Cristina le pidió humildad a sus candidatos pero nadie la escuchó
La Presidenta eligió Chaco para hacer un replanteo de la estrategia de campaña. Lo que pasó en la Ciudad de Buenos Aires la dejó preocupada. La política de meter mano en el armado de las listas y los nombres de todos los candidatos terminó en desastre: sacaron menos votos que en el 2011. El viernes, en el Congreso del PJ, nadie la escuchó.Jorge Barroetaveña La expresión fue fuerte: que la Presidenta le pida un 'baño de humildad' a sus propios candidatos no es común, máxime cuando ella misma estimuló que todos se presentaran para que después fuera la gente la que decidiera. Claro que hubo dos experiencias previas que dejaron dando vueltas como un trompo al kirchnerismo, por lo contradictorias y disímiles. En Mendoza los tres candidatos del Frente para la Victoria llegaron al 40% e hicieron una elección mejor de lo esperada. En Santa Fe, sin embargo, el único candidato Omar Perotti estuvo palo y palo con el socialismo, pese a los magros resultados de las últimas elecciones. Con ese bagaje llegaron las PASO de Capital que fueron un fiasco para las aspiraciones presidenciales. Tampoco le podrán echar la culpa a Scioli que sumisamente bajó a su candidato (Claudio Marangoni) y se tuvo que fumar un búnker de campaña de victoria cuando las urnas les estaban dando un sopapo. En la Ciudad todo giró alrededor de Mariano Recalde, el ungido presidencial, pero los números estuvieron lejos de lo que se esperaba. 'Volvé Filmus, te perdonamos', ensayó más de uno.Viendo lo que pasa con las presidenciales y sobre todo en la Provincia de Buenos Aires, Cristina Kirchner puso el grito en el cielo. Hay 5 fórmulas para la Nación y la friolera de 12 para la provincia, un verdadero desatino.Alejado Juan Carlos Mazzón como el operador-armador del PJ, la Presidenta le encargó a Carlos Zanini y a Wado de Pedro esa responsabilidad. Pero hasta ahora no pudieron convencer a nadie, por eso el reto público de la mandataria. Para eso lo utilizó de excusa al pobre Jorge Capitanich, que pasó de soñar con la Casa Rosada a pelear por la intendencia de Chaco. Pero hasta ahora y pese a los pedidos nadie se dio por aludido.Sergio Massa disfrutó durante unos días de las buenas repercusiones del acto en Vélez. Por primera vez en mucho tiempo el oficialismo se acordó de él para zamarrearlo y las declaraciones de su mujer, Malena Galmarini rebotaron por todo el cielo sciolista. Malena es algo así como la voz de la conciencia de Sergio y dice todo lo que este se cuida de decir. Y ni la Presidenta ni Daniel Scioli están precisamente en sus rezos. Pero la campaña es tan volátil que el efecto Vélez empezó a diluirse con dos malas noticias: el alejamiento de Darío Giustozzi y Jesús Cariglino. Del segundo en el massismo estaban cansados de sus coqueteos con el macrismo y decidieron echarlo antes que seguir escuchando sus críticas. Con el primero, es decir Giustozzi, la cosa no es tan sencilla. Es uno de los fundadores del Frente Renovador y pieza clave en el armado electoral del Conurbano. Giustozzi siempre pidió exclusividad en la candidatura a gobernador, algo que Massa, razonablemente, nunca le pudo garantizar. Su resistencia fue vital para que Insaurralde, el que mejor medía, volviera para atrás y retornara al kirchnerismo. Ahora quiere hacer lo mismo con Francisco De Narváez. Pero Massa le puso un límite. Y hay mucho ruido en esa línea que el oficialismo aprovecha al máximo, ofreciendo el oro y el moro. Massa sabe que no se puede dar el lujo de seguir perdiendo aliados en la recta final y cuida como nadie el impacto positivo de Vélez y el acuerdo con De la Sota.Mauricio Macri, el otro señalado en cuestión, voló a España para sacarse una foto con Messi y Mascherano, después de la estupenda victoria del Barcelona ante el Bayern por la Champions Leage. Nadie sabe a ciencia cierta cuánto suma esta moda de sacarse fotos con famosos o conseguir su apoyo. Diego Maradona acaba de hacer público su respaldo a la candidatura de Aníbal Fernández.Lo cierto es que, y volviendo a Macri, a su vuelta, lo esperaba y lo espera una ardua peregrinación por la Provincia de Buenos Aires, la cuenta que le falta pagar para tener chances ciertas de ser Presidente. En las próximas semanas se dedicará a apuntalar la candidatura de María Eugenia Vidal, en medio de los rumores cada vez más fuertes que sitúan al periodista deportivo Fernando Niembro como su compañero de fórmula.En medio de la campaña, de las paritarias que siguen estando duras y de los retos presidenciales, la Corte Suprema volvió a quedar en el centro de la escena. El kirchnerismo no se resigna a no poder designar nuevos integrantes y da pelea. Para los duros busca asegurarse impunidad cuando ya no esté en el poder, para los blandos pasar facturas a los actuales integrantes de quienes esperaba otra cosa. Decirle barbaridades a Carlos Fayt como lo hizo Aníbal Fernández no parece el mejor camino, ni político ni institucional. ¿No habrá llegado el momento que la Presidenta convoque a todos los líderes parlamentarios de la oposición y se busque consensuar el nombre de los candidatos a integrar el máximo tribunal? El calendario constitucional establece que el 10 de diciembre Cristina Kirchner dejará de ocupar la Presidencia. Nadie sabe cuál será su futuro político pero esa es la única certeza. Todos los gobiernos con mandato constitucional se extinguen algún día, salvo que quieran perpetuarse en el poder con métodos ilegales, o perpetuar su influencia para condicionar el futuro de propios y extraños. El camino contrario al del consenso es el de la imposición. Quizás al gobierno le llegó la hora de intentar transitarlos acuerdos para que el camino de su ida del poder no desnude sus verdaderas intenciones.
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