Carta abierta de un habitante de la ciudad
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/730/0000730653.jpg)
Voy a tratar de que mis líneas no sean amarillistas ni sensacionalistas, tampoco quiero apelar a la clásica emotividad frívola que nos tiene acostumbrados los medios de comunicación cuando un tema tiene que tener audiencia.Dardo Vergara *Para comenzar y aclarar quién soy, no nací en esta ciudad ni tampoco crecí en ella. Vine a vivir en el año 2000 y seguramente transitare parte de mi vida en esta ciudad, ya que tengo mi esposa y mi niña acá. Tampoco es mi lugar en el mundo, ese está bastante alejado de aquí y lo reservo para mi intimidad.Así mismo, los que me conocen saben muy bien que de conservador u ortodoxo no tengo nada y mis ideas y prácticas en la educación son bastantes desestructuradas. Tampoco soy un vanguardista o incomprendido, pero debo reconocer que no soy el clásico docente de guardapolvo y carpetita didáctica.Pero el fin de semana pasado vi cómo la costanera de Gualeguaychú se transformaba nuevamente, y cada año aún más, en un gigantesco basural donde las personas bailaban y caminaban arriba de la suciedad, el orín, el olor nauseabundo, baños químicos tirados y vaya a saber cuántas cosas más.Acostumbrado obviamente a esos atardeceres e imágenes maravillosas que nos despliega el río Gualeguaychú y cargando con el mote de "ciudad vanguardia" en cuanto al cuidado del medio ambiente, la tristeza que invadió en mí nunca la había experimentado. No era enojo o desprecio, sentimientos más arraigados a los comportamientos sectarios o racistas que más de una vez afloran lamentablemente en nosotros; para nada. Ese sentimiento que es imposible transcribir, y que más de uno piensa leyendo esta nota, está exagerando o quiere llamar la atención. Les aseguro que no, nada más lejos.La cantidad de gente no me molesta. Lo que molesta es la pasividad que como habitantes aceptamos que cada año supere al anterior y dejar creer que un fin de semana largo de carnaval sea eso: drogas, alcohol, suciedad, miseria, orín, vómitos, caos, colapso, intolerancia. No me malinterpreten, no estoy hablando del desfile de comparsas que se desarrolla en el corsódromo, lugar que trata de cuidar con detalles el espectáculo más grande a cielo abierto del país. Celebro la fiesta que se vive dentro del mismo y los alrededores, porque verdaderamente es así. Familias de todo el país lo viven y lo disfrutan ampliamente.El problema es otro. La imagen del sábado, domingo y lunes en la costanera eran de miseria humana. Es la imagen del otro Gualeguaychú que poco a poco va cediendo lugar. Imagen deplorable de cuando las personas entregan su espíritu a la bajeza total de revolcarse en un chiquero y justificar que eso es alegría de carnaval.Es la imagen de Gualeguaychú que poco a poco, insisto, viene creciendo. No importa si las personas vienen de afuera o son de la provincia. Si vienen en un Renault 12 o un cero Kilómetro. Lo que importa es la enorme responsabilidad que como sociedad tenemos de cuidar a las personas que ingresan a la ciudad para disfrutar de ella con todo lo que ofrece.Cuidar no es "seleccionar" al turismo como si se tratara de una exclusividad. Cuidar es asumir la responsabilidad en lo público y privado que Gualeguaychú es sinónimo de alegría de carnaval. Que reunir ochenta mil personas protestando porque quieren contaminar el río no significa quedarse de brazos cruzados cuando una parte del dinero entra a la ciudad a través de la degradación humana.Muchos pensaran que es "algo colateral", es decir, que inevitablemente es parte del turismo que esto ocurra. Reconozco que de estrategia turística se muy poco, pero estúpido tampoco soy para que me justifiquen con este argumento lo que está ocurriendo desde hace tres años aproximadamente.Tendremos la valentía y compromiso los habitantes de Gualeguaychú para exigir a las autoridades y empresas que organizan esta seudo-fiesta para que el año que viene comience a cambiar el escenario de la costanera o diremos que los culpables son los de afuera y nosotros no tenemos nada que ver.Si alguien piensa que no tengo la autoridad para expresarme de esta manera, pido por favor que otra persona lo haga por mí.Todos festejan y aplauden la bajeza, la miseria, en un espectáculo grotesco cargado de morbosidad porque saben que los protagonistas no son sus hijos.* Docentes Escuela N° 35 "República de Chile"
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ÉSTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios


