Cristina en tribunales, el fantasma que azota las tribulaciones kirchneristas
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La justicia empezó a meter mano en la herencia, justo un puñado de horas antes que el Presidente Macri fuera recibido por primera vez en calidad de tal por el Papa Francisco. Jorge Barroetaveña La justicia argentina tiene todavía muchas cuentas pendientes con la sociedad. Veleta, ambiciosa y poco comprometida en muchos casos, arrastra su fama de acomodarse a los gobiernos de turno. Y fue, la década del '90 la que dio el puntapie inicial. A partir de ahí casi todos los gobiernos gozaron de relativa protección hasta el momento culminante y obvio de dejar el poder. Causas que dormían el sueño de los injustos, cajoneadas por los operadores de turno, de golpe revivían sentando en el banquillo de los acusados a conspicuos funcionarios. Sino hay que preguntarle al ex presidente Carlos Menem que todavía anda, 17 años después de haber dejado el poder, trajinando por los pasillos de tribunales con causas pendientes. Y eso que fue él, y no otro, el mentor de la famosa servilleta con los jueces federales. Pero el kirchnerismo a partir del 2003 perfeccionó el sistema y le dio una vuelta de tuerca. Fiel a su estilo utilizó todas las herramientas a su alcance para disciplinar jueces, magistrados y fiscales. En el camino hubo idas y vueltas, hasta que el intento de 'democratizar' la justicia provocó el desbande final. El detalle es que, los protagonistas de la historia, y es ahí donde estuvo el principal pecado de los años kirchneristas, eran los mismos de los '90. ¿Qué indicaba que podrían cambiar de comportamiento? Objetivamente, nada. Y eso es lo que está pasando.Los jueces se mueven al viento de las expectativas sociales y las elecciones del año pasado marcaron un hastío evidente contra la corrupción en el manejo de la cosa pública. La citación a indagatoria de Cristina Fernández de Kirchner marca un antes y un después en la política argentina creciente. Un sector social, quizás minoritario pero muy activo, quiere ver presa a Cristina. Hace pocas horas, Rogelio Frigerio, Ministro del Interior y hombre fuerte del gobierno macrista, almorzaba tranquilo en un bello lugar entrerriano, con sus mujer y sus hijas. Cuando promediaba la comida, una pareja de gente mayor se le acercó, lo saludó muy amablemente y le pidió:"por favor, que el Presidente Macri cuente la herencia que le dejó Cristina, que le dejó el país quebrado", le espetó la mujer. Amable y paciente, Frigerio la miró con una semi sonrisa y le contestó: "espere al 1 de marzo y verá". Este martes es 1 de marzo y será el primer discurso de inauguración de las Sesiones Ordinarias a cargo del nuevo primer mandatario. ¿Habrá llegado el momento de pasar todo el talonario de facturas que dejó Cristina?En ese talonario hay un montón de causas judiciales, pero dos, que complican la actuación de la ex mandataria. Una es la causa Hotesur en la que está involucrado Máximo Kirchner, que es lo mismo que fuera su propia madre. La otra, es por la que el Juez Federal Claudio Bonadío resolvió citar a toda la cúpula del Banco Central, a Axel Kicillof y finalmente a la propia Cristina Fernández de Kirchner. Es la venta de dólares a futuro, una práctica habitual de los Bancos Centrales pero que en este caso le provocó un llamativo quebranto a quien debería ser el custodia más importante del valor de la moneda argentina. Si bien desde el punto de vísta técnico la operatoria es sencillo de explicar, más fácil lo es desde el punto de vista político. Acuciada y acorralada por las elecciones, Cristina se negó a devaluar la moneda hasta último momento y obligó al Banco Central a llevar a cabo esta operatoria. Fue simple: vender dólares a un precio futuro. Para los que compraron también fue hacer la plata fácil. Recibían el equivalente en pesos de un dólar a 10 u 11 y lo vendían 14 o 15 en el mercado negro, su real cotización. Esa monumental diferencia es la que todavía está pagando el Banco Central con emisión de moneda. En medio de la campaña, no son pocos los que recuerdan los insistentes llamados del ex candidato Daniel Scioli al propio Vanoli, titular del Central, para que 'aflojara' con la operatoria. Claro, estaba convencido que ganaría las presidenciales y tendría que ser él quién asumiera semejante quebranto, un golpe más al cabo a las desfinanciadas arcas del estado. Vanoli le hizo un poquito de caso algunos días pero después aceleró la operatoria. ¿Hasta dónde influyó la decisión presidencial? Para Bonadío todo fue una decisión de la Casa Rosada y en su fallo cita varios ejemplos.El escenario político de la primera declaración indagatoria a la que será sometida Cristina es de convulsión. El kirchnerismo puro, en retroceso como volvió a marcar el Congreso del PJ de Obras Sanitarias que se hizo esta semana, tiene poder de movilización y hará, como ya anunció Kicillof, una causa de persución político-judicial, las citaciones a los ex funcionarios. El fallo, se mete además, como una cuña en el Congreso, donde las relaciones de muchos caciques peronistas con el gobierno central marchan por el carril del medio, a caballo de necesidades mutuas. Las provincias de fondos y la Rosada de apoyos legislativos que le permitan allanar las medidas de gobierno.Un buen ejemplo será la ley cerrojo para destrabar el acuerdo con los fondos buitre. El aparato peronista que no tiene poder rechaza sin más la iniciativa. Los gobernadores miran extasiados la fiambrera porque, la salida del default, les permitirá a ellos mismos acceder a los mercados internacionales y tomar deuda a tasas razonables. Un salvavidas riesgoso, pero salvavidas al fin, para las exhaustas arcas provinciales.En esa grieta es donde se filtran macristas y massistas para hacerle sentir al peronismo el rigor de haber vuelto a ser oposición. La verdad estará ahora en el Congreso de la Nación. Se verá la cintura política de una administración que necesita negociar para articular mayorías, y tiene poca caja para hacerlo.Al cierre de esta edición se definía la paritaria docente. A nivel nacional hubo acuerdo y en la estratégica Provincia de Buenos Aires también parecía todo dado para arrancar las clases mañana. Será un triunfo político de María Eugenia Vidal. El primer respiro de satisfacción quizás desde que le arrebató al peronismo la provincia y lo dejó frente al esporádico espejo de la derrota.
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