Cristina siente que la chapa ya la puso
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El ditirambo del Vicepresidente Amado Boudou se parece a un juego de aventuras, viendo cómo esquiva los misiles que le tiran. Tuvo, en rigor, algunos días de descanso por las esquirlas del Mundial, pero la realidad siempre te alcanza, más temprano que tarde. ¿Cuánto resistirá en esas condiciones? Ya pasó la prueba de fuego y no pasó nada que fue reemplazar a la Presidenta Cristina Kirchner en su viaje a la reunión de los Brics en Brasil. Le sirvió incluso para pedir la postergación de la segunda indagatoria por los presuntos papeles falsos que habría presentado para la compra de un auto. Claro que eso tampoco fue gratis, porque el Juez Claudio Bonadío lo emplazó a presentarse o le advirtió que pedirá su desafuero. Los mentideros judiciales sostienen que el juez federal ya tiene redactado el procesamiento de Boudou y que su declaración es apenas una cuestión formal. ¿Cómo podría impactar un segundo procesamiento sobre la figura del Vicepresidente? En el kirchnerismo la cuestión se debate a cielo abierto y poco importan las formas. Después de su gesto público de negarse a aplaudirlo primero y saludarlo después, Florencio Randazzo admitió que "no le hace bien al gobierno tener a un vice procesado". Toda una señal de independencia, esperable para quien se está jugando su futuro político en los próximos meses y cree tener chances de pelearle con seriedad a Daniel Scioli la candidatura presidencial.Pero las malas noticias para Boudou también llegaron desde Ciccone porque el Fiscal Di Lello pidió que la indagatoria se amplíe a Katya Daura, titular de la Casa de la Moneda y 'cuadro' del Vicepresidente y al propio Ricardo Echegaray, mandamás de la AFIP. El Fiscal también pidió otras testimoniales, en consonancia con las indicaciones de la Cámara Federal que le ordenó bucear en la ruta del dinero. Saber en definitiva de dónde salió, y cuál fue el recorrido de los 50 millones que costó el levantamiento de la quiebra de la empresa. Los sacudones de este terremoto seguirán por mucho tiempo y eso es lo que atribula al kirchnerismo: la causa no se disipará con el tiempo, sino que es posible que tienda a agravarse, con el costo político que pagarán en consecuencia. Y no son muchos los que están dispuestos a cargar con ese lastre. La política es cruel porque no atiende sentimientos y te pasa facturas. Boudou lo está experimentando en carne propia.La Presidenta en tanto trata de capear el temporal, aunque parece ir perdiendo de a poco la capacidad de instalar los temas de la agenda. Será por el paso del tiempo y la cercanía del recambio o por la debilidad política en la que la colocaron sus propios errores, que el partido se ha reducido a atajar penales y sacar todo lo que se pueda.El lunes recibió a la Selección Argentina en el predio de la AFA y luego enfocó sus cañones en la reunión de los Brics en Brasil. Si no fuera por la delicada situación externa de la Argentina derivada de la posibilidad concreta de un nuevo default, el escenario hubiera sido un éxito. Pero las urgencias se imponen y a duras penas consiguió arrancar una declaración formal de apoyo. Es como aquel dicho de 'tiene razón pero marche preso'. El entuerto con los buitres se resuelve negociando y no con declaraciones. Sino habría que preguntarle qué piensan los ministros de economía de las provincias que no pueden colocar más deuda para pagar sueldos y aguinaldos porque las tasas no paran de crecer. Y pensar en otra cesación de pagos, aunque fuera parcial, sería una catástrofe de impredecibles consecuencias. La administración kirchnerista camina por un desfiladero muy angosto. Encima los números de la economía se siguen empeñando en ensombrecer el panorama. Por primera vez desde el 2003, el consumo bajó en términos generales en el primer semestre del año. El motor que el kirchnerismo pergeñó para sostener el modelo está parado desde hace meses y no da señales positivas. Y el retraso cambiario se ha vuelto a hacer evidente, porque la brecha entre el dólar oficial y el blue llegó a superar esta semana otra vez el 50%. Todo el camino que recorrió Fábregas desde el Banco Central desde la devaluación de enero del 20%, ya no existe. Nadie podrá reprocharle que no lo advirtió, pero el gasto público siguió creciendo sin control. Kicillof, cuya influencia se sigue expandiendo por toda la administración, hizo parte de los deberes en el frente externo, aunque bien podría decirse que 'le crecieron los enanos'. ¿Por qué? Porque apareció el fallo de Griesa, el cachetazo de la Corte Suprema y los plazos perentorios. La gorda billetera de los chinos servirá para pasar el sofocón pero no para solucionar el fondo de los problemas. Los dólares del Banco Central chino serán un respiro, igual que la inversión de 4.600 millones en las dos represas del Río Santa Cruz. Es la obra más grande que dejará el kirchnerismo el año que viene.A esta altura todo se pasa por el tamiz de la herencia y lo que vendrá después, o mejor dicho de lo que tendrá que hacerse cargo el que venga. Algo de eso se percibe en el ánimo presidencial. Terminando con esas metáforas bien futboleras, es como que el partido ya está jugado. Que el resultado está puesto, más allá de los esfuerzos de última hora. ¿Es la primera o es la última impresión la que cuenta? Ninguna de la dos. Es el recorrido que se siguió en el medio para llegar a destino. Y la Presidenta debe sentir que la chapa ya la puso hace rato.
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