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Con el recuerdo de las víctimas,Aciverjus conmemoró los diez años de trabajo social

Miguel Gandolfo y Sandra Paola Almirón, titular y secretaria de Aciverjus hablaron con ElDía sobre los diez años de la organización que se cumplieron el 11 de Agosto. Sus inicios, las acusaciones que recibieron, el trabajo desarrollado en una década, y proyectos que no se han cristalizado. Anoche se conmemoró la década de trabajo.

Los dirigentes hablaron antes del acto que se desarrolló en el salón de la Cooperativa Eléctrica en la tarde de ayer, oportunidad en que se conmemoraron los primeros días años de vida de la organización no gubernamental.

Recordó que todo se “inició con una marcha por las calles de la ciudad que protagonizaron familiares y allegados a personas que fueron asesinadas, muertas en accidentes de tránsito, violadas, exigiendo que se haga justicia”. Acotó que “aquella marcha se la catalogó como política, a una semana de una elección legislativa, cuando en realidad fue una marcha de mucho dolor por hechos plagados de impunidad”.

Dijo que marchó por el fallecimiento de su hijo Celso en un “siniestro vial, pero sin olvidar las causas de homicidios impunes”.

Es así que “nació la Asociación Civil por Verdad y Justicia, asociación que se ha mantenido en el tiempo en base a respeto”. Se comenzó a hablar de la morgue, que si hoy “funciona y se hacen las autopsias en Gualeguaychú es por la serie de gestiones y reclamos que efectuamos”. Señaló que “antes no se hacían autopsias por muertes violentas y ahora funciona como corresponde”. Destacó que también se logró “establecer una regulación sobre los patovicas en los boliches que presentó Pedro Giménez, papá de Enzo, en el Consejo Deliberante”. Dijo que si bien “estamos enfocados a los siniestros viales no podemos olvidarnos de los homicidios de Enzo Giménez, Sixto Caballero, Rony Galante, “Tincho” González, Carlos Egui, Leonardo Herrera y el de Lucas Bentancour, asesinatos que en algunos casos fueron esclarecidos; mientras que otros permanecen impunes”.

Dijo que la cuestión vial, les dio una brecha muy importante para trabajar y seguir adelante. Señaló que antes “cuestionábamos las probation, debido a que no se cumplían, razón por la que fuimos al fondo de la cuestión y cambiamos la mirada sobre los siniestros viales”. Hoy-continúa-, en caso de “lesiones leves y graves con probation los causantes tienen que hacer un curso de reeducación vial, en lo que consideró un logro importante, tras siete años de vigilia, poder arribar al poder judicial “. También que se cumpla el convenio, firmado en diciembre del 2016, entre la Unidad Fiscal de Gualeguaychú, Aciverjus, dirección de Tránsito Municipal que posibilita “poner a los acusados de provocar un siniestro por no respetar las normas, en un programa de educación vial y responsabilidad civil y penal, además del repintado de estrellas amarillas.” Ahora el agravante de “alcohol, velocidad y fuga”, y el cambio en la escala. “Antes el homicidio culposo era de dos a cinco años, siempre excarcelable porque no llegaba a los tres años, mientras que desde hace un tiempo se parte desde los tres años, pena efectiva, hasta los seis”.

Destacó que se modificó el Código Penal, donde la agencia de seguridad vial junto a otras instituciones trabajo mucho para que la “velocidad y fuga tengan condena, que sean un agravante y no un atenuante como solía ocurrir”. Indicó que no era “necesario irse a Buenos Aires para ver casos de fuga y abandono de personas, porque los teníamos acá”.

Gandolfo recordó la noche del sábado de noviembre del 2007, fecha en la que su hijo Celso Miguel, transitaba por calle Schachtel a bordo de una moto, cuando otra moto conducida por Nahuel Pralong lo embiste “provocándole serías heridas internas que provocaron su deceso horas más tarde”. Pasaron varios días, trece, hasta que se dio con el responsable a quien se le aplicó una “probation” muy cuestionada porque no fue en el tiempo que “dispuso la justicia”.

Dijo que la muerte de un hijo “no se supera nunca, se sobrelleva como se puede, con el acompañamiento de familiares y gente cercana”. Dijo que el grupo Renacer que “conforman padres que han perdido hijos nos ha unido y permitido hablar con un montón de víctimas”.

Indicó que acompañan todas las acciones de la dirección de “Tránsito Municipal”, tales como el uso del cinturón, casco en forma obligatoria, también las “charlas de educación vial que nosotros acentuamos con un proyecto de Ana María González en la escuela”.

La secretaria de Aciverjus, Sandra Paola Almirón, señaló que ve “mal la seguridad vial en la ciudad”. Detalló que a raíz de integrar la Asociación se capacitó para “saber de qué estamos hablando”.

Dijo que un “70 % de las personas que conducen utilizan cinturón de seguridad; mientras que el casco ha dejado de ser una herramienta para salvar vidas. Se usa poco, y lamentablemente por la situación económica crítica en que se encuentra el país, la moto se ha transformado en un medio de locomoción para la familia. Es así que se observan hasta tres y cuatro personas, en una moto, muchas de ellas menores. Nadie hace nada al respecto, hasta que algo pase, y cuando el problema se presente, quizá, se pongan más duro en materia de control”.

Sobre las víctimas en siniestros de tránsito, detalló que “lamentablemente muchos mueren en el lugar, otros agonizan y fallecen que suelen no incorporarse a las estadísticas y los que quedan con secuelas”. Entre ellos su esposo que “luego de cumplir con su jornada laboral, viernes a la noche, en el parque industrial chocó a un auto sin luces, parado, en la curva del Cristo”. Tuvo una “fractura expuesta de tibia y peroné que le demandó dos años de curación y uno más para volver a caminar”.

Aseguró que el “Estado está ausente en hechos como el que sufrió mi esposo, en la atención a familiares de víctimas”. En su momento pedimos la colaboración del municipio quien nos respondió que “nos iban a dar un lugar en la Casa de la Mujer con asistencia psicológica para quien lo necesitara, pero eso quedó en el tiempo”. Y fue más lejos, destacando que en el país “no existe una atención a la víctima, máxime cuando el post trauma, puede aparecer al mes, a los dos meses, al año, cinco años o más”.

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