Cobos, el mal querido, se ilusiona con ser el único candidato de la oposición
Por Jorge Barroetaveña
De la redacción de El Día de GualeguayLos que siguen de cerca la interna radical sostienen que Cobos es un hombre de suerte. Votó como votó en el momento culminante de la Resolución 125, fue el único candidato con aspiraciones presidenciales ciertas que salió indemne en las elecciones del 28 de junio y estaba en el triste momento del fallecimiento de Raúl Alfonsín, muerte que provocó un sacudón no sólo en la UCR sino en el resto de la sociedad. "Alfonsín ya no es patrimonio de la UCR sino de la sociedad argentina", dijo Cobos en el Mausoleo de la Recoleta al cumplirse 26 años del retorno a la democracia.El vicepresidente trata de manejar lo mejor que puede los tiempos. Y eso provoca no pocos debates en su entorno y, por extensión, en el seno del radicalismo. Si la reforma política prospera, los tiempos electorales se acortarán notablemente y Cobos se verá obligado a renunciar mucho antes a la vicepresidencia. El proyecto oficial de reforma política establece la realización de internas obligatorias, abiertas y simultáneas, y todos los que aspiren a ser candidatos deberán pasar por ellas. Claro que hay una zanahoria para los radicales: se establece un piso del 30% de los votos para ser partido de representación nacional. Esto dejaría afuera de la cancha a decenas de pequeños partidos que tienen alguna representación parlamentaria. Es una forma indirecta de fomentar el bipartidismo y, de esa manera, estimular la revitalización de los dos partidos tradicionales. Kirchner no lo impulsa con inocencia, aunque supone que será difícil poder aprobarlo antes del recambio en el Congreso.En la oposición, como en la mayoría de las últimas leyes, aparecieron algunas grietas. Allegados al propio Cobos deslizaron que el proyecto no les disgustaba, pero Oscar Aguad, desde Córdoba puso el grito en el cielo. Pérez de la Coalición Cívica y Pinedo del macrismo anticiparon que tampoco acompañarán la iniciativa, aunque no se negarán al debate. Binner, en Santa Fe, no tiene mucho margen. La iniciativa está basada en el 'modelo' de su provincia, lo que lo pone en un verdadero aprieto. De todas maneras, una eventual reforma requiere de mayorías especiales, lo que hace virtualmente imposible que salga sin consenso del Parlamento Nacional.Con este escenario es que se ilusiona Julio Cobos. Supone que su figura resumirá las expectativas de consenso y diálogo que la sociedad demanda, ante el estado de confrontación permanente que propone el gobierno. Pero el camino que conduce al mendocino a su deseo de ser Presidente todavía tiene demasiadas espinas. Entre los radicales hay resistencias a su figura y desconfían de su coherencia política. "Si fue capaz de estar con Kirchner, ¿qué podemos esperar de él?", soplan por lo bajo. Pero si lo piensan en forma pragmática no hay tantas vueltas. Después de la debacle del 2.001 y de la postración en la que sumió esa hecatombe al partido radical, ¿pueden darse el lujo de desperdiciar a alguien que tiene el 80% de imagen positiva? Esto no necesariamente podría traducirse en votos, pero el piso es muy alto como para ser ignorado. Y los radicales, todo indica, no están en condiciones de darse ese lujo.Si Cobos pergeña su candidatura, la de Néstor Kirchner va alumbrando de a poco. Carteles y afiches de agrupaciones piqueteras inundaron Buenos Aires en los últimos días, poniéndole tinta a lo que piensa el santacruceño. Kirchner busca, para los años que le quedan de gobierno a su mujer, recuperar el apoyo del centroizquierda y asegurarse así un tránsito calmo en el ámbito parlamentario. Con leyes afines a ese paladar ideológico como la de medios o el anuncio reciente de la asignación universal por hijo, pretende reconquistar esos viejos aliados, que huyeron despavoridos cuando los vientos políticos lo acercaron a lo más rancio del aparato peronista.En este péndulo en el que parece estar montado, la prioridad hoy es asegurarse la gobernabilidad. Si la para el 2.011 faltan dos años, para satisfacer las demandas sociales no hay tiempo. Hay conflictos irresueltos con el sector agropecuario y una relación cada vez más fría con los empresarios. Durante la semana al Coloquio de IDEA (un foro liberal que actúa como caja de resonancia del pensamiento del sector) no fue un solo funcionario del gobierno. Todos recibieron la orden de bajarse de los paneles a los que habían sido invitados. Por eso no llamaron la atención las críticas de Héctor Méndez (titular de la UIA) y los aplausos que las coronaron. Es paradójico. Los hombres de negocios admiten que lo peor ya pasó y se espera una recuperación pero son duros a la hora de analizar la performance oficial. Algo se quebró entre dos históricos aliados recientes.
**********Una verdadera batalla se aprestan a dar en el Congreso de la Nación. La oposición pretende dominar algunas comisiones clave y el oficialismo anunció que no está dispuesto a ceder. Los cargos en las comisiones son más importantes que la misma presidencia, porque son la llave para aprobar o trabar las leyes. Con el cuchillo entre los dientes, los principales referentes de la oposición ya acordaron que si el kirchnerismo no cede, irán por la Presidencia de la Cámara de Diputados, colocando un hombre de otro palo en la sucesión. Pero hay algo más inquietante aún: hablan de un pacto hablado, aunque no firmado, de impulsar la modificación de varias leyes, entre ellas la de medios, las retenciones, reformas en el INDEC, la ONCCA y el Consejo de la Magistratura. Y si hay veto, promover una consulta popular. Un escenario difícil de digerir que pondría al país al borde de una crisis institucional.
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