Cómo medir el agua que gastamos
Se pierde de vista, muchas veces, que el agua que utilizamos va más allá del uso doméstico, como beber o ducharse. Ya que todo lo que consumimos (bienes, productos y servicios), requiere de agua para su producción.Justamente para medir cuánta agua dulce estamos gastando en realidad se ha elaborado un indicador conocido como "huella hídrica". Y esto con el objetivo de racionalizar su uso frente a futuras crisis mundiales de agua.El concepto lo acuñó en 2002 Arjen Hoekstra, profesor de la universidad TWente de Holanda, y es similar al cálculo de la "huella ecológica", que evalúa el impacto que tienen sobre el medio ambiente todas las actividades humanas.En este caso, se obtiene un indicador que relaciona el agua con el consumo a todos los niveles de la población. El uso del líquido es factible de ser medido a nivel de un individuo, un producto, una organización o un país.Según Hoekstra, "el interés por la huella hídrica se origina en el reconocimiento de que los impactos humanos en los sistemas hídricos pueden estar relacionados, en última instancia, al consumo humano y que temas como la escasez y la contaminación del agua pueden ser entendidos y gestionados considerando la producción y cadenas de distribución en su totalidad".Para muchos autores, el mundo marcha hacia una encerrona hídrica. Si bien el agua dulce es un recurso renovable, es cada vez más escaso dado su uso irracional y la contaminación cada vez mayor.Aunque el 75% del plantea Tierra es agua, sólo un 3% es apta para consumo, ya que el 97% es agua de mar. La brecha entre la cantidad de agua dulce y la demanda humana viene creciendo aceleradamente.Algunos pronósticos sostienen que esa brecha se hará insostenible hacia 2030, cuando la población mundial orille los 10.000 millones de habitantes. Entonces la alimentación y la sanidad de la población entrarían en crisis por falta del vital elemento.¿Acaso las próximas guerras serán motivadas por el control de los recursos hídricos, como sostienen muchos analistas? La presión sobre el agua plantea la necesidad de encontrar mecanismos de gobernanza y de conservación del recurso.En este sentido, es importante saber no sólo la cantidad sino el tipo de agua que se utiliza. Sobre esto último, existe en la actualidad una diferencia entre "agua verde" (de lluvia), azul (de riego), gris (que ha incorporado fertilizantes y agroquímicos) y negra, de efluentes.La huella hídrica de un producto es el volumen de agua dulce utilizada para producir el bien o servicio. Por ejemplo, la producción de un kilo de ternera requiere 16.000 litros de agua. En tanto que para producir una tasa de café se necesitan 140 litros de agua.Un par de zapatos de piel requiere 8.000 litros de agua; una camisa de algodón: 4.100 litros; y un vaso de leche: 200 litros. Los datos provienen de las mediciones de huella hídrica que realiza la llamada Water Footpint Association.La huella hídrica de una nación es un indicador de los efectos del consumo nacional de agua, considerando los recursos internos y externos. Al respecto, al comercializar sus mercancías, los países pueden ser importadores o exportadores de agua.Aunque generalmente no se tiene en cuenta el costo real del agua y los costos ambientales en los precios de sus productos. Argentina, precisamente, es un país típicamente productor de granos y de alimentos, que llevan consigo una alta porción de agua, algo que no es considerado en el precio de esos bienes.
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