Cerrarle el paso a la discriminación
Hacer diferencias con las personas con discapacidad, al punto de establecer un trato inferior con ellas, nos coloca en las antípodas de una concepción de sociedad que privilegie la dignidad humana.Toda forma de discriminación es un rasgo deshumanizante para aquel individuo o sociedad que la practica. Porque supone desconocer los derechos y las condiciones sociales de otras personas.El Día Internacional de las Personas con Discapacidad, que se celebra hoy, es un buen motivo para reflexionar sobre la violencia pasiva que, a veces en forma inconciente, ejercemos sobre ellas.Desde el punto de vista individual y colectivo, urge fomentar un cambio de actitud, una nueva sensibilidad, un modo de comprensión más humano, hacia esta problemática.Quizá algún día las sociedades midan su grado de humanidad en función del principio de participación de las personas con discapacidad. Habrán alcanzado, así, altas cotas de humanidad aquellas comunidades donde se verifique le plena integración de aquellas.En contrapartida, exhibirán menos rasgos humanos las comunidades donde predomine la discriminación, con su secuela de exclusión real o eliminación simbólica.Siguiendo este hipotético parámetro, ¿cuál sería hoy el grado de humanidad de Gualeguaychú? ¿en qué medida las personas con algún impedimento se integran a su vida política, social, económica y cultural?Esta es una pregunta pertinente que debieran hacerse individuos, grupos sociales, empresas, Estado, y demás protagonistas de la sociedad local. Sobre todo en un día como hoy, pensado justamente para reflexionar sobre el bienestar de las personas con discapacidad.Nadie puede desconocer lo que esta ciudad ha avanzado en el reconocimiento de los derechos a la integración, a la participación y a la igualdad de oportunidades en este plano.La sociedad civil local, a través de múltiples iniciativas educativas y sociales, ha sido y es un ejemplo a favor de la mayor integración de las personas con discapacidad.El municipio, en tanto, desde hace tiempo se ha abierto generosamente al tema, alentando a los grupos interesados en la problemática. En esta línea, el último tiempo se ha instalado con fuerza la idea de ir derribando las barreras urbanas y arquitectónicas que son un obstáculo a la inclusión de las personas con problemas de movilidad.Sin embargo, es mucho todavía el camino que hay que recorrer. Por ejemplo, se observa un déficit de integración laboral de la población con capacidades diferentes.Son pocas las empresas que se animan a eliminar ciertos prejuicios. La realidad es que las firmas que han tomado personas con discapacidad han tenido experiencias exitosas y se han asombrado con su rendimiento y responsabilidad.Por otro lado, aquellos que tienen a su cargo la planificación de las estrategias políticas que afectan a estas personas, debieran recordar aquel lema "Nada sobre nosotros sin nosotros", que durante muchos años han enarbolado las organizaciones de personas con discapacidad.Hay ahí una petición de participación que no puede eludirse, si es que de veras se buscan sociedades verdaderamente inclusivas. En tanto, en el país se han hecho avances legislativos importantes, en orden a resguardar los derechos de las personas con discapacidad.Como sea, ese reconocimiento legal no trae aparejada automáticamente una mejora real de las condiciones sociales de esa población. Más bien se observa un bache entre lo que establece la ley y la realidad.Ese hiato irá siendo superado, en la medida en que todos empecemos a transitar el camino de la diversidad y la inclusión, contra la discriminación.
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