Combatir el virus con responsabilidad
Ni el pánico ni la actitud negligente de que aquí no pasa nada, son buenas consejeras frente a la gripe A. Como en todas las experiencias límite, deben primar la prudencia y la responsabilidad.Lamentablemente, la sensación de que el gobierno nacional tapó el problema -al que de hecho reconoció en toda su magnitud al día siguiente de las elecciones- generó desconfianza en la autoridad.Cuando se miente se erosiona la credibilidad. Y en un cuadro pandémico, esto tiene un efecto dramático sobre la población. Ya que ésta se siente defraudada por aquellos en quienes debería creer para superar la emergencia.La Organización Panamericana de la Salud ha sido lapidaria con el gobierno argentino. Acaba de decir que la Argentina privilegió las elecciones sobre la epidemia, y que por eso el virus avanzó en el país.Como se comprenderá, es difícil en este contexto de incredulidad evitar que se dispare el terror súbito colectivo, a pesar de que todos los expertos aseguran que la gripe A no es mortal per se si se trata a tiempo.Por otro lado, la percepción de ocultamiento desata ese instinto egoísta tan humano del 'sálvese quien pueda'. Cuando una pandemia necesita de una respuesta colectiva contundente.En este sentido, Gualeguaychú no puede menos que respaldar las disposiciones que ha tomado la comuna local, dirigidas a cerrarle los caminos al virus. Al respecto, se escuchan algunas voces censurables.Como aquellas que se quejan de que el Estado disponga prohibiciones sobre actividades privadas, alegando que los "adultos son responsables de sus actos" y de última ellos deciden qué hacer.En realidad este argumento podrá ser válido en contextos de normalidad social. Pero pierde legitimidad en una emergencia sanitaria de la envergadura planteada por la gripe A. ¿Acaso no existe la negligencia humana y el desprecio hacia la propia vida o la del otro?Los accidentes automovilísticos son un ejemplo de ello. Cada vez más, ante la indiferencia humana por la vida, las leyes se endurecen, acaso dándole razón a aquel axioma de que el hombre es "hijo del rigor".Por otra parte, los médicos previenen contra la predisposición a pensar de que "a mí no me va a pasar", en relación al hecho de que no solemos tomar medidas de profilaxis frente a enfermedades como el sida o ésta de la gripe A.No nos olvidemos que con el dengue, pese a la recomendación de los especialistas en el sentido de que no se debía viajar por turismo al norte argentino, esos viajes se multiplicaron increíblemente.¿Y que decir de esa gente que, en medio del furor de la epidemia, concurre al estadio Luna Park, un espacio cerrado que contiene a miles de personas, para ver a la selección argentina de vóleibol?Por tanto, creemos que hay que respaldar, por más duras que parezcan, todas las medidas preventivas que tome la autoridad. Sin egoísmos sectoriales, de índole económico o de otra naturaleza.Tienen sentido, además, las recomendaciones que hace la American Psichological Association con relación a la gripe A. Allí se exhorta a "manejar la ansiedad y mantener una mirada esperanzadora"."Hasta ahora la mayoría de la gente que ha contraído la gripe se ha recuperado", recuerda, para bajar los decibeles de ansiedad. Por otra parte, el mayor estrés debilita las defensas humanas, aumentando los riesgos de enfermarse.Otra recomendación es hacerse de información confiable sobre el mal para no darle pasto a los rumores infundados, que llevan a las personas a tomar medidas equivocadas.En suma, al margen de los deberes individuales y familiares, apelamos a la responsabilidad social y civil ante la epidemia.
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