Cine de ficción y el futuro que nos espera
Se ha dicho que los relatos ficticios, al reflejar mundos y realidades posibles, han tenido un sentido anticipatorio. ¿Qué pensar, entonces, de las películas de ficción que escenifican tenebrosas realidades? Ciertas obras de arte tienen la capacidad de prefigurar una época. El artista, dotado de ciertas facultades proféticas, puede captar así fuerzas reales del proceso histórico que el común de las personas no registra.Y desde ahí puede darle a su obra, aunque ficcional, un carácter de anticipación. De suerte que lo imaginado en el relato, finalmente se vuelve realidad en algún momento.La ciencia y la técnica, consideradas como las fuerzas productivas capaces de transformar la humanidad, han sido durante mucho tiempo el acicate de la imaginación artística.Es un tópico entre la crítica que Julio Verne (1828-1905) encarna este modelo del artista que tuvo una intuición genial del futuro. Sus libros de fantásticas aventuras, que descubrían mundos secretos y desconocidos, capturó la imaginación de millones de lectores.Ahora sabemos que el "padre de la ciencia ficción", como algunos lo catalogan, se adelantó a su tiempo al describir muchos de los adelantos científicos ocurridos años después. ¿Cómo supo que terminarían por hacerse realidad? ¿Acaso era un visionario?El séptimo arte, avanzado el siglo XX, y receptivo del espectacular avance tanto científico como tecnológico, ha sido un continuador del género inaugurado por Verne.Pero mientras el autor de 'Viaje al centro de la Tierra', 'Veinte mil leguas de viaje submarino' y 'La vuelta al mundo en ochenta días', ponía de manifiesto en sus escritos la fe en el progreso de la ciencia, la ciencia ficción en el cine proyecta hoy una imagen diametralmente opuesta.En películas como 'Metrópolis', 'Mad Max', 'Brazil', 'Doce Monos', 'Robocop', 'Matrix' o 'La Isla', entre otras, no se proyecta un mundo amable, donde la tecnología hace más confortable la vida, y el hombre alcanza altas cotas de felicidad.Allí no hay nada del positivismo ingenuo y entusiasta que inspiró a Verne y a todos aquellos que atribuyeron al desarrollo tecno-científico una función salvífica, la promesa de una mayor felicidad individual y colectiva gracias a la técnica.Más bien lo que se ve es la cruel amplificación de catástrofes naturales inducidas por la actividad humana, la proliferación de pandemias universales, la manipulación genética, el control informativo, nuevas tiranías, guerras interminables, y la emergencia de nuevas servidumbres."La ciencia ficción ha perdido preponderancia respecto de la fantasía porque ya nadie cree en el futuro", ha dicho hace poco George R.R. Martin, escritor y guionista estadounidense de literatura fantástica y ciencia ficción, famoso por ser el autor de la serie de novelas 'Canción de hielo y fuego'.La frase revela el pesimismo e incredulidad que atormenta a varios creadores. Y da una pista de por qué la base de las actuales películas de ciencia ficción es la distopía, que es lo contrario de la utopía.Si en la utopía se proyectan anhelos y esperanzas, la distopía escenifica los miedos y temores. Si en la primera se promete un reino de libertad y autorrealización mediante el ejercicio de la razón (en la que creía Verne), en ésta, los sueños de la razón producirán los monstruos de la opresión y la alienación.Si el cine de ficción contiene las virtualidades del futuro, si sus creadores pueden mostrar proféticamente hacia dónde se dirigen los pasos del hombre, el futuro que nos espera se revela inquietante.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

