Circulan más motos y aumenta el riesgo vial
Mientras los fabricantes de motos y ciclomotores hablan de récord de ventas, las calles de las ciudades aumentan su congestión y también la siniestralidad en el tránsito.El parque vehicular se ha expandido notablemente en el último tiempo, pero en una traza urbana que está desbordada. El fenómeno que certifica una ciudad mediana como Gualeguaychú, tiene rasgos nacionales.No sólo predominan las motos que se utilizan para delivery y mensajería. El dato es que son cada vez más lo que las eligen como alternativa de transporte, por múltiples razones.Los fabricantes están exultantes. Para este año se espera un pico de ventas que podría alcanzas las 700 mil unidades en todo el país, un 21,5% más que en 2010.Y desde la Asociación de Concesionarios de la República Argentina (ACARA) aseguran que las ventas van a seguir creciendo. El bajo costo de las unidades y la financiación, explicarían la expansión.En cinco años el precio de las motos y ciclomotores pasó de 5 salarios industriales a 1,3 salario, según Ricardo Ribatto, vicepresidente de la Fundación Pro Moto y de la Cámara Argentina de la Motocicleta.Ahora bien, la contracara de la expansión comercial es que los riesgos viales han aumentado. En la capital y en la provincia de Buenos Aires, por lo pronto, el número de accidentes por esta causa se ha disparado.Muchos gobiernos empiezan a preocuparse por integrar este fenómeno a la sociedad, y por educar al motociclista. Ocurre que la moto es completamente distinta a un auto, y es más difícil de manejar.La estabilidad, los cambios, los frenos, los tiempos de respuesta son diferentes. De ahí que, según los expertos, el riesgo de sufrir lesiones en una moto es siete veces mayor que en un auto.Sin embargo, para un padre es más fácil prestar una moto a un adolescente que un automóvil. Por lo general, se subestima el hecho de que alguien montado sobre las dos ruedas es muy vulnerable.La primera medida que se aconseja es la promoción del uso del caso. Gualeguaychú fue pionera en la provincia en la aplicación de esta medida de seguridad.Hace un tiempo se recordó el accidente del 15 de noviembre de 1997, en 25 de Mayo y Borques, en que María Magdalena Rébora Garrigue perdiera la vida, al circular en moto como acompañante sin la debida protección en su cabeza.Ese trágico episodio, que enlutó a una familia, provocó que a partir del 30 de diciembre de ese año se exigiera en Gualeguaychú el uso obligatorio del casco so pena de retenerle la moto al infractor y el pago de una multa.Desde entonces, tras una política vial que no ha variado en la ciudad, hoy el uso del caso es algo aceptado culturalmente entre los motociclistas locales. Esto no ocurre así en el resto de la provincia, donde la adopción de esta medida de protección ha sido tardía.De hecho trascendió una curiosa iniciativa legislativa del senador de La Paz, Aldo Ballestena, por la cual se quiere prohibir la venta de combustible a los motociclistas que no porten cascos en la provincia.Como era de presumir, a los expendedores de combustible no les ha caído en gracia la idea. De hecho ya advirtieron sobre las dificultades para asumir el control de las disposiciones de la norma.¿Qué estacionero, cuyo trabajo consiste en vender combustible, dejará de hacerlo porque el consumidor, el conductor de una moto o ciclomotor, no lleva en ese momento el casco reglamentario?Por otro lado, además del uso del casco, los expertos viales aconsejan a los motociclistas respetar el espacio de circulación de los autos y no invadir sus carriles. Y les recuerdan las ventajas de no alinearse al centro del auto de adelante.
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