Catarsis urbana, la ira liberada
Cada vez más personas utilizan las redes sociales como método catártico. Canalizan así el enojo que les provoca el hecho de que la realidad cotidiana no coincide con sus deseos.Pero no sólo existe la vía online para mitigar la ira. En Buenos Aires -caracterizada por una canción como la "ciudad de la furia"- hace tiempo funciona un club específicamente adaptado para que el público porteño se desahogue rompiendo objetos.Es el caso de The Break Club, un local del barrio de Palermo, donde además de beber el público tiene la opción de tomar un bate para golpear y romper objetos.El creador de ese espacio, el diseñador Guido Dodero, dice que la gente paga por esas sesiones en las que libera adrenalina acumulada por el estrés de la gran ciudad.¿Qué pasa con la gente después que golpea y rompe todo? le preguntaron al dueño del local. "Yo lo considero -respondió- un 'reseteo cerebral'. Pero creo que una participante que vino lo describió perfectamente: 'es como ir al gimnasio y al psicólogo a la vez'".La creencia de que es posible purgar las emociones negativas mediante algún mecanismo de escape fue formulada por primera vez en Grecia, hace más de 2.000 años.El filósofo Aristóteles, en su Poética Clásica, sostuvo que los griegos, al presenciar obras de teatro trágicas, hacían una especie de limpieza psicológica a través de la "katharsis".En el psicoanálisis -doctrina fundada por Sigmund Freud- se afirma que no es bueno mantener "reprimida" una emocionalidad negativa por mucho tiempo.La opción que se plantea es la de canalizar la energía vital que se manifiesta como agresividad hacia objetos distintos de los originales, pero socialmente deseables.Sublimación, así se llama el mecanismo mediante el cual los individuos pueden desplazar el enojo hacia cosas provechosas: deporte, trabajo en equipo, estudio, entre otros.En psicología hay cierto consenso respecto de que el fastidio, el enojo, la ira, la bronca, o sentimientos parecidos, son provocados por alguna frustración.En el fondo de toda frustración aparece una estructura básica: la colisión de un deseo con una realidad. Es decir, cuando el mundo no se amolda a nuestras expectativas o pretensiones.Un modo de mitigar o soportar la furia derivada de la frustración sería hacer catarsis. Justamente eso es lo que hace tanta gente indignada que canaliza su bronca en las redes sociales.De hecho existen grupos creados en la Web que denuncian problemas urbanos de todo tipo: inundaciones, cortes de luz, veredas y calles rotas, vehículos mal estacionados, servicios públicos que funcionan deficientemente, etc.Un público insatisfecho por equis motivo necesita de algún modo expresarse, contar lo que pasa, muchas veces en forma anónima, como un modo de descargarse y de ayudarse a sí mismo.Casi siempre la denuncia en Facebook o Twitter no soluciona los problemas. Sin embargo, actúa como una terapia individual y colectiva, al producir desahogo y descarga psicológica.Cabe consignar que hay investigaciones que sugieren que expresar la ira no siempre implica descargarla, sino que por el contrario alimentaría la llama del enojo.Algunos autores hablan del "mito de la catarsis" asegurando que no está probado que la ira se resuelva con el simple expediente de hacerla aflorar. A lo sumo, dicen, puede producir un alivio provisorio y de corto plazo, sin eliminar la fuente del malestar.
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