¿Casualidad o causalidad?: la Mesa de enlace y las comercializadoras de granos
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Como una película que vuelve a repetirse, los "jinetes del Apocalipsis" retoman sus andanzas, primero desalojando a Manuelita de Pehuajó, luego acordando en esa zona de la provincia de Buenos Aires "no comercializar granos, particularmente soja" para el mes de marzo de 2013.Ernesto Mattos (GEENaP)Esta negativa a la comercialización de granos de soja no sólo coincide con el interés y la acción de la Cámara de la industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC), sino que ahora sumaron a sus reclamos la queja por "los aumentos del impuesto inmobiliario rural"; con el remate final por parte de Etchevehere (Pte. de la Sociedad Rural Argentina) diciendo que "la posible decisión de no vender soja no provocaría problemas de desabastecimiento ni de alimentación, porque el producto se exporta en un 95%". Es así que la llamada "Mesa del Apocalipsis" promueve su plan de acción: primero, no comercializar granos; segundo, quejarse por la presión tributaria del inmobiliario rural y llamar a la "rebelión fiscal"; y tercero, afirmar que esta acción de no comercializar granos no traerá problemas de desabastecimiento para intentar despegarse del costo político que naturalmente tendría sobre el pueblo el lock out.Para desandar estas zonceras planteadas por los empresarios rurales, es importante tener en cuenta algunos datos. En primer lugar, la evolución en la cotización del poroto de soja que, en promedio, pasó de u$s 484,24 en el 2011 a u$s 539,23 en el 2012 por tonelada. Mientras que la liquidación de divisas por parte de la CIARA-CEC contabilizó un total de u$s 25.133 millones y u$s 23.069 millones respectivamente. Esta menor liquidación de divisas durante el 2012 no se entiende en el actual contexto internacional de precios que alcanzó su pico histórico, y que, además, cerró el año con producción remanente, almacenada en silobolsas. La legítima pregunta que surge es: ¿a la espera de qué? ¿de precios favorables? Esta fue la primera coincidencia entre los productores y la CIARA-CEC durante el 2012; este año todo indica que continúan en la misma sintonía, lo que vemos que no es una novedad. De todo esto se desprende que la gran rentabilidad del período pasado de 2011-12 les permite anunciar de forma arbitraria y unilateral la no comercialización de granos.El "boicot" de no comercializar los granos lo vienen practicando desde que el precio del poroto de soja pasó de u$s 637,20 a u$s 650,37 la tonelada, entre los meses de julio y agosto de 2012, logrando como resultado una menor liquidación de divisas por casi u$s 2.064 millones. El objetivo, detrás de estas acciones corporativas y desestabilizadoras, es forzar una maxidevaluación que permita duplicar el poder adquisitivo del núcleo exportador y de los grandes productores que las patronales y CIARA-CEC representan.La otra zoncera tiene que ver con el "impuesto inmobiliario rural", declamado y denunciado por los empresarios rurales como un "tributo expropiatorio". En primer lugar, resulta necesario señalar que es el menos relevante entre los impuestos provinciales o, dicho de otra manera, es el que menos aporta. Tomando como ejemplo los datos de la Provincia de Buenos Aires, entre 1999-2012 el impuesto inmobiliario rural significó, de la recaudación fiscal total, solo el 2,5%, mientras que IIBB y el resto de los impuestos totalizan el 97,5% de aporte al fisco provincial. Esto refleja los planos de desigualdad fiscal que existen en el territorio bonaerense a favor de los terratenientes que han logrado no sólo crecer vía la comercialización de cereales, oleaginosas y carne al mercado externo sino por la vía de la tenencia de la tierra que se denomina "ganancia patrimonial", es decir, una importante valorización de tierras no trabajadas, que aumentaron su precio sólo por el hecho de que aumentó el precio internacional de lo que se puede producir en ellas.Entre 2002 y 2012 el valor de los campos agrícolas creció un 570%, de los campos para invernada un 850%, y de los campos para cría de ganado un 500%. En promedio los terratenientes obtuvieron una ganancia patrimonial, entre 2002-2012, del 640%, cuando la tierra en promedio paso de u$s 3000 a u$s 17.800 por hectárea en el mismo periodo.La ultima zoncera se desprende de lo expuesto anteriormente: si bien es cierto que el 95% de la soja se exporta, no es menos cierto que desde que existe el Fondo Federal Solidario (FFS) se puede captar el 30% de los derechos de exportación (soja y derivados) para ser transferidos a las provincias y municipios para la realización de obra pública, como mejoras de escuelas, hospitales y pavimento. En 2011 el FFS fue $6.972,57 millones y en 2012 $7.388,06 millones. En consecuencia, de prosperar el boicot de las patronales rurales, tal vez no haya desabastecimiento de alimentos pero sí de inversión pública que las provincias y municipios requieren a la hora de ampliar la infraestructura o hacer frente a desastres naturales como la última inundación en tierra bonaerense. Pero solucionar estos problemas no se encuentra entre los intereses de las corporaciones mediáticas y rurales.
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