Cristina tiene el ADN, Scioli la lealtad y Massa demasiados silencios
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La sucesión en el peronismo ya está lanzada. Y el resultado de las elecciones de octubre servirá para trazar definitivamente hacia dónde irá esa ancha avenida que es capaz de contener a izquierda y derecha. Scioli se quedó adentro pero le teme a Massa. El hombre de Tigre no habla, aunque manda mensajes. ¿Alcanza para ganar una elección? Jorge BarroetaveñaOpinión La reunión se hizo a puertas cerradas, con la ausencia sabida del jefe que voló a Roma para entrevistarse con el Papa Francisco. Sirvió para dejar en claro que el proyecto 2015 sigue en pie, pese a la mayor muestra de lealtad que su líder dio en las últimas horas: nada habrá que desenfoque a Daniel Scioli de su objetivo 'rosado' dentro de un par de años. El portavoz fue Alberto Pérez, el encargado de llevar el mensaje. "Somos leales pero no abandonamos ningún proyecto", remarcó en el puñado de minutos que duró su discurso ante una multitud de funcionarios y dirigentes de la Provincia de Buenos Aires, que esperaron ansiosos alguna explicación coherente a la actitud del mandatario. No romper con el kirchnerismo y quedarse con las manos vacías.Es que Scioli, hombre de equilibrios si los hay, deberá apelar a toda la biblioteca para hacer campaña por Insaurralde y al mismo tiempo no quedar pegado a él y a todo lo que representa, que es el kirchnerismo puro. Cristina, en medio de una montaña de encuestas, fue inteligente en la elección de candidato que hizo: optó por alguien de un perfil similar al de Sergio Massa, conocido por buen administrador, sin grandes contradicciones y fácil de vender. Claro, deberá repechar la cuesta del desconocimiento y el poco tiempo que tiene para hacerlo, pero para eso está ella que cargará con buena parte del peso de la campaña.Si Insaurralde es parecido a Massa, pero con menos trayectoria, Scioli le teme a ambos, aunque más al intendente de Tigre. El tigrense amaga con quedarse con la jefatura de la Línea "Aire y Sol" como alguna vez la definió Jorge Asís. Y aprendió rápido. Su lenguaje, por ahora, sólo es corporal y fotográfico. Recién mañana lanzará formalmente sus candidatos y se espera que comience con una ronda de entrevistas periodísticas. ¿Quién es Massa? ¿Qué piensa? ¿Cuál es su proyecto? ¿Quiénes son sus hombres? De política, más allá de alguna definición ambigua, no ha hablado mucho a lo largo de meteórica trayectoria. Supo instalar la imagen de un partido casi paradisíaco, controlado por cámaras de seguridad y con grandes espectáculos artísticos. Pero si aspira a más tendrá que mostrar algo más. El jueves, una foto dio algunos indicios de lo que piensa de economía: se mostró junto a Martín Redrado, Miguel Peirano e Ignacio de Mendiguren. Delgado, el único economista que ha hablado en nombre de él, ha dicho que la inflación es el problema más grave que enfrenta la Argentina y que hay que sincerar los números del INDEC. Poco por ahora para quién es evidente que aspira a llegar tan lejos como pueda. Porque Massa, en su armado, no parece un simple candidato a diputado nacional: es obvio que su mira está situada más allá incluso de la ciudad de La Plata.Es probable que la Presidenta tenga muchas cosas para criticar pero también es cierto que cuando habla, lo hace de política, equivocada o no. Massa por ahora no ha hecho mucho para diferenciarse de Scioli, pensando tal vez que conseguirá los mismos resultados.La estrategia no es inocente, no sólo porque a Scioli le sirvió hasta ahora, sino porque contrasta con los gritos oficiales y el mal humor social general. "Si el kirchnerismo grita, nosotros cantamos...", definió un asesor de Massa, como para graficar el camino que seguirán hasta octubre. El armado es tan preciso que cada candidato del Frente Renovador ya recibió un librito con las principales indicaciones y frases de campaña. No hay que pelearse con nadie y hablar solamente del futuro. Con ese par de consignas apenas, buscan desarmar los cuestionamientos, acallar las críticas y no hacer olas. Las encuestas al cabo, dicen que Massa lidera con cierta holgura la intención de voto en territorio bonaerense.La elección no está ganada porque falta el tramo más caliente. El kircherismo apelará a la munición gruesa en el tramo que falta, buscando conservar el núcleo duro de apoyo que no perdió ni en el peor momento del 2009. Con ese tercio, alcanza para estar cerca, aunque es probable que no le sirva para ganar. Es una doble vía incierta porque para volver a conquistar a parte del electorado 'kirchnerista laxo' es necesario flexibilizar las posturas y 'abuenar' los modos. De eso deberá encargarse Martín Insaurralde, dejando para la Presidenta el ADN del modelo.En los pliegues de esta feroz pelea entre kirchneristas, neokirchneristas y quién sabe qué más, deberán colarse el atribulado De Narváez con el PJ Disidente y la oposición pura de Alfonsín y Stolbizer. De Narváez, que hasta hace un mes tocaba el cielo con las manos, tendrá que pelear a capa y espada para conservar el voto opositor peronista y no peronista que lo miraba con simpatía, evitando la gran aspiradora que es la candidatura de Massa. Stolbizer y Alfonsín podrán inflarse el pecho y proclamar que ellos no llevan ningún peronista en sus listas y son la verdadera oposición al modelo, aunque algún radical K se les haya infiltrado entre los candidatos.Hasta el 11 de agosto serán un puñado de semanas apasionantes, en medio de un clima político y económico enrarecido. La oposición tiene la ventaja que no gobierna y no está sometida a ese desgaste, pero no tiene herramientas para demostrar que puede hacer lo que dice que va a hacer. Los 'oficialismos" ya demostraron de lo que son capaces e incapaces. Llegó la hora del examen. Habrá que ver si se aprueba con 4 o la sociedad se pone rigurosa y pide un 7.
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