Ciudad amigable con las personas mayores
La proporción de la población adulta que reside en las ciudades va en aumento. Lo cual plantea la necesidad de que el entorno urbano adapte sus estructuras y servicios para mejorarle su calidad de vida. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reunió en 2006 a 33 ciudades de 22 países (Argentina estuvo representada por La Plata) en un proyecto destinado a determinar los principales elementos del entorno urbano que facilitan un envejecimiento activo y saludable.El resultado fue una Guía en la que se establece el marco para evaluar la adaptación de las ciudades a las necesidades de los mayores. Allí se identificaron ocho dominios de la vida urbana que pueden influir en la calidad de vida de las personas de más de 60 años.La lista incluye: espacios al aire libre y edificios; transporte; vivienda; participación social; respeto e integración social; participación cívica y empleo; comunicación e información; apoyo de la comunidad; servicios de salud.La movida dio pie, además, para la creación de la Red Mundial de Ciudades Amigables con las Personas Mayores, que establece relaciones entre las ciudades participantes y entre ellas y la OMS.En Europa este concepto está muy avanzado. En junio de 2013, varios municipios del continente firmaron la Declaración de Dublín, en la cual se comprometieron a realizar acciones en esa dirección.El documento, en uno de sus párrafos, señala: "El lugar donde vivimos, nuestro entorno físico, social y cultural, afecta en gran medida a la forma en que vivimos y envejecemos".Ese entorno construido -se indica- "puede hacer la diferencia entre la independencia y la dependencia para todas las personas, pero especialmente para las que se hacen mayores".Entre las medidas que los alcaldes europeos se comprometieron a llevar a cabo figura la de desarrollar mecanismos "para asegurar la voz activa de las personas mayores en la planificación y toma de decisiones fundamentales para el logro de soluciones verdaderamente amigables".La Declaración de Dublín habla, además, de que las personas mayores son un valor de la sociedad europea. Subraya la necesidad de incentivar los lados de solidaridad intergeneracional, "donde las personas de todas las edades tengan una visión positiva de unos y otros".El concepto de ciudad amigable con las personas mayores está estrechamente vinculado con dos tendencias globales del siglo XXI: el envejecimiento y la urbanización creciente.Se sabe que la prolongación del promedio de vida es el fruto de avances en la salud pública y en las condiciones de vida. El mundo está envejeciendo rápidamente: se calcula que para 2050, por primera vez en la historia de la humanidad habrá más personas mayores que niños (de 0-14 años de edad)Por otro lado, hoy más de la mitad de la población mundial vive en ciudades. Para 2030, se estima que casi 3 de cada 5 personas vivirán en ellas. Pero sobre todo se multiplicará la proporción de personas mayores en las comunidades urbanas. Estos factores están haciendo crecer la conciencia global sobre los integrantes de este sector de la población, a quienes hay que procurarles entornos saludables y facilitadores.Se trata de que las ciudades se comprometan a ser más amigables con este grupo etario, con el fin de aprovechar el potencial que representan las personas mayores para la humanidad.Quienes tienen poder de decisión en la ciudad deberán tener en cuenta, así, las diversas necesidades y capacidades de esta población.
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