado, no se ha verificado una merma del turismo a causa de Botnia, como se temió alguna vez. El fantasma de la contaminación no ha hecho mella en el público visitante, quien sigue viniendo a Gualeguaychú.
Y por lo visto, la perspectiva de cortes de ruta, motivada por la lucha antipastera, tampoco ha supuesto un freno al flujo turístico, como algunos alertaron.
Está claro el dinamismo económico que trae aparejado esta "industria sin chimeneas" para una ciudad como Gualeguaychú, sin mencionar la capacidad notable que tiene para repartir los dividendos que genera.
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