Chile da lección de convivencia política
Las postales de la elección chilena, en la que sobresalen el respeto y la ética republicana, contrastan con la desmesura y el canibalismo político argentino.La cultura política de Chile, cuya clase dirigente hace tiempo ha sabido dar estabilidad político-institucional al país, se diría que es sofisticada.El país trasandino conoció lo que es la violencia fratricida y la guerra civil, allá por los '70. Allí también una fiera dictadura militar interrumpió el orden institucional, dejando una secuela de dolor en la sociedad nativa.Pero al volver la democracia, los políticos chilenos han contribuido a superar el odio instalado, han hecho sinceros esfuerzos por superar el laberinto del pasado, dotando al país de un sistema político sólido.Vienen dando un notable ejemplo de convivencia política, de civismo republicano, una de cuyas marcas es que los presidentes demócratas que se van del poder -cumpliendo a rajatabla lo que marca la ley- se retiran con altísimos índices de popularidad.La elección presidencial del domingo último en ese país ha ratificado esta conducta. No sólo que a nadie se la ocurrió poner en duda el resultado de las urnas -por lo prolijo que fue el comicio- sino que los contendientes se portaron como caballeros.El perdedor, el candidato oficialista Eduardo Frei, fue el primero en reconocer la derrota. Y luego hizo un gesto notable (al menos para nosotros, los argentinos): se acercó hasta el bunker del vencedor, Sebastián Piñera, para darle un fuerte abrazo."Vamos a tener una oposición leal y constructiva. Te agradezco Eduardo [Frei] y a tu familia por la campaña que han hecho. Nuestro país necesita unidad hoy más que nunca", dijo el nuevo mandatario chileno.
Y añadió: "Quiero revivir la democracia de acuerdos". Ambos candidatos enfrentaron a los medios con sus familias.
Por su parte, la popular presidenta Michelle Bachelet, felicitó al ganador con estas palabras: "Quiero desearle éxito al nuevo presidente, que le vaya bien, porque así le va bien a Chile".Piñera, por su lado, le agradeció el gesto en estos términos: "Agradezco sus palabras y quiero pedirle algunas cosas: su consejo y su ayuda, porque su experiencia de estos cuatro años va a ser muy importante para poder continuar muchas de las cosas buenas que hicieron durante su gobierno".Vale aclarar que Chile no es el paraíso ni nada que se le parezca. Tiene que resolver aún niveles morbosos de desigualdad social. Y la política también tiene contradicciones que resolver.Sin embargo, da toda la impresión que la dirigencia chilena ha logrado en gran medida resolver este dilema: el Ejecutivo lleva adelante un programa de consenso, mientras la oposición no conspira contra él.Los políticos chilenos son conscientes que ahí está la clave de la gobernabilidad y de la estabilidad del sistema político. Por cierto que no es algo que se consigue de una vez y para siempre.Por eso Piñera ha insistido en el concepto: "Nuestro país necesita hoy más que nunca unidad. Para tener un buen país necesitamos no sólo un buen gobierno, también necesitamos una buena oposición".La política chilena ha sabido tejer una democracia de acuerdos, porque entre otras cosas sabe en líneas generales qué quiere para Chile. La inteligencia de lo hacedero la distingue.Por eso la política chilena no está dominada por la lógica amigo-enemigo, por la lógica de la exclusión del otro que piensa distinto, y de la confrontación, por la cultura antirrepublicana del ejercicio del poder sin límites.Una sana envidia despierta este modelo cívico entre nosotros, agobiados por una cultura política caníbal.
Y añadió: "Quiero revivir la democracia de acuerdos". Ambos candidatos enfrentaron a los medios con sus familias.
Por su parte, la popular presidenta Michelle Bachelet, felicitó al ganador con estas palabras: "Quiero desearle éxito al nuevo presidente, que le vaya bien, porque así le va bien a Chile".Piñera, por su lado, le agradeció el gesto en estos términos: "Agradezco sus palabras y quiero pedirle algunas cosas: su consejo y su ayuda, porque su experiencia de estos cuatro años va a ser muy importante para poder continuar muchas de las cosas buenas que hicieron durante su gobierno".Vale aclarar que Chile no es el paraíso ni nada que se le parezca. Tiene que resolver aún niveles morbosos de desigualdad social. Y la política también tiene contradicciones que resolver.Sin embargo, da toda la impresión que la dirigencia chilena ha logrado en gran medida resolver este dilema: el Ejecutivo lleva adelante un programa de consenso, mientras la oposición no conspira contra él.Los políticos chilenos son conscientes que ahí está la clave de la gobernabilidad y de la estabilidad del sistema político. Por cierto que no es algo que se consigue de una vez y para siempre.Por eso Piñera ha insistido en el concepto: "Nuestro país necesita hoy más que nunca unidad. Para tener un buen país necesitamos no sólo un buen gobierno, también necesitamos una buena oposición".La política chilena ha sabido tejer una democracia de acuerdos, porque entre otras cosas sabe en líneas generales qué quiere para Chile. La inteligencia de lo hacedero la distingue.Por eso la política chilena no está dominada por la lógica amigo-enemigo, por la lógica de la exclusión del otro que piensa distinto, y de la confrontación, por la cultura antirrepublicana del ejercicio del poder sin límites.Una sana envidia despierta este modelo cívico entre nosotros, agobiados por una cultura política caníbal.
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