China, nueva potencia “colonial” en la región
Pese a la retórica nacionalista y antiimperialista que domina el discurso oficial, la penetración de China en Argentina recuerda a la que ejerció alguna vez Gran Bretaña en estas latitudes.La última información indica que los asiáticos, a través de una empresa estatal, vendrán directamente a sembrar soja en Río Negro. En lugar de importar granos, como vienen haciendo, quieren poner en producción 300.000 hectáreas de monte patagónico.Todo se hace con el visto bueno del gobierno rionegrino. Se trata, según los especialistas, del primer desembarco de capitales chinos en el negocio agrícola de Argentina.Nada que no sea previsible. El dato crucial es que hoy el país cuenta con el producto que el capitalismo global demanda: sobre todo soja y sus derivados (biocombustibles).Una situación similar a cuando exportaba a Inglaterra, entonces potencia dominante (siglo XIX), y los granos y carnes tenían precios altos en los términos del intercambio.La influencia británica en la pampa -que pasaba también por los ferrocarriles- fue impugnada por un sector de la opinión pública, ganada por el discurso nacionalista durante los años '30, en pleno auge de los fascismos europeos."Argentina es, desde el punto de vista económico, parte integrante del Imperio Británico". La frase del vicepresidente Julio Argentino Roca (h), dicha en una negociación comercial con sir Walter Runciman, fue el caballito de batalla de los que impugnaban el "colonialismo" inglés.Todo indica que la historia se repite hoy con China, la potencia asiática devenida primero en el principal comprador del país (soja), y últimamente en su principal inversor.China tiene aspiraciones hegemónicas -como Inglaterra antes-. Y tiene necesidad de alimentos y energía, dos materias primas clave. En este sentido, codicia los recursos naturales del país.Se trata, en realidad, de una política de vasto alcance regional. "China 'coloniza' Latinoamérica", reza un interesante artículo, aparecido en el diario El País de España, con la firma de Alejandro Rebossio."La primera década del siglo XXI ha supuesto la irrupción de China en Latinoamérica, que ha crecido y sorteado la crisis mundial sin demasiados estragos, entre otros motivos, por sus ventas de petróleo, minerales y granos al gigante asiático", se lee allí.Se consigna además que a mediados de esta década las compañías chinas recibieron la orden de expandirse por el exterior, y especialmente por Latinoamérica, dotada de cuantiosos recursos naturales.La lógica es ésta: en la nueva división internacional del trabajo, Argentina y la región ya no abastecen con materias primas a alguna potencia europea, como fue en el pasado, sino al coloso chino.Las intenciones del país de Mao Tse-Tung, hoy devenido en un híbrido "capital-comunismo", y que necesita insumos para ser la fábrica del mundo, empieza a despertar recelo en estas tierras."Ya fuimos colonizados alguna vez y no queremos ser colonizados otra", fue la frase que soltó el empresario brasileño Nizan Guanees, en una reciente cumbre empresarial que analizó el comercio bilateral."Sobre China, la buena noticia es que Latinoamérica mantiene una relación intensa con el motor del crecimiento del siglo XXI. Lo preocupante es que nos estamos conectando con la misma estructura exportadora del siglo XIX", señaló el director de la Comisión Económica para América Latina, Osvaldo Rosales, al referirse al trueque de manufacturas por materias primas que rigió en tiempos de la revolución industrial inglesa.
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