Cuál es el partido que juega Brasil
Alguna vez fue visto como un típico país pobre latinoamericano, frente a una Argentina que despuntaba como potencia emergente. Resulta que hoy Brasil es un actor global reconocido.Allá por los '50 el destino de ambos países sudamericanos era objeto de análisis comparativo. Es que sus soberbias geografías, sus enormes potencialidades naturales, alimentaban este tipo de especulaciones.Además, había una rivalidad innegable, que se remontaba a las disputas que España y Portugal tenían sobre esta parte del globo. Ambos estados independientes llevaron una relación tirante durante mucho tiempo.Argentina, decían algunos, seguiría el derrotero de Australia o Canadá. Desde entonces ya se pronosticaba que estaba "condenada al éxito", parafraseando a un conocido político.A Brasil, en cambio, le costaría mucho, se especulaba. Le jugaba en contra su pobreza endémica y sus tensiones raciales interiores. De hecho, a mitad del siglo XX exhibía una economía más atrasada y con menor volumen.El país norteño, por ejemplo, estaba lejos de alcanzar algo que la Argentina tenía resuelto ya, en su pretensión hegemónica: el abastecimiento alimentario y energético.Pero en esta historia, el que menos insinuaba tomó la delantera casi de golpe. A través de una extraordinaria y perseverante acción estratégica ejercida en los últimos cincuenta años, Brasil arrebató el liderazgo indiscutido de Argentina en América del Sur.El dato incontrastable es que mientras Argentina, en las últimas décadas, cedió sistemáticamente espacios, Brasil consolidó los progresos iniciados durante los '60.Hace poco, el periodista Jorge Lanata escribió un artículo sobre el país de Lula, que tiene la virtud de no ser laudatorio. Menciona con bastante crudeza cómo se vive en las favelas, símbolos de las tremendas desigualdades que aún subsisten en él.Agrega a ese cuadro la inquietante actividad del narcotráfico, cuyo poder compite con el del Estado. Pero hay otros datos sorprendentes. Por ejemplo: la clase media representa hoy el 50% del Brasil.Sólo en los últimos seis años, 27 millones de personas se sumaron de la clase media baja a la clase media o media alta. Para una nación que décadas atrás tenía una mayoría pobre, el adelanto social es llamativo.En poco menos de dos décadas, Brasil se ha convertido en una potencia petrolera y agroalimentaria. Es el país que recibió más inversión directa el año pasado, maneja el 40% del mercado mundial de carnes, es el primer exportador de pollos, uno de los productores de aviones más importantes y la octava economía del planeta.A raíz de este notable desarrollo, el país norteño ha modificado su estatus internacional. Según el analista Jorge Castro, hace cinco años, cuando todavía era una potencia regional en América del Sur, su objetivo estratégico era crear una base de poder en la región, para desde allí proyectarse.Desde este lugar, Argentina aparecía como su lógico interlocutor. Pero Brasil ha rebasado ya este marco regional, logrando su objetivo histórico estratégico."Hoy ya es un actor global, por lo tanto, sus interlocutores no están más. Hoy los interlocutores son China, Estados Unidos, India, Rusia, la Unión Europea como conjunto y unidad", resume el analista.Se ve así que el país carioca -acaso continuando con la vocación imperial lusitana, tan propia de sus genes y su historia-, está jugando un juego mundial.Es decir, Brasil hoy tiene otras prioridades, al tutearse ya con los centros del poder mundial. Se ha transformado en un actor global y este es un dato central para la Argentina, cuya inserción internacional es equívoca y mediocre.
ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

