Crisis que puso en el tapete a los subsidios
El conflicto desatado en el transporte de larga distancia, que llevó desasosiego a tantas personas, hizo recordar que en Argentina muchas cosas funcionan gracias a los dineros públicos.Es imposible que un ciudadano común no se tope a diario, aun sin darse cuenta, con los subsidios que cruzan la economía argentina. Son muchos los productos y servicios que no reflejan en el mercado interno el verdadero valor.La estrategia de mantener precios artificialmente controlados con dineros públicos, sobre todo en las empresas de servicios públicos (transporte y energía), la mayoría de ellas en manos de operadores privados, es un rasgo distintivo del "modelo" económico.De esta manera, la "diferencia" entre el precio que se paga por un bien o servicio y el precio real que debería cobrarse al consumidor, es aportado por el fisco bajo forma de "subsidios".Es una compensación monetaria que en teoría va a cubrir la brecha respecto del costo de producción, que a su vez comprende: gastos de operación y mantenimiento, comercialización, rentabilidad, amortizaciones y costos de capital de inversiones.Bajo este concepto, un retiro del subsidio produce un lógico desbalance económico de las empresas beneficiadas, sobre todo en un contexto de inflación creciente de costos, sea por aumentos nominales de salarios o por insumos más caros.Éste es el argumento central expuesto por los dirigentes de la Cámara Empresaria de Larga Distancia (Celadi), que se vienen negando a pagar un aumento del 23% para los choferes, cuyo gremio paró por esta razón el servicio durante cinco días.Mientras duró el conflicto (hoy en una tregua), las empresas alegaron no poder afrontar ese reajuste salarial por la crisis que atraviesan desde el retiro de subsidios en enero del año 2012, y amenazaron con prescindir de entre 5.000 y 6.000 trabajadores.Durante una década, un centenar de empresas de colectivos de larga distancia fue beneficiado por subsidios y pagaron el gasoil al 25% de su valor pero desde enero de 2012 lo pagan al creciente precio del mercado.La lógica económica indicaría que, ante la falta de subsidios, los empresarios deberían elevar el precio del pasaje. Y así poder llevar adelante la actividad, pagando puntualmente la nómina salarial y los impuestos, sin necesidad del auxilio estatal.Sin embargo, las patronales de la Celadi dijeron que si hiciesen eso las empresas quebrarían. "No podemos aumentar más la tarifa. El segmento al que apuntamos no está en condiciones de afrontar más aumentos", señaló Mario Verdaguer, presidente de esa cámara.Y añadió: "Están haciendo falta 100 millones de pesos. Si esto es subsidio o no, llámenlo como quieran. Nosotros pedimos auxilio económico bajo el nombre que quieran".A todo esto el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, había advertido que "se terminó el tiempo de los subsidios" en el transporte de colectivos de larga distancia y subrayó que de mantener la medida de fuerza se analizaría "quitarle la concesión a las empresas". En el medio de la disputa los empresarios se atrevieron a cuestionar la política de subsidios instrumentada por el gobierno. "Se encuentran subsidiadas todas las actividades de transporte menos la nuestra. Se subsidia el transporte aéreo con cerca de $ 4.000 millones por año cuando somos nosotros quienes atendemos a los pasajeros que precisan subsidio. Algo que debe ser revisado es que de nuestra estructura de costos, más del 50% corresponde a salarios", se quejó por estas horas Verdaguer.
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