Chicos a los que se les dan todos los gustos
Psicólogos y pediatras vienen alertando sobre un tipo de crianza que halaga los deseos de los más pequeños, comprometiendo así su desarrollo. Se trata del infante que disfruta indiscriminadamente del exceso de bienes materiales, pero el hecho de "tenerlo todo" no le hace nada bien.La abundancia y el acortamiento de la brecha entre el deseo y la concreción del mismo, lleva a esos niños a tener una noción equivocada de lo que es la vida y el esfuerzo.El profesor de Pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, Ralph Minear, bautizó a la dolencia como "Ricopatía" o "Síndrome del Niño Rico", un fenómeno que afecta a menores de todas las clases sociales, aunque preferentemente de estratos socioeconómicos medios y altos.Los padres de estos chicos buscan suplir la falta de tiempo y atención para con ellos, comprándoles objetos materiales, por ejemplo las últimas actualizaciones tecnológicas, dice Minear.A veces posponen gastos familiares para poder cumplir con el capricho de sus hijos. Y el método pedagógico que utilizan es darles recompensas monetarias cada vez que realizan una buena acción.Estos padres muchas veces quedan desconcertados -relata el pediatra- cuando sus hijos se quejan de estar aburridos, pese a que tienen el cuarto lleno de juguetes, y a pesar de que "no les falta nada".Al respecto, un grupo de multimillonarios ha tomado cartas en el asunto: han decidido donar buena parte de sus fortunas luego de su muerte para fines benéficos, para que sus hijos no hereden todo.De esta manera, obligarían a estos últimos a construir su propio destino basado en el trabajo. Lo que se quiere evitar es que una cuantiosa herencia exima a los hijos de los ricos de trabajar para conseguir su propio dinero"No estoy dispuesto a favorecer el club de los espermatozoides afortunados", afirmó el multimillonario Warren Buffet, al explicar la iniciativa que comparte con Bill Gates, Michaer Bloomberg, Sting, David Rockefeller, entre otros.Estos buscan que sus hijos tengan "lo suficiente para hacer cualquier cosa, pero no tanto como para que no quieran hacer nada".Numerosos especialistas, en tanto, alertan sobre la aparición del "niño rey", acostumbrado a conseguir fácilmente lo que quiere, al punto que no tolera la frustración, ni valora el trabajo y dedicación de los otros, y más bien tiende a imponer tiránicamente su deseo.El psicólogo y pediatra francés Aldo Naouri, autor de varios libros sobre la temática ("Hijas y madres", "Padres permisivos, hijos tiranos", "Educar a los hijos, tarea urgente"), alerta que un modelo de crianza permisivo está produciendo individuos que "que sólo piensan en sí mismos y en sus deseos".La madre de hoy, en su opinión, termina dándole al chico todo lo que quiere. Así como cuando estaba dentro de ella estaba en absoluta seguridad, construirá alrededor de su hijo "un útero virtual, infinitamente extensible, de donde nunca deberá salir".Es la entronización de una estructura psíquica que Naouri llama "perversión", una especie de "dejar hacer, dejar pasar" ante el deseo infantil.Así se ha eliminado el mecanismo por el cual los padres ponen límites a las pulsiones, que es la clave, según el psiquiatra, de la construcción del "vínculo social".Los padres han renunciado, sostiene el especialista, a decir: "No, eso no se hace". Y de esta forma están pariendo una generación de adultos que sólo piensan en sí mismos y en sus deseos. Una sociedad de sujetos que no han salido de la infancia.
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