Consultar a tiempo es mejor
La medicina actual sigue teniendo características asistencialistas, porque todavía no se ha tomado real conciencia acerca de los beneficios de la prevención y la detección precoz. Por Dres. Norberto Furman y Abel LemiñaJefe y Sub-Jefe Equipo de QuiropraxiaInstituto Furman de Bs. As. La vida es un proceso contínuo, pero de acuerdo a ciertos fenómenos fisiológicos, físicos y psicológicos puede dividirse en etapas; gestación, desarrollo intrauterino, nacimiento, lactancia, niñez, adolescencia, adultez, tercer edad o senectud. Cada una tiene sus características y según lo vivido durante cada período será nuestro cuerpo. Etapa claveMuchos de los problemas se producen en el crecimiento abrupto típico de los adolescentes, tema del que ya hemos hablado muchas veces, pero que merece redundarse hasta que se tome conciencia total y absoluta de la importancia de estos cambios, aún ante ausencia de síntomas. Es cuestión de observar, de estar atentos a los avisos que da el cuerpo. En esta etapa es donde se pueden evidenciar cambios, pero a la vez es donde se pueden frenar y modificar las deformaciones de la columna, como la escoliosis (desviación lateral) o la cifosis (dorso curvo). Éstas, si no se corrigen a tiempo, una vez terminada la osificación, la que se completa aproximadamente a los 18 años, serán deformaciones de por vida.Antes, los chicos vivían más al aire libre y hacían ejercicio físico en forma espontánea con el solo hecho de jugar, a la mancha, a la escondida, el fútbol, saltar la soga. Actualmente se juega también, pero a diferencia de aquella niñez y adolescencia dinámicas, hoy son horas frente a un monitor de computadora; entonces las posturas inadecuadas y el sedentarismo son un silente castigo corporal. Sumando para sufrir despuésLuego, la vida va presentando nuevas situaciones, con el esqueleto ya estructurado que sigue sumando posturas y esfuerzos, muchos de ellos inadecuados, o sin una preparación previa para hacerlos, que también repercuten. Entonces empiezan a aparecer algunos dolores de espalda, contracturas cervicales, pero por lo general, pueden pasar escondidas bajo los efectos del erróneo acto de la automedicación con antiinflamatorios y relajantes musculares, que tapan el síntoma, pero no la causa.Es decir, el proceso agresivo permanece activo y no se corrige. Suma y sigue, en un encadenado de perjuicios cronológicamente dados y que se sufrirán con mayor énfasis en el futuro. Lo ideal hubiese sido hace añosEntonces, el adulto, digamos después de los treinta, o por estadísticas, recién después de los cuarenta, consulta al especialista, al que le pide que cure lo que se siente, cuando en realidad, lo que se debe enfrentar es un problema de sumatoria de errores no solucionados en el momento adecuado.Por eso, detrás de cada artrosis, de cada hernia de disco, de cada cifosis exagerada, suele haber una historia de sucesivas agresiones, disfunciones, hábitos, y por supuesto también, no podemos dejar de mencionar los factores hereditarios. Por lo tanto, cada uno no es más que el resultado de lo vivido. La prevención y detección precozSiempre se insiste en la prevención y en la detección precoz de las enfermedades, en este caso del esqueleto. Pero en rigor a la verdad, las salas de espera demuestran que aún no ha penetrado en la conciencia colectiva este concepto, ya que son muy pocos los casos que se ven en esa tesitura preventiva, siendo casi el 100% pacientes mayores de cuarenta y en búsqueda de asistencia.Sólo cuando veamos a los padres llevar a sus chicos a los consultorios y al preguntarles por qué consultan, la respuesta sea “No le duele nada, pero queremos saber si está creciendo bien”, estaremos tranquilos porque por fin las cosas se estarán haciendo a su debido tiempo. ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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