Conmociona al país una seguidilla de crímenes
El país no ha logrado digerir los asesinatos de niños, ocurridos con una secuencia macabra en el último tiempo, cuando ahora se entera del feroz crimen de cuatro mujeres. A Susana Bártoli (63), su hija Bárbara Santos (29), a la hija de ésta, Micaela (11), y a Marisol Pereyra (30), una amiga de Bárbara, las golpearon con un palo y las acuchillaron.Los cuerpos fueron hallados en una vivienda de la ciudad de La Plata. Se habla de crimen pasional. Por eso fue detenido el ex novio de Bárbara, Osvaldo Martínez, de 27 años. ¿Qué alimentó este ataque? ¿Los celos, la rabia, el desengaño?Mientras se busca el móvil de este cuádruple homicidio, la opinión pública lo asoció automáticamente al caso de Ricardo Alberto Barreda, el odontólogo que enfureció en su casa de La Plata el 15 de noviembre de 1992 y asesinó a su esposa, sus dos hijas y su suegra.El feminicidio se suma a una serie de asesinatos de chicos en el último tiempo, episodios que configuran un cuadro de locura y muerte inquietante en Argentina.Primero fue el caso de Candela, la chica de 11 años que fue secuestrada a comienzos de agosto y cuyo cadáver apareció el 31 del mismo mes dentro de una bolsa plástica, en el conurbano bonaerense. Se cree que el asesinato tiene que ver con una historia de venganza con el padre de la nena.Le siguió el crimen de Tomás Dameno Santillán, un niño de 9 años cuyo cuerpo apareció el 17 de noviembre en una finca abandonada a 6 kilómetros de Lincoln, provincia de Buenos Aires.El niño recibió golpes en la cabeza ejecutados con una pala. Y según los expertos la justicia tiene entre manos un macabro dilema por resolver: si el padrastro, que es el principal sospechoso, quitó la vida al menorEl asesinato de Gastón Bustamante, ocurrido en Miramar, es más reciente. El chico de 12 años, que estaba solo en su casa, fue hallado sin vida, tendido a un costado de la cama."Lo había estrangulado alguien que tenía la fuerza de un gorila. Tenía la media tan ajustada al cuello que no la podía sacar", relató un mecánico de motos que trató de auxiliar al niño.La sucesión de crímenes con características similares -junto con la corta edad de las víctimas, aunque lo más notable es la brutalidad de los asesinos- hace pensar a algunos expertos de que se estaría en presencia de un efecto imitación."Parece horrendo plantearlo de esta forma, pero así como algunos individuos son más propensos que otros a seguir una moda en el vestir -los llamados esclavos de la moda- hay personas con tendencias asesinas innatas que se sienten estimuladas por el ejemplo de otras", es la sorprendente hipótesis de Polly Giménez, una profesora de Criminología de la Universidad de Tucumán y asesora de la Policía Científica.Más allá de estas interpretaciones, la muerte de chicos en Argentina ha disparado la discusión acerca de los niveles de filicidio de la sociedad nativa. ¿Acaso vivimos en un país donde se sacrifica a los niños?A todo esto, la muerte de las cuatro mujeres en La Plata ha puesto en el tapete la violencia de género. Al menos una mujer fue asesinada cada 30 horas en Argentina en los primeros diez meses del año, lo que significa que hubo 237 víctimas.Los crímenes en su mayoría son cometidos por las parejas de las mujeres. Aunque esta espiral de locura y muerte tiene otra cara. Son las víctimas colaterales de la tragedia: al menos 283 chicos o adultos que se quedaron sin sus madres.¿Cuáles son las claves para explicar tanta violencia en la sociedad argentina? ¿Qué es lo que hace que se descargue básicamente sobre mujeres y niños?
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