Chile y la conducta inquietante de la Tierra
El terremoto en Chile, uno de los más potentes de la historia, con su secuela de muerte y destrucción, se da en un contexto de fenómenos climáticos extremos en el mundo.Sismos y temblores de gran magnitud. Nevadas, inundaciones, ciclones, lluvias y tormentas inéditas, altas temperaturas, riadas y aludes. ¿Qué le pasa al planeta?Es la pregunta que surge ante cada manifestación de furia de la Naturaleza. Como el terremoto de 8,8° en la escala Richter que sacudió el sábado a todo Chile, y que resultó 50 veces más potente que el de Haití.Ambos países están enclavados en zonas sísmicas. Los temblores de tierra, por tanto, no son extraños. Los chilenos, por ejemplo, desde 1973 han experimentado 13 sismos de una magnitud superior a 7 grados."Chile es un país muy castigado. Y de alguna manera nosotros asumimos la fatalidad de haber nacido en una especie de cornisa entre la cordillera y el mar. Será por eso que el pueblo chileno lleva adelante estas catástrofes con tanta entereza", describió el actor chileno Patricio Contreras.La corteza de la tierra se divide en grandes fragmentos llamados placas, que flotan sobre roca fundida, y por ello se mueven. Los terremotos se originan cuando una placa se desplaza junto a otra, o cuando una placa se hunde por debajo de otra, a la cual eleva.Aunque el temblor en Chile fue 50 veces mayor al de Haití, sin embargo provocó menos daños en vidas e inmuebles. ¿Esto por qué? Los expertos hablan de dos factores."El de Chile fue como una explosión más potente, pero más lejana, mientras que el de Haití ocurrió justo debajo de los pies de sus habitantes", explicó el geólogo argentino Jorge Codignotto.El otro factor tiene que ver con la característica de la infraestructura que hay en los dos países. Mientras el tipo de construcción de viviendas en Haití es muy precario, lo que provocó más muertes y lesiones al caer sobre las personas, Chile tiene un tipo de construcción antisísmica, que resiste más los temblores de la tierra.Aunque hay razones geológicas previas que explican la ocurrencia de estos eventos, a nadie pasa desapercibido el contexto de nuevos desafíos que plantea la Naturaleza.El llamado "calentamiento global" está potenciando y acelerando los cataclismos. Los fenómenos se suceden aquí y allá, bajo formas y ocurrencias inquietantes.Por ejemplo: lluvias y tormentas de una intensidad inusitada en todo el hemisferio sur; nevadas históricas en el este norteamericano y el norte europeo; sequías intensísimas en varias regiones.Esto viene acompañado de inundaciones, crecida de ríos y océanos, incendios forestales, deshielos fenomenales, hambrunas y millones de emigrantes en busca de tierras más prósperas.Además, la última década fue la más calurosa del planeta desde que se registran científicamente las temperaturas, hace unos 120 años, de acuerdo a la Organización Meteorológica Mundial de la ONU.¿Cómo explicar estos eventos? Están los partidarios de que todo esto es sólo un ciclo de la atmósfera terrestre y que el ser humano no tiene nada que ver con lo que sucede.Pero hay mucho consenso, sobre todo en la comunidad científica, en que detrás del caos climático está el factor humano.Nuestra civilización industrial sería la causante de una suerte de colapso ambiental del planeta, cuya degradación conspiraría contra la propia supervivencia de la especie humana.Durante largo tiempo nos hemos comportado ante la naturaleza como ante un material infinitamente maleable, sin comprender que tiene una estructura y leyes determinadas."A la naturaleza sólo se la manda obedeciéndola", decía Francis Bacon.
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