Crecida: atender las secuelas sanitarias
El impacto de la inundación desde el punto de vista de la salud involucra tanto el trauma psicológico de los evacuados, como la creación de un entorno propicio para la proliferación del dengue.Todas las alertas sanitarias se han encendido ante los efectos producidos por el fenómeno hídrico. Las autoridades, como es lógico, procuran brindar atención médica a los miles de evacuados.Ello involucra, incluso, la asistencia psicológica. En Gualeguaychú, concretamente, profesionales de la salud mental, del municipio y del sector privado, comenzaron a coordinar acciones en este sentido.De lo que se trata es de reducir los daños psicológicos en la población afectada por el evento. La psicoterapia, que se desarrollará en el terreno, buscará que los damnificados puedan procesar mentalmente su desgracia.Según trascendió, habrá encuentros con los vecinos evacuados, para tratar de mitigar el trauma producido por la crecida, al tiempo que se los preparará psicológicamente para "la vuelta al hogar".Tanto en los galpones del puerto como en el polideportivo municipal, los profesionales asistirán a las familias evacuadas, que no sólo necesitan apoyo material sino también contención psicológica."La situación llamada de desastre o catastrófica se caracteriza por la emergencia súbita e insólita de fenómenos de origen telúrico, cuya repercusión psicosocial coloca a toda una comunidad en una circunstancia de cambio agudo para lo cual no estaba preparado", se lee en texto elaborado por Enrique Pichon-Riviére, célebre psicólogo social argentino, a propósito de las reacciones mentales ante las inundaciones.Paralelamente, la directora de Epidemiología de Entre Ríos, Silvia Saavedra, advirtió que "se adelantó la época preocupante" para evitar la aparición de dengue tras las inundaciones."La lluvia empezó en septiembre y, si bien fueron bajas las temperaturas, ahora son favorables para que el mosquito empiece a proliferar", alertó la funcionaria.Y agregó: "Cuando empiece a bajar el agua, hay que hacer una descacharrización y también fumigar, principalmente para bajar la población del mosquito común, que se produce en aguas estancadas".El alerta declarado en Entre Ríos obedece también a la situación que se vive en Paraguay. "Fue hace diez días, cuando en el norte paraguayo, ya se habían confirmado 36 casos de dengue. Esto hace que todos estemos alerta", afirmó Saavedra.En otras palabras, las condiciones climáticas colaboran en la aceleración del ciclo de creación del Aedes Aegypti. La acumulación del agua, ligada a las lluvias y las inundaciones, genera condiciones de humedad que, cuando venga el calor intenso, potenciarán la aparición del mosquito vector de la enfermedad.Más allá de los esfuerzos que hagan los agentes sanitarios, la clave de la prevención pasa por la conciencia que tenga la población en general, para descacharrizar y vaciar los recipientes que contengan agua estancada.La comunidad local tiene aquí una tarea crucial por delante. Es necesario revisar los patios y jardines, vaciando y dando vuelta los recipientes, ya que en ellos los mosquitos depositan sus huevosAdemás, se deben limpiar los bordes de las piletas y las canaletas para evitar que acumulen agua, tapar los tanques de agua, limpiar las terrazas, vaciar cubiertas en desuso, regaderas y macetas.Gualeguaychú, que se prepara para una nueva temporada turística, no debiera descuidar su combate contra el dengue. Frenar la reproducción del vector, sobre todo tras la inundación, depende de las medidas de prevención que cada ciudadano adquiera.La situación hídrica y climatológica genera secuelas sanitarias que deben ser enfrentadas colectivamente.
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