¿Como en Finlandia o como en Uruguay?
Pocos días atrás, integrantes de la regional Río Uruguay de la Asociación Forestal Argentina (AFoA) se reunieron con el diputado provincial y precandidato a gobernador de Entre Ríos Marcelo Bisogni, a quien le pidieron rever la Ley de la Madera que prohíbe exportar desde la provincia rollizos destinados a Botnia o a cualquier otra de las pasteras que se construyen en el Uruguay.FundavidaEn la Mesopotamia en la actualidad las plantaciones de especies forestales exóticas tienen un crecimiento anual de volumen equivalente a 1/3 del que se extrae en Finlandia. La riqueza de aquel país tiene origen en sus bosques o, para ser más exactos, en la industria de transformación de la madera. La explotación forestal ha desempeñado el papel principal en la industrialización, el comercio y las exportaciones de Finlandia. Asimismo, ha proporcionado un medio de subsistencia a más finlandeses que cualquier otra industria del país.La superficie forestada en Finlandia es de 21,9 millones de hectáreas, la cosecha anual de madera es de 69 millones de m3. En Argentina la superficie implantada de exóticas alcanza solo 1,2 millones de hectáreas pero el potencial extractivo por el crecimiento vegetativo se estima en por lo menos 24 millones de m3 aunque nosotros ni nos asomamos a los índices de riqueza que proporcionalmente se crean en aquel país.Porque los finlandeses se quedan con la frutilla de la torta y se sacan de encima la contaminación, en las últimas décadas 60% de la industria del papel y la celulosa ha sido trasladada al extranjero, especialmente al Río de la Plata, mientras que por el contrario el 95% de los aserraderos siguen en Finlandia, generando riqueza genuina por el valor agregado, mano de obra, recaudación impositiva, etc.Finlandia tiene 5,1 millones de habitantes. Existen en el país unas 439.000 propiedades de monte en manos de particulares, lo que en la práctica significa que todas las familias finlandesas son parte de la prosperidad forestal. El modelo productivo no es de grandes latifundios forestales propiedad del estado o en manos de grandes compañías (estas tienen solo el 9% de la superficie forestal), Todo lo contrario de lo que ocurre en Argentina o en Uruguay donde algunas pocas empresas multinacionales controlan el sector.Las plantaciones industriales ya están y es necesario tomar decisiones acerca de qué hacemos con ellas.Nuestra dirigencia ignora el tema y las organizaciones gremiales del sector están cooptadas por los intereses de las grandes empresas celulósicas multinacionales que las usan como arietes para imponer en la región el "modelo uruguayo" que es claramente atentatorio del interés nacional.En Finlandia se sacan de encima las pasteras y se concentran en la industria de reelaboración de madera aserrada, fabricando tableros y generando de paso volúmenes de energía con los subproductos no industrializables, creando centenares de miles de puestos de trabajo y volúmenes recaudatorios que sostienen el envidiable bienestar de su población.En Uruguay por el contrario le exportan a Finlandia, en los enclaves que este país tiene en su territorio, la materia prima obtenida en los suelos charrúas, libres de impuestos, para que los nórdicos la trasformen en pasta de celulosa y la exporten desde su propio territorio, como técnica y prácticamente son las Zonas Francas.Los dirigentes de AFoA, mientras tanto, actuando como lobistas de las multinacionales celulósicas le piden a nuestra dirigencia que adoptemos el mismo perverso sistema que nuestros vecinos rioplatenses.La realidad es que ese enorme volumen de oferta forestal se debe aplicar no a la exportación como una materia prima barata sino como una oportunidad para generar localmente puestos de trabajo, energía y solucionar problemas sociales crónicos como la falta de viviendas.Esta fuera de discusión que con madera se pueden hacer fantásticas viviendas y simultáneamente el déficit de las mismas en nuestro país crece y crece.La industria se queja de que no tiene a quien venderle su madera y derivados, la gente sufre porque no tiene viviendas y el gobierno mira como aumentar los niveles de ocupación y también como resolver el problema de la creciente demanda de energía.En la oferta de materia prima forestal que no usamos hay una potente respuesta a estos temas.Respuesta que no encuentra nuestra dirigencia política ni, por razones obvias, AFoA.Somos nosotros, la sociedad, quienes debemos exigir a los responsables que construyan localmente un modelo de economía forestal como el de Finlandia y no como el de Uruguay.Tenemos con qué hacerlo. www.fundavida.com.ar
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