Comida que se tira al tacho de basura
Es una de las grandes paradojas del sistema actual -aunque cabría hablar de "escándalo", según como se mire-: con la comida que se derrocha se podría alimentar a los hambrientos del mundo.Cada año se tiran a la basura 1300 millones de toneladas de alimentos, a nivel institucional y doméstico. Eso equivale a cuatro veces la cantidad necesaria para alimentar a los 868 millones de personas que sufren hambre en nuestro planeta.Ergo: estos últimos seres humanos, que parece que sobrasen en el mundo, toda vez que quedan fuera de la mesa universal, podrían alimentarse sin embargo con la "sobra" de los opulentos.Mirado en estos términos, cabría suponer que el reparto de comida en el planeta es un absurdo desde el punto de vista de la racionalidad económica. En el plano ético, obviamente, roza el escándalo.Este derroche está cuantificado en los países desarrollados. La periodista Elisabetta Piqué, por ejemplo, informa que en Italia cada año se tiran al tacho 6.6 millones de toneladas de comida.¿La explicación de por qué esto es así? Pues "porciones demasiado abundantes puesta en los platos de los restaurantes o de las casas; errores cometidos al llenar el carrito del supermercado; ausencia de precauciones a la hora de conservar los alimentos", explica Piqué.Se calcula que cada italiano tira al tacho de basura 146 kilos de comida por año, según los datos que trascendieron del Foro Internacional sobre Alimentación y Nutrición, que tuvo lugar hace unos días en la Universidad Bocón, de Milán.La otra cara del desperdicio en el mundo rico son los "freeganos", así se llama a la gente que come gratis, consiguiendo las raciones de comida diarias en los cubos de supermercados y restaurantes.Tristam Stuart es un joven historiador que estudió en Cambridge, autor de varios libros polémicos, y en ocasiones un colaborador de los medios de comunicación. A los 16 años decidió hacerse freegano, y de esta manera comer de la sobra de los negocios de alimentación.Ha escrito un libro titulado "Despilfarro: el escándalo global de la comida", donde denuncia las miles de toneladas de alimentos que se desperdician cada día debido al sistema de la cadena alimentaria.Los datos que ofrece Stuart son impactantes. En Estados Unidos, se tira la mitad de los alimentos que se producen. La Unión Europea desperdicia un tercio de la comida. Los japoneses, por su lado, arrojan cada año productos por valor de once trillones de yenes.La producción industrial no ayuda a mejorar el sistema. Stuart visitó una fábrica de pan en el Reino Unido y comprobó que se tiraba la primera y la última rebanada de cada pan de molde por motivos estéticos. Es decir, 13.000 rebanadas diarias de pan.A todo esto, hace un tiempo el gobierno británico hizo una campaña contra derroche de alimentos, que ha servido de precedente para que se haga algo parecido en toda Europa.En esa campaña, se revela cómo algunas costumbres comerciales de las grandes superficies favorecen el derecho que llevan a cabo muchas familias. En Bélgica un reciente estudio llegó a la conclusión de que un tercio de los alimentos producidos se arrojan a la basura sin ser consumidos.En tanto, el presidente de la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL), José Antobio Busto, convocó a un "cambio de mentalidad" para evitar el "despilfarro" de comida en el actual contexto de crisis.Para atacar el problema, según los expertos en la materia, debería haber una mayor sensibilización de los consumidores, ya que los derroches domésticos representan el 42% del total.
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