Ciudadanos en Red cambian la política
La hiperconectividad virtual replantea los términos del sistema político tradicional. Las tecnologías de la información han dado nacimiento a un nuevo sujeto histórico: el ciudadano digital.Las primeras víctimas de esta revolución mediática son los regímenes autoritarios, que actúan sobre la hipótesis de que las sociedades son susceptibles de ser dominadas por los medios de comunicación.La fantasía del poder absoluto es que controlando el relato de la realidad se hace control social. La metáfora de la "aguja hipodérmica" alimentó durante el siglo XX la presunción de que los medios de comunicación de masas influían como querían sobre lectores y audiencias.Ejercer el control político sobre estos medios, por tanto, garantizaba el dominio de la conciencia del público, conceptualizado como un sujeto infinitamente manipulable.Sin embargo, hubo una tradición intelectual que sostenía que la dominación mediática nunca era definitiva, ya que los receptores siempre interpretan los mensajes desde sus propios códigos y lugares existenciales.Como sea, a partir de la revolución digital los consumos mediáticos ya no son lo que eran en el pasado. En lugar de públicos masivos frente a ofertas centralizadas, ahora cada quien ve lo que quiere, cuando quiere y en el dispositivo que más le gusta."Audiencias chúcaras", "receptores empoderados", "telespectador activo", "recepción de autor". Esas son las expresiones que se emplean hoy para definir a los usuarios digitales de bienes culturales o mediáticos.No pocos observadores de la política advierten que las redes sociales están cambiando las reglas de juego de la gobernanza democrática, al erosionar los antiguos símbolos de autoridad y al acortar, sobre todo, las distancias entre representantes y representados.En el fondo, se cree que emerge un poder difuso que hace que la herencia de las instituciones y reglamentaciones de la democracia se vayan desvaneciendo a un ritmo vertiginoso.El ex presidente de Chile Ricardo Lagos, en diálogo con el diario 'El País' (España), acaba de decir que la llamada "política tradicional" no ha tomado todavía nota de este fenómeno."La situación en América Latina es igual a la de otros países en los que la revolución de las nuevas tecnologías ha establecido una relación distinta entre el ciudadano y la política. Este es un ciudadano más empoderado, que exige mucho más porque sabe mucho más. El canal natural de expresión, que era el partido político, sigue existiendo, pero su legitimidad es distinta", ha dicho el ex mandatario, que gobernó el país trasandino entre 2000 y 2006.Según Lagos hasta aquí el error de la política tradicional ha sido "no entender las nuevas tecnologías, la nueva manera de relacionarse, no entender que hoy hay un ciudadano que se informa más y exige ser considerado".El político chileno sostiene que está por verse cuáles van a ser las instituciones políticas que emerjan como resultado de la Red, que ha modificado el entorno social, las formas de comunicación y el intercambio de información.La tecnología, desde esta perspectiva, pasa a ser considerada como una aliada de la ciudadanía, al posibilitar la expresión de sus inquietudes y muchas veces de su indignación.De hecho, ya son un dato de la realidad los movimientos ciudadanos que se organizan a través de las redes sociales, una realidad que pone en crisis el sistema tradicional de partidos.
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