Cómo crear un clima de respeto en la escuela
El nihilismo que caracteriza a cierta cultura juvenil desacomoda a una institución como la escuela. En Gran Bretaña, por ejemplo, toman medidas draconianas para apuntalar la disciplina.Según los reportes periodísticos, en ese país está en marcha una política de "tolerancia cero" contra los estudiantes con mala conducta. Y una de las estrategias consiste en darles más "poder" a los maestros.Más poder para que puedan, por ejemplo, revisar los teléfonos celulares y reproductores de música de los alumnos, y a confiscarles cualquier material pornográfico, pirotecnia e incluso paquetes de cigarrillos.Pero además el ministro para las Escuelas, Nick Gibb, también autorizó a los educadores a imponer "detenciones inmediatas" a los alumnos considerados anti-sociales sin que sus padres den la autorización por escrito.No hace mucho el mismo ministerio había habilitado a los docentes a hacer un uso "razonable" de la fuerza física para separar a los alumnos que estuvieran peleando.En ese entonces se argumentó que la política de "no tocar" había sido la principal causa de los problemas de indisciplina en las escuelas británicas.La información indica que el año pasado más de 2.000 alumnos fueron expulsados por agredir físicamente a otro chico o a un adulto, y hubo unas 90.000 suspensiones por la misma causa.En tanto, más de un cuarto de los profesores británicos admitió que tuvo que lidiar con la violencia física de parte de los alumnos. Para llevar orden a las escuelas, las autoridades británicas creen hay que devolverles poder a los docentes."Las escuelas podrán permitir a los maestros retirar a los alumnos revoltosos de las aulas o confinarlos a salas de detención, si ellos es necesario para mantener la disciplina" ha dicho el ministro Gibb.A todo esto, el principal sindicato docente británico, recibió bien la medida, aunque pidió "protección" para los docentes. Al respecto, el ministro respondió que tendrán derecho al anonimato en casos de quejas en su contra, para reducir eventuales daños en sus carreras profesionales.Las noticias que llegan de Gran Bretaña revelan una cosa: la crisis de autoridad aqueja a todas las escuelas, por lo menos en Occidente. Las medidas que allí se toman para que los alumnos respeten al docente y a la institución, por cierto que son discutibles.Pero la dureza de las mismas revela el grado de deterioro a que ha arribado el ejercicio de la autoridad en el sistema escolar. Parece bastante obvio que ese concepto no está de moda en ningún lado.Cierta prédica ideológica, que se hace incluso desde el propio sistema educativo, ha instalado la idea de que toda autoridad es ilegítima, exaltando una libertad sin límites ni ley.Se nos ha hecho creer que para ser feliz no es necesario someterse a regla alguna, y que ser libre es no obedecer leyes, obligaciones o prohibiciones.Hoy "se abjura de la disciplina porque se la concibe como una tecnología de poder y no como un proceso de civilización", advierte entre nosotros Guillermo Jaim Etcheverry, autor de la "Tragedia educativa".¿Qué maestro está en condiciones de enseñar si al mismo tiempo debe luchar para hacerse del poder o mantenerlo?Es preciso que el maestro se haga respetar en la escuela. ¿Pero cómo? La política británica de "tolerancia cero", ¿es el camino más indicado? Algo parece evidente, por lo demás: la crisis de autoridad en la escuela es un reflejo de la crisis de ese concepto en el hogar.Muchos padres ni siquiera se esfuerzan por hacerse respetar por sus propios hijos. Y transfieren a la escuela responsabilidades de las que abdican.
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