Costo de los alimentos y urgencia del hambre
El valor de las materias primas agrícolas está en sus máximos históricos. Según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se trata de una amenaza para un sector de la humanidad que pasa hambre.La impresionante escalada de los precios de los alimentos, verificada en la última década, ha reportado ingentes ingresos a los países productores. Pero tiene a mal traer a los consumidores pobres de distintos países."Casi una de cada siete personas pasa hambre en el mundo", reveló José Graziano Da Silva, representante regional de la FAO."Casi el 80% de la humanidad vive con menos de diez dólares por día", destacó, al explicar que la cuestión de la "seguridad alimentaria" se ha vuelto crucial en un entorno de altos precios de los alimentos.Según la FAO, el número de personas subnutridas en el mundo sigue siendo inaceptablemente alto: se estima en un total de 925 millones de individuos.Hay consenso en la superestructura del poder global respecto de que la carestía de los alimentos es uno de los factores que alimentaron las recientes revueltas masivas y la inestabilidad política en países de Medio Oriente y el norte de África.La disparada de los precios de los commodities alimenticios genera un cuadro de carestía global que amenaza al sistema mundial. Aunque la explicación de este encarecimiento divide aguas.Están los que creen que la inflación de los alimentos es producto de una especulación típica de los operadores del mercado, similar a la que se verificó en el sistema financiero, y que condujo a la crisis de 2008 en Estados Unidos.Otros estiman que los commodities aumentan por exceso de demanda: hay más compradores que vendedores. "Después de muchas décadas de excedentes enormes y de precios deprimidos, que golpearon duramente en economías de base agroindustrial como la Argentina, en los albores del siglo XXI la humanidad se ve sorprendida por el paradigma de la escasez", escribió el analista argentino Héctor Huergo.En su opinión, y en la de muchos observadores, las razones que provocaron que los granos estén en nuevos pisos de precios tienen que ver con la transición dietética de los asiáticos y el alza del precio del petróleo.El punto de partida es al mayor consumo, enérgicamente impulsado por el crecimiento económico de China. Su población come más, sobre todo carne. A su vez, esto hace necesario importar mayores cantidades de alimentos para animales, fabricado a base de soja y maíz.El alza mundial de los precios de la energía ha encarecido la producción de alimentos, que la consume en grandes cantidades (fertilizantes, trabajos agrícolas, transporte).Al mismo tiempo, dicha alza crea un fuerte incentivo para que los agricultores reemplacen la producción de alimentos por la de biocombustibles. Cada mercado, así, repercute en los otros.Como cada vez se destinan más maíz y soja a la producción de combustibles, la provisión de alimentos se reduce todavía más. Ante este cuadro, no hace mucho el presidente de la multinacional Nestlé, Peter Brabeck, advirtió que los gobiernos deben dejar de promover los biocombustibles si quieren evitar la suba de los alimentos.El diagnóstico de Brabeck es que los biocarburantes crean una demanda inédita de materias primas agrícolas. Su elaboración requiere de toneladas de cultivos que en vez de alimentar a la población nutren motores.Otro factor que coadyuva a remontar los precios mundiales agrícolas, según la FAO, es el cambio climático y la mayor frecuencia de las perturbaciones meteorológicas.
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