Cristina procesada, el final cantado
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Fueron apenas dos renglones que el juez le dedicó a las 146 páginas de defensa de la ex presidenta. Es probable que aunque presentaran una biblioteca de argumentos, la decisión no hubiera podido revertirse. Cristina Kirchner, entró finalmente al club de los procesados. Jorge Barroetaveña Más allá de la causa y la responsabilidad de tomar las decisiones que el Juez Federal Claudio Bonadío le achaca a Fernández de Kirchner, la democracia argentina atraviesa un momento clave, de cuya resolución dependen, institucionalmente hablando, cómo serán las próximas décadas.La causa del dólar a futuro es la que menos preocupaba a la ex presidenta. Una red de funcionarios por debajo de ella la cubrían de la iniciativa que acabó provocándole perjuicios al estado por más de 70.000 millones de pesos. Una situación vidriosa en medio de la transición y un gobierno que resolvió hacer lo que a gritos se sabía: devaluar. Ese entramado, el Juez Bonadío lo hizo caer con una simple metáfora: fue como en los casinos. Si el apostador sabe que va a salir siempre el 11, la banca está condenada a perder. Pero esta decisión, que se conoció el viernes, y algunos descontaban desde el día que fue llamada a indagatoria, es probable que sea la primera de un collar que hará desfilar a la ex mandataria por los pasillos de Comodoro Py. Máximo, pocas horas antes de conocerse la resolución, apeló a una frase del narco Pablo Escobar para describir lo que está pasando y la 'persecución' de la que él y su familia son objeto.Sabe claramente que el desbande judicial se ha vuelto incontrolable ante la ausencia de comisarios políticos. Macri tiene un estilo de gobernar que inquieta a propios y extraños. Mucho se habló durante la campaña sobre su condición de ingeniero y es probable que tenga que ver. Los padrinos ya no existen, cada uno hace lo que quiere y eso es lo más peligroso. La estructura tradicional que erigía cualquier gobierno que llegaba al poder, hoy no existe y eso es lo que hace impredecible el futuro de los involucrados en estas causas. Fue sólo Rogelio Frigerio, el Ministro más político del gobierno, el que le contestó a Máximo con un lacónico: "celebramos que la justicia actúe".El tembladeral judicial, también está acicateado por los francotiradores que tiene Cambiemos. Aunque no todos reportan a Macri. Los dos casos paradigmáticos son los de Margarita Stolbizer y Elisa Carrió. La primera puso contra las cuerdas a la ex presidenta con su presentación en la causa de "Los Sauces". Directamente habló de 'coimas' en su presentación involucrando a Cristina, Cristóbal López y Lázaro Báez, utilizando como telón de fondo las propiedades alquiladas en Buenos Aires y en la Patagonia. Stolbizer no reporta a Macri, pero es cierto que es funcional a la estrategia del gobierno. Aunque nadie podrá negarle su coherencia y persistencia denunciando la corrupción de los años kirchneristas. Y Carrió actúa de líbero, porque pega a derecha e izquierda. A esta altura se siente libre de actuar por su buena relación con el Presidente, y enarbola la bandera de haber sido la primera que denunció los métodos patagónicos. Esta semana fue un poco m{as allá y hundió el cuchillo en la justicia pidiendo declaraciones juradas de todos los jueces y, como yapa, de los sindicalistas. Suena a broma pero no lo es. Pasa que si muchos jueces revelan su patrimonio, les será imposible justificarlo. Carrió lo sabe y presiona.Sergio Massa debe estar pasando los mejores días desde que ganó las elecciones en el 2013. Debe sentir satisfacción que unos y otros le vengan al pie, porque su influencia les puede hacer ganar o o perder. Con el kirchnerismo lo debe estar disfrutando más. El jueves le ganó una dura pulseada, dejando sin quórum la sesión especial para votar la ley antidespidos. "A mí de las narices no me van a llevar a ningún lado", les espetó. Las huestes de Recalde quedaron lejos de poder forzar la sesión especial y han quedado débiles para negociar. Massa, no sin esfuerzo, alineó algunos conatos de rebeldía y ratificó su liderazgo. Y apuesta fuerte porque el próximo miércoles, con muñeca, podría hacer aprobar su proyecto que incluye a las pymes, si es que el kirchnerismo se aviene a apoyarlo. Al final, la ley antidespidos, acabó por mutar en una puja política, de la que la eclosión peronista se volvió centro. Es extraño: muchos de los que antes lo vilipendiaban, ahora lo buscan para elogiarlo y algo más. El gobierno claro, fue el convidado de piedra en esta puja, y se vio favorecido por la demora, aunque el Presidente, inútilmente, siga blandiendo el veto.El sistema político argentino ya no será el que fue, se está gestando una construcción nueva que no tiene antecedentes. Lo mismo está pasando con los liderazgos. Lejos están de tener el perfil tradicional del político argentino. Son más lábiles y dialoguistas. El peronismo, siempre que dejó el poder, nunca volvió a ser el mismo. Sufrió mutaciones que terminaron, primero en Carlos Menem y después en Néstor Kirchner. Cuál será su destino próximo es el gran interrogante. ¿Se quedará Massa con todo ese paquete o el liderazgo incipiente de Urtubey le hará competencia? ¿Y Cristina? Tiene el pasado, a favor y en contra. Un futuro judicial incierto y la grieta que es una mochila demasiado pesada. Sus adversarios lo saben y se lo hacen pagar.
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