Cítricos: economía regional en crisis
La citricultura, que es una de las actividades tradicionales de Entre Ríos, expresa la crisis de aquellos sectores productivos que han perdido competitividad en los mercados externos.Según los datos proporcionados por el sector, los envíos de naranjas descendieron 90% y los de mandarinas 70%. En 2008 Argentina era el primer exportador de mandarinas del hemisferio sur, y hoy ha sido relegada.Entre Ríos, segundo productor de cítricos del país (después de Tucumán), acusa el impacto de la caída del sector. Con un agravante social: la citricultura no es cosa de terratenientes sino de familias.El 80% es agricultura familiar pura, en superficies de 20 a 30 hectáreas."Soy productor chico. Los funcionarios nos dicen que nos dediquemos a otra cosa, pero ¿qué vamos a producir?, ¿verduras, pollos, arroz? Si todos se están fundiendo", diagnosticó Javier Silvestri, Presidente de la Asociación de Cítricos de Chajarí.La citricultura en la provincia se localiza en la franja de suelos arenosos que se encuentra en la margen occidental del río Uruguay, en los departamentos Concordia, Federación y norte de Colón.Según el último censo citrícola (2004), la superficie plantada en la provincia era de 41.977 hectáreas, con 1.779 productores. Y en 2014 los productores entrerrianos cosecharon 683.084 toneladas de cítricos (428.052 de naranja; 235.032 de mandarina; 5.000 de pomelos; 15.000 de limón).Lo que ocurre con los cítricos, en realidad, es una muestra de las dificultades que tienen hoy los productos alrededor de los cuales gira la actividad económica de una región geográfica.En esa canasta figuran los frutos que el país exporta. Junto a pomelos y naranjas, en efecto, están trigo, maíz, leche, peras, manzanas, azúcar, algodón, tabaco, vinos y el resto de los bienes que constituyen lo que se conoce como "economías regionales".Los bienes de estas economías son "transables", eso significa que pueden comercializarse internacionalmente. Por tanto son muy sensibles al tipo de cambio real vigente y a los precios internacionales.La rentabilidad de la producción, así, tiene que ver con el negocio de la exportación. Cuando hay "atraso cambiario", por ejemplo, se dificulta vender afuera, y esa es la situación que hoy denuncian los productores.La falta de competitividad, en este caso, tiene que ver con que el "dólar oficial", con el cual se exporta, no acompañó en los últimos años la inflación interna del peso argentino.Este "atraso" del tipo de cambio respecto del dólar genera una distorsión de los precios relativos que castiga a productores agrícolas y exportadores. Tiene el efecto, así, de encarecer la producción local en términos de dólar.En el último informe de la Federación Argentina del Citrus (Federcitrus), el vicepresidente de la entidad, Enzo Norberto Rita, advirtió sobre la declinación de las exportaciones citrícolas."Las exportaciones 2013 habían sido inferiores a las del 2012, y éstas a las del 2011. Las del 2014 bajaron otro escalón. La elevación de costos internos parece no tener fin en un marco inflacionario creciente", diagnosticó el directivoY añadió: "En 2015 la estrategia económica del gobierno vuelve a poner en jaque la competitividad externa del sector: los costos internos aumentan al ritmo de la inflación, mientras que el peso argentino mantiene prácticamente inmutable su valor frente al dólar, y como dice un estudio reciente de la cadena limonera, convirtiendo así el aumento de costos en pesos a aumento de costos en dólares".
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