Carne, nueva retórica y la política del parche
Mientras la presidenta hace intercalados zoológicos en sus últimos discursos, introduciendo el chiste en su estilo, se ha producido una inquietante escalada del valor de la carne vacuna, principal alimento de los argentinos."Yo estimo que es mucho más gratificante comerse un cerdito a la parrilla que tomar Viagra". Los dichos de Cristina Kirchner llamaron la atención de los semiólogos.Algunos de ellos dicen que la mandataria está incursionando en un nuevo giro retórico más amigable, con base en el humor, como parte de una estrategia dirigida a seducir a votantes díscolos.Algunos intelectuales, como Beatriz Sarlo, creen que todo es tan artificioso, que produce el efecto contrario. "Nadie se convierte en humorista a los 57 años. Si lo intenta, obtendrá estos resultados patéticos e insalvables", escribió."Añoramos el pasado. A Cristina Kirchner la preferimos pedante y sarcástica antes que ridícula, por una sola razón: es la Presidenta", se despachó impiadosa Sarlo.Pero la insistencia zoológica de la presidenta también sugiere otra interpretación. Ahora sumó entre sus preferencias gastronómicas al pollo. "No sé si comer pollo será afrodisíaco como es comer cerdo, pero sé que consumir pollo nos ayuda a no engordar", dijo horas atrás.Fue más lejos en su alabanza: dijo que quizá el pollo "nos ayude a volar y a realizar nuestros sueños de ese país comprometido con el éxito".Los suspicaces llaman la atención que este panegírico de los cerdos y los pollos ocurre justo en momentos en que el precio de la hacienda en Liniers se disparó desde diciembre, acumulando una suba del 40%.Obviamente, el incremento está llegando ya a las carnicerías, produciendo una abrupta caída del consumo popular. Los expertos hablan de una escalada de precios, que seguirá hasta mayo o junio.Corolario: el alza obligará a los argentinos a reducir su ingesta de carne de vaca de los actuales 70 kilos anuales per cápita (el nivel más alto del mundo) a entre 50 y 60 kilos.El kilo vivo de novillo se negocia entre 4,70 y 5,20 pesos, lo que lo ubica en un rango de 1,20 a 1,30 dólares. Es el precio en dólares más alto en dos décadas.¿A qué se debe este respingo del valor de la hacienda? Tiene origen en una profunda crisis de la oferta ganadera, resultado de un esquema de precios y regulaciones oficiales que desalentó la producción todos estos años.La matanza de vacas, de vientres -la "máquina" de hacer carne y leche- que siguió a esta estrategia de mantener deprimidos artificialmente los precios internos, generó que hoy no haya hacienda que permita sostener los actuales niveles de consumo.Miguel Schiariti, titular de la Cámara de la Industria de la Carne (CICCRA), recordó la matanza récord de 2009 con más de 16,5 millones de cabezas, de las que la mitad fueron hembras.Este proceso de liquidación, que subsidió el precio de la carne estos años, aflora ahora con la escasez de hacienda, comprometiendo el abastecimiento interno, a través de un encarecimiento abrupto del producto.Ya lo decía el célebre economista británico, John Maynard Keynes: "En economía se puede hacer cualquier cosa, menos evitar las consecuencias". La guerra santa contra el campo lanzada por el gobierno K, bajo el argumento de que había que defender la "mesa de los argentinos", habría conseguido el resultado inverso al declamado.Habría tenido el doble efecto negativo de encarecer los alimentos para la población y a la vez arruinar a los productores. Bien mirado, subyace aquí un problema cultural del país: la mirada puesta sólo en el corto plazo.El predominio del "parche" por encima de la solución.
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