Control de calidad en política y periodismo
La implementación de normas de calidad en las empresas, es una meta lógica que hoy en día se impulsa en diferentes tipos de empresas, para la mejora de procesos de gestión y otra naturaleza en ellas.o
Por Gustavo J Carbone
Redacción elDía ID
En una apretada y muy sintética definición, podríamos expresar que lo que se persigue con la implementación y control de calidad es una superación en busca de la siempre inalcanzable excelencia. De una u otra manera, se trata de lograr un posicionamiento estratégico que asegure el mejoramiento continuo de lo que se controla. Un proceso, un producto logrado, o comportamientos humanos involucrados en ellos, precisamente.La calidad y su control permanente, son los factores decisivos para poder desarrollar y por supuesto implementar exitosamente, procesos de ingeniería, administrativos o de otra diferente naturaleza.Las normas de calidad, son implementadas por protocolos descriptivos de los requisitos a cumplir. Existen de carácter internacional, que son hasta certificadas fehacientemente, por instituciones reconocidas.Pero cabe preguntarnos cómo, salvando las distancias, podría implementarse una suerte de control de calidad de la política y el periodismo, de los políticos y los periodistas, que actuamos en el escenario cotidiano de nuestro paradójico y tan particular país. POLITICA Estos últimos tiempos podemos tomar como referencia. Desde el reingreso en un proceso democrático que felizmente lleva 25 años, y ganado para no irse nunca más, no se nota una evolución hacia la mejora de prácticas previas a los actos electorales, y mucho menos a los tiempos posteriores. Este tiempo preelectoral que hemos comenzado decididamente a transitar la semana que termina, corresponde a las elecciones legislativas de este año 2009. Desde la mirada de las elecciones nacionales solamente, ésta es la oportunidad diecinueve de campaña, para buscar el voto de los ciudadanos. Las prácticas en campaña no sólo no han mejorado, más bien han sido devaluadas sucesivamente por los discursos huecos, por actos y palabras de minúscula jerarquía política. Los ciudadanos, incómodos y molestos con sus dirigentes que en inmensa mayoría (existen honrosas excepciones) desean con ansias, encontrar una madurez de conducta y actitudes, que hasta el presente está ausente en los partidos políticos, tanto de gobierno como de oposición.Evidentemente falta un “control de calidad”. De lo que hacen. De lo que dejan de hacer. De lo que dicen. De lo que silencian o esconden. Se sigue pretendiendo engañar a la gente, disfrazando la ineficiencia o la inoperancia, tapando la corrupción estructural del privilegio robado a la buena fe de los ciudadanos.Pero por ahora el único control de calidad sobre ellos que disponemos, es la emisión de un sufragio muy bien estudiado, pensado profundamente, y que quien lo deposite, perciba los efectos que puede provocar en el tiempo futuro, al permitir instalar a su representante, en esta caso nada menos que en una banca del Congreso de la Nación. PERIODISMO Somos el vaso comunicante, y hoy gracias a las nuevas tecnologías, el inmediato e irreverente invasor de hogares o cualquier rincón de la vida diaria, listo para recibir mensajes ajustados y honestos. En realidad esta profesión apasionante, también debería ser sagrada. Guardar principios invariables en el tiempo. Respetando de verdad la verdad. Debemos estar preocupados siempre por el nivel de calidad y la rigurosidad profesional. Muchas veces de manera “barata”, menospreciando el receptor natural del trabajo informativo, como transmisores de opiniones o noticias, algunos o muchos medios, y exponentes personajes de una depreciada profesión, lanzan endebles mensajes faltos de encuadre profesional lógico. Exentos de calidad periodística. La que se debe inexorablemente transformar en rigurosa. Porque es la obligación nuestra de cada día. De cada nota o artículo que nos cuenta como autores. Es que al igual que la clase dirigente política, en general y con honrosas excepciones, nos encanta la improvisación atrevida en busca de impacto o lucimiento personal, en el periodismo. Por otra parte, las empresas periodísticas que se quedan con el conservador espíritu de los buenos momentos de otros tiempos, y los periodistas amoldados a ese espíritu, tampoco al igual que los políticos, suelen colocarse a la altura de las circunstancias. Tampoco existe para nosotros los medios y periodistas, un profundo control de calidad. Apenas el precario instrumento decisorio de cambio en la elección del punto abastecedor de esa comunicación certera, rápida pero rigurosa y responsable y sobre todo honesta, con la que debemos abastecer en sus necesidades a la sociedad, a los ciudadanos, a la gente.
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