Gualeguaychú | Luis Castillo

Chismes, rumores y después

Tan antiguo como la humanidad misma, el chisme y el rumor pasan del escarnio al elogio casi sin solución de continuidad. ¿Son tan buenos o tan malos?

En la prestigiosa revista Review of General Psychology, el investigador R. Dunbar afirma que el chisme ha jugado un papel importante en la evolución de la inteligencia humana y de la vida social, concepto que comparte su colega R. Baumeister, para quien el vulgar chisme no solo juega un rol esencial en el aprendizaje cultural sino que tiene importancia como fuente de información en la comparación social.

Ahora bien, usted seguramente se estará preguntando, ante tamaña definición, si estamos hablando del mismo término o si es solo un homónimo académico de lo que en el barrio —y solapadamente— llamamos chusmerío. Y sí, es ese, y que no es otra cosa que un evento narrativo dentro del discurso conversacional, como refiere el prestigioso John Haviland. Una actividad narrativa de la conversación, dicen otros.

Pero, ¿cómo es que pasó de ser condenado por la mismísima Biblia (“El chisme traiciona una confidencia, más el hombre de espíritu fiel guarda un secreto.” Proverbios 11: 12-13.) a esta verdadera reivindicación lingüística? Veamos. Una interesante teoría acerca del origen del lenguaje postula que hace unos 70.000 años, cuando el Homo sapiens comenzó a adquirir nuevas capacidades lingüísticas, empezó también a compartir con sus pares información no solo sobre el mundo, sino sobre los demás. Yuval Noah Harari, en su libro“Sapiens. De animales a dioses” va más allá y asegura que nuestro lenguaje evolucionó como una variante del chisme ya que “No basta con que algunos hombres y mujeres sepan el paradero de los leones y los bisontes. Para ellos es más importante saber quién de su tropilla odia a quién, quién duerme con quién, quién es honesto y quién es un tramposo”. Y es que si aceptamos que el lenguaje continuó una línea evolutiva desde otros sistemas de comunicación más elementales, estos ya traían consigo las señales básicas para la supervivencia de la especie: peligro, apareamiento, hambre. El lenguaje, entonces, vino a suplir lo que no había. Nigel Nicholson, profesor de Conducta Organizativa en la Escuela deAdministración de Empresas de Londres sostiene que “el chisme va más allá del habla ociosa, es la manera en cómo organizamos el mundo en tanto animales sociales, (…), la necesidad del chisme y el rumor es un instinto que el hombre moderno ha heredado desde la Edad de Piedra. En esa época –dice el autor– era vital recoger información sobre dónde se encontraba el alimento, quién era el jefe de la caza etc. Hoy en día no es diferente: “La gente crea rumores cuando no está segura y necesita rellenar ciertos vacíos de información... La gente chismea para crear una red social e incluirse a sí mismos en ese círculo. Para adjudicarse a sí mismos la ventaja de estar en el “grupo correcto”.

Es interesante remarcar la etimología de esta palabra que parece tan controversial —y quizás lo sea—; chisme es traducido al y desde el inglés como Gossip; ahora bien, Gossip parece provenir de godsibb, y está relacionado en términos religiosos (God: dios) como padrinos (godfather), ahijada(godchild), es decir, también denota amistad. En el inglés moderno, el término gossip no tiene necesariamente una connotación negativa sino más bien es considerado como la información íntima que compartimos sólo con aquellos que nos son cercanos. En nuestra lengua, por otra parte, la RAE lo define como: “Noticia verdadera o falsa, o comentario con que generalmente se pretende indisponer a unas personas con otras o se murmura de alguna.”

La comunicación cumple funciones de facilitación social en el intercambio de información contribuyendo a la interacción de convivencia del individuo dentro de su grupo social —dice la académica Angie Vázquez Rosado—, sin embargo, algunos tipos de comunicación promueven el conflicto social; entre los que se encuentran los fenómenos sociales comunicacionales del chisme y el rumor”. Parecidos, utilizados muchas veces como sinónimos, pero que no son lo mismo. A grandes rasgos, aseguran algunos, el rumor está más asociado o utilizado desde lo político. Informar para desinformar. Desinformar para dañar.

En los medios de comunicación masiva existe debate y preocupación por el efecto de la inclusión del chisme como estrategia comunicacional ya que el chisme sustituye el objetivo de comunicar una noticia o informar, por otro objetivo, que es hacer daño. El chisme “tiene una intención ulterior, la de desprestigiar, difamar o cambiar el rumbo de un asunto público. Parapetado detrás el anonimato, se hará pública una información que en el mejor de los casos no resistiría el escrutinio superficial para ocupar espacio en un noticiero televisivo, radial o en el periódico.” Asegura una asociación de periodistas.

Ahora bien, en definitiva y para nuestro idioma e idiosincrasia el chisme y el rumor no son sino formas de violencia, en algunos casos utilizado como mecanismo de control social, discriminación por preferencia sexual o sometimiento de género, posicionamiento social o, como se ha observado últimamente, ligado a ciertas formas perversas de acción política. Hoy, la proliferación de las redes sociales ha permitido evidenciar lo esencialmente negativo y nocivo del chisme y del rumor que es la intención de dañar a otro ser humano. Este daño no es físico sino esencialmente psicológico, convirtiendo al chisme en una poderosa herramienta social para infringir daño de forma anónima e impune.

En definitiva, más allá de los ríos de tinta que pudieran escribirse sobre esta temática y los que se han escrito, la conclusión que se me ocurre es que el chisme o el rumor no son buenos ni malos por sí mismos sino que, como toda herramienta, como toda arma, depende del uso que se haga de ella. El cuchillo no mata sino la mano que lo empuña. El chisme es una herramienta perfecta de coacción y coerción social, mencionamos antes; me gusta mucho una definición de chisme que da un médico portugués, Ángelo Gaiarsa que dice: “Todos nos vigilamos entre todos para que nadie haga lo que todos desearíamos hacer”. ¿Interesante,no?

*Escritor, médico y Concejal por Gualeguaychú Entre Todos

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