Competitividad: los usos de la palabra
El término "competitividad" proviene de la ciencia económica y del mundo de los negocios. Sin embargo se ha extendido a la conducta humana en general, de suerte que "ser" competitivo puede entrañar un ideal.Cuando la ganancia por producto fabricado cae, se dice que las empresas pierden competitividad. Así lo expresaron en la 19ª Conferencia Industrial, que reunió a los principales hombres de negocios del país, oportunidad en la que éstos últimos aprovecharon para quejarse de que los costos de producción son altos.Como no se puede trasladar a los precios de venta todo ese aumento de los costos la empresa, que por definición existe para producir ganancia, queda descolocada, según el diagnóstico de los empresarios fabriles.Es decir, frecuentemente se usa la expresión "pérdida de competitividad" para describir una situación de aumento de los costos de producción, ya que eso afecta negativamente al precio o al margen del beneficio empresario.En la jerga económica el término "competitividad", además, pretende describir aquellas condiciones estructurales que hacen posible que una nación crezca en riqueza en el concierto mundial.Serían aquellas ventajas que tiene un país en relación con otros, en la competición (o lucha) económica. La literatura sobre el tópico habla de que una nación tiene "ventajas comparativas" y "ventajas competitivas". Las primeras las formuló el economista David Ricardo en el siglo XIX.Ricardo elaboró la teoría de la división del trabajo internacional. Estableció que cada país produciría mejor y más barato aquello para lo cual estaba mejor dotado.Siguiendo este teorema, la "ventaja comparativa" de Argentina, por ejemplo, residiría en la producción de alimentos. Y esto porque son pocos los países con las grandes extensiones de tierras fértiles que ella tiene.Ahora bien, la "ventaja competitiva" es un concepto más sofisticado. En los libros de economía el concepto remite a la tecnología de producción, a los conocimientos y capacidades humanas.La teoría del desarrollo económico, por caso, evalúa un cúmulo de factores: macroeconomía estable, clima institucional basado en el imperio de la ley, derecho de propiedad, bajo nivel de corrupción, y elevado estándar de transparencia estatal.Según el diccionario una persona o cosa es competitiva cuando "por su calidad o sus propiedades, es capaz de competir con alguien o algo". De allí que en los textos referidos a la gestión de las organizaciones o a los liderazgos empresariales el concepto es medular."Ser competitivo hoy en día no es una opción, es una obligación", es una frase típica de estos ensayos, en donde se predica la necesidad de ser eficiente y productivo en los lugares donde uno trabaja.Competitividad aquí engloba conocimientos, habilidades y aptitudes. La ventaja competitiva de un individuo descansa en esas cualidades, lo que garantiza que no sólo haga bien su tarea, sino que sea el mejor en lo suyo.Aquí la competitividad se identifica con lograr altos niveles de profesionalidad. Sin embargo, el término suele ser interpretado en un sentido negativo por aquellos que ven en él una invitación a ganar a cualquier costo.Desprovista de consideraciones éticas la competitividad denotaría, así, la búsqueda perversa del éxito social, siguiendo el axioma según el cual "el fin justifica los medio".Por ejemplo, alguien que se proponga robar sin que lo descubran podría ser el mejor en su especialidad y convertirse, así, en un ladrón competitivo.
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