Conatos de rebelión en el ala izquierda
El gobierno K se ha esforzado por liderar el bloque progresista en Argentina. Pero resulta que, en los últimos días, algunos sectores lo quieren correr por izquierda.Tras la derrota electoral de junio, el gobierno afianzó sus lazos con las agrupaciones de centro-izquierda. Encontró firmes aliados en el Congreso para la aprobación de distintas leyes, como la de medios.El socialismo, Pino Solanas, la CTA, Claudio Lozano, Martín Sabatella, los hermanos Ibarra, y demás, le dieron oxígeno al gobierno K, que venía golpeado por las urnas.El entramado filo-kirchnerista ha venido cumpliendo un papel clave en la supervivencia del gobierno. La alianza con estos sectores no sólo le ha dado rutilantes triunfos en el Congreso. También es clave en la estrategia oficial para los próximos dos años.La pretensión de aparecer como una administración de izquierda en pugna con el bloque político-empresarial retrógrado, es el marketing electoral apropiado de cara al 2011.Juntar a Hebe de Bonafini, Solanas, D´Elía, Hugo Yasky, Vilma Ibarra, Sabatella, Pérsico, los intelectuales de Carta Abierta, dentro del denominado proyecto "nacional y popular", es el sueño de todo kirchnerista.Sin embargo, el conflicto de la izquierda sindical, que empezó en la firma Kraft y que continúa por estos días en Metrovías, más la aparición de grupos piqueteros no alineados al oficialismo, le agrega un suspenso a la estrategia kirchnerista.Da toda la sensación que activistas de la llamada "ultra-izquierda" se han lanzado a disputarle el poder gremial a los caciques de la CGT, encabezados por Hugo Moyano, aliado incondicional del poder K.Además estos grupos amenazan con desalojar al gobierno del control de la calle. Hay una dicotomía al interior de los llamados "movimientos sociales", ya que unos responden al gobierno y otros no.Los no kirchneristas (Corriente Clasista y Combativa, Polo Obrero, Federación de Tierra y Vivienda disidente, seguidores de Raúl Castells, etc.) protestan por la discriminación en el reparto de subsidios.El gobierno, acosado por izquierda, reaccionó como si fuese de derecha. "Algunos hicieron stalinismo", fue la sorprendente acusación que lanzó el jefe de gabinete, Aníbal Fernández, al referirse a esos grupos."Muestran la intención de provocar un estado de conmoción y violencia en la sociedad y desestabilizar al gobierno", dijo por su lado el ministro del Interior, Florencio Randazzo."Nosotros no vamos a caer en la provocación de los que quieren que se los reprima y se genera así un clima de violencia", sostuvo, al dar a entender que hay una izquierda que apuesta al caos.¿Cómo se explica la disidencia dentro del bloque progresista? Al parecer para la ultra-izquierda el kirchnerismo sería una variante de la democracia burguesa.Marx ya enseñó que la burguesía utiliza a la república parlamentaria para dominar al pueblo. Y los trabajadores luchan por el poder obrero. Por tanto, ambas cosas son incompatibles. Corolario: que haya "revolución permanente".Para este sector ultra, los K serían así caricaturas reformistas que están a contrapelo de Marx, Lenin, los bolcheviques, el Che Guevara y todos los revolucionarios auténticos.En tanto, el gobierno ha introducido otro cortocircuito con sus aliados de izquierda: la reforma política. Pino Solanas la catalogó de "golpe institucional contra la República", porque según él esa reforma consagra el bipartidismo PJ-UCR."Y la verdad es que la gente está cansada de las estructuras partidarias del PJ y de la UCR, que gobiernan el país en los últimos 25 años con los resultados por todos conocidos", completó Solanas.
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