Consumo: lo obsoleto previsto en el diseño
¿A qué se debe la necesidad de reemplazo incesante de los objetos de consumo, que alienta una tendencia creciente al descarte? Ocurre que la corta vida útil de un producto ya está predeterminada por los fabricantes, cuyo interés es que los consumidores vuelvan a comprar.El sociólogo Zygmunt Bauman explica el fenómeno a partir de lo que él conceptualiza como tránsito de la sociedad de productores a la sociedad de consumidores.El primer modelo coincide con la base "sólida" de la modernidad, que estaba fundamentalmente orientada a la obtención de seguridad. En este esquema los bienes adquiridos no eran para consumo inmediato."Muy por el contrario, estaban pensados para que no se dañen y permanezcan intactos", aclara. Es decir las posesiones debían resistir los embates del tiempo, el desgaste y todo signo prematuro de caducidad.Era un modelo que privilegiaba la solidez, la permanencia y la indestructibilidad de las propiedades exhibidas. Pero estos valores no sirven a los fines de una sociedad de consumidores, que es el que rige actualmente."El deseo humano de estabilidad deja de ser una ventaja sistémica fundamental para convertirse en una falla potencialmente fatal para el propio sistema, causa de disrupción y mal funcionamiento", dice el autor de "Vida de Consumo".Según Bauman el consumismo, "en franca oposición a anteriores formas de vida, no asocia tanto la felicidad con la gratificación de los deseos, sino con un aumento permanente del volumen y la intensidad de los deseos".Esto último, justamente, "desencadena el reemplazo inmediato de los objetos", porque la nueva lógica implica que "necesidades nuevas necesitan productos nuevos", y viceversa.El advenimiento del consumismo, en suma, anuncia una era de productos que vienen de fábrica con "obsolescencia incorporada". En el moderno entorno "líquido", entonces, la clave no estaría en adquirir y acumular, sino en la necesidad de eliminar y reemplazar.La obsolescencia no debe entenderse como la caída en desuso de un artefacto por el paso del tiempo, como un insuficiente desempeño de sus funciones en comparación con las nuevas máquinas.Aquí la obsolescencia es una estrategia del fabricante, quien acorta deliberadamente la vida útil del producto, para incentivar su consumo. Eso significa que a la hora de crearlo, estudia cuál es su tiempo óptimo para que deje de funcionar correctamente, y entonces el consumidor se vea obligado a sustituirlo por otro nuevo.A esto se le suma la "obsolescencia percibida", una estrategia de marketing tendiente a crear en la mente del consumidor la idea de que el producto que posee, aunque sigue siendo útil, sin embargo ya pasó de moda, y por tanto lo debe cambiar por otro.Los críticos de la sociedad de consumo llaman la atención sobre la irracionalidad de un sistema económico que teniendo la capacidad tecnológica de fabricar productos duraderos, alienta no obstante la sustitución deliberada, generando ingentes cantidades de residuos, que es uno de los principales problemas medioambientales.La rotura prevista o el cese programado de un bien (obsolescencia planificada), es un esquema que se completa con los bombardeos publicitarios y las ofertas continuas de crédito.Para detener la continua compra y recambio de objetos de consumo, algunos grupos sociales le han declarado la guerra a la "obsolescencia programada", invitando a los consumidores a "reparar" los objetos cuando no funcionan.Hacer que nuestras cosas duren más, alegan, es más económico y salva al planeta.
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