Con la red se volvió a leer, pera algo cambió
La cultura audiovisual no consigue un triunfo neto, como algunos predicaban, sobre la mente alfabética. Entre otras razones porque con Internet se esta leyendo bastante.La historia de la comunicación humana revela cómo un nuevo sistema de codificación desplaza a otro, e impone así su hegemonía por algún tiempo. Pero dominio no es extinción de lo precedente.Como en las ondas del mar, en realidad hay flujo y reflujo de los códigos. La aparición de la imprenta, por ejemplo, indujo a una transformación cualitativa de la comunicación humana.El discurso escrito, que se generalizó tras el invento y la difusión de la imprenta y la fabricación del papel, desplazó el sistema audiovisual de símbolos y percepciones en el que vivía el hombre.La llamada "Galaxia Gutemberg" dominó la mente humana durante siglos, relegando el mundo de sonidos e imágenes a los bastidores del arte o del mundo privado.Sin embargo, la cultura audiovisual se tomó una revancha histórica en el siglo XX, primero con el cine y la radio, y luego con la televisión. Desde entonces, se ha puesto en tela de juicio a la comunicación alfabética.El "homo videns", un ser irreflexivo que sólo ve televisión, está desplazando al "homo sapiens", al hombre del pensamiento racional de la era Gutemberg, alerta el politólogo Giovanni Sartori.Sin embargo, no está claro el dominio de lo audiovisual. La red interactiva, en lugar de ser el nuevo suporte de su domino, estaría integrando texto, imagen y sonido, generando una mixtura de los códigos humanos.No sólo eso: para algunos Internet está reflotando la lectura. Los más chicos, generación de la nueva tecnología, leen y escriben gracias a ella, aunque muchos adultos aseguran que no están lo suficientemente alfabetizados.Los mayores con mente alfabética reconocen que la vastedad de contenidos que ofrece la red incita a la lectura. "Su hechizo es tal que quizá hoy leamos aún más que en el pasado", reconoce Mori Ponsowy.La periodista de La Nación admite sin embargo, en un interesante artículo, que "hoy estamos más distraídos". Es decir, la red estaría imponiendo un modo de lectura diferente."La vida online se caracteriza por un estado de permanente distracción. Todo cuanto requiera una concentración detenida nos impacienta. La lectura profunda, las palabras largas, las oraciones complejas y la argumentación minuciosa se tornan cada vez más anticuadas. La información prevalece sobre el análisis y la inmediatez", diagnostica.Ya advirtió Marshall McLuhan, el autor de la célebre frase "el medio es el mensaje", que las tecnologías nos son neutrales. El poder de los medios, que son extensiones del cuerpo o de alguna facultad humana, reside en su capacidad de reobrar sobre el propio sujeto.Ahora que la vida de las personas está cada vez más vinculada al uso de la computadora, el acto de leer no podría ser el mismo, siguiendo esta lógica. La lectura modifica su concepto y alcance."Como siempre, algunas cosas se ganan y otras se pierden en el cambio. Se gana la posibilidad de acceder a un universo de datos y, por otro lado, se va perdiendo la posibilidad de sumergirse en las ideas".Eso cree Ponsowy, quien sin denostar a la red da a entender que ella lleva aparejada una devaluación de la lectura detenida, profunda, sin la cual es imposible el pensamiento complejo y la argumentación.La esencia de la Red parece ser la interrupción y la rapidez. Los cibernautas lectores llevan las marcas de este vértigo. Están agitados e impacientes.En este contexto tecnológico la concentración detenida declina, cambiando así los hábitos lectores.
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